Collatio – 2° entrega

San Antonio Abad, óleo de Zurbarán

Combates con los demonios

Pero el demonio que odia y envidia lo bueno, no podía ver tal resolución en un hombre joven, sino que se puso a emplear sus viejas tácticas contra él. Primero trató de hacerlo desertar de la vida ascética recordándole su propiedad, el cuidado de su hermana, los apegos de su parentela, el amor al dinero, el amor a la gloria, los innumerables placeres de la mesa y de todas las cosas agradables de la vida.

Finalmente le hizo presente la austeridad de todo lo que va junto con esta virtud, despertó en su mente toda una nube de argumentos, tratando de hacerlo abandonar su firme propósito.

El enemigo vio, sin embargo, que era impotente ante la determinación de Antonio, y que más bien era él que estaba siendo vencido por la firmeza del hombre, derrotado por su sólida fe y su constante oración.

Puso entonces toda su confianza en las armas que están “en los músculos de su vientre” (Job 40:16). Jactándose de ellas, pues son su artimaña preferida contra los jóvenes, atacó al joven molestándolo de noche y hostigándolo de día, de tal modo que hasta los que lo veían a Antonio podían darse cuenta de la lucha que se libraba entre los dos. El enemigo quería sugerirle pensamientos sucios, pero el los disipaba con sus oraciones; trataba de incitarlo al placer, pero Antonio, sintiendo vergüenza, ceñía su cuerpo con su fe, con sus oraciones y su ayuno.

El perverso demonio entonces se atrevió a disfrazarse de mujer y hacerse pasar por ella en todas sus formas posibles durante la noche, sólo para engañar a Antonio. Pero él llenó sus pensamientos de Cristo, reflexionó sobre la nobleza del alma creada por El, y sobre la espiritualidad, y así apagó el carbón ardiente de la tentación. Y cuando de nuevo el enemigo le sugirió el encanto seductor del placer, Antonio, enfadado, con razón, y apesadumbrado, mantuvo sus propósitos con la amenaza del fuego y del tormento de los gusanos (Js 16:21; Sir 7:19; Is 66:24; Mc 9:48). Sosteniendo esto en alto como escudo, pasó a través de todo sin ser doblegado.

Toda esa experiencia hizo avergonzarse al enemigo. En verdad, él, que había pensado ser como Dios, hizo el loco ante la resistencia de un hombre. El, que en su engreimiento desdeñaba carne y sangre, fue ahora derrotado por un hombre de carne en su carne.

Verdaderamente el Señor trabajaba con este hombre, El que por nosotros tomó carne y dio a su cuerpo la victoria sobre el demonio. Así, todos los que combaten seriamente pueden decir: No yo, sino la gracia de Dios conmigo (1 Co 15:10).

Finalmente, cuando el dragón no pudo conquistar a Antonio tampoco por estos últimos medios sino que se vio arrojado de su corazón, rechinando sus dientes, como dice la Escritura (Mc 9:17), cambio su persona, por decirlo así.

Tal como es en su corazón, así se le apreció: como un muchacho negro; y como inclinándose ante él, ya no lo acosó más con pensamientos -pues el impostor había sido echado fuera-, sino que usando voz humana dijo: “A muchos he engañado y a muchos he vencido; pero ahora que te he atacado a ti y a tus esfuerzos como lo hice con tantos otros, me he demostrado demasiado débil.”

¿Quién eres tú que me hablas así?, preguntó Antonio.

El otro se apresuró a replicar con voz gimiente: Soy el amante de la fornicación. Mi misión es acechar a la juventud y seducirla; me llaman el espíritu de la fornicación. ¡A cuantos no he engañado, que estaban decididos a cuidar de sus sentidos! ¡A cuántas personas castas no he seducido con mis lisonjas! Yo soy aquel por cuya causa el profeta reprocha a los caídos: Ustedes fueron engañados por el espíritu de la fornicación (Os 4:12). Sí, yo fui quien los hice caer.

Yo soy el que tanto te molesté y que tan a menudo fui vencido por C,],LD.” Antonio dio gracias al Señor y armándose de valor contra él, dijo: Entonces eres enteramente despreciable; eres negro en tu alma y tan débil como un niño. En adelante ya no me causas ninguna preocupación, porque el señor esta conmigo y me auxilia, ver la derrota de mis adversarios (Sal 117:7).

Oyendo esto, el negro desapareció inmediatamente, inclinándose a tales palabras y temiendo acercarse al hombre.

Extraído de “Vita Antonii”

Enviado por Hno. Julio

ermitavirtual@gmail.com

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13 respuestas a Collatio – 2° entrega

  1. lourdes dijo:

    Gracias mil gracias un saludo en cristo jesús

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  2. Hno. Julio dijo:

    Herman@s tengan mucha paz!

    Este capítulon de la Vida de Antonio, sin lugar a dudas presenta uno de los temas predilectos de la literatura monástica: la lucha contra los demonios. Debo confesarles que durante muchos años fue un verdadero problema en mi vida hasta que decidí preocuparme de lo verdaderamente importante -para mí-. Dos textos bíblicos cambiaron el foco de mi atención: 1- “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia” y “misericordia quiero y no sacrificio” con su reinterpretación de Mt. 25,31-46.

    Pero sin lugar a dudas, queda planteado un tema de fondo y tiene que ver con el discernimiento, escuchar la voz de Di@s entre las muchas voces o ruidos, un proceso de ensayo: acierto error, como el profeta Samuel cuando niño. En este punto, me ayuda siempre una pregunta rectora ¿qué haría Jesús frente a esta situación?. Y cuando voy a dar la respuesta, nuevamente necesito discernir entre lo que haría Jesús realmente y lo que yo quisiera que hiciera o hubiera hecho.

    Ir madurando en la fe, ir avanzando entre aciertos y errores, reconociendo mis limitaciones e imperfecciones y fundamentalmente ACEPTANDOME con mis limitaciones e imperfecciones, me ayuda a ir tomando decisiones que tal vez no sean correctas pero, ciertamente, son responsables. Esta es una de las lecciones que me deja este capítulo.

    Un abrazo a todos y todas. Hno. Julio.

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  3. Maria de Cristo Crucificado (Rosario) dijo:

    La propiedad, los cuidados familiares, el amor al dinero y a la gloria, las cosas agradables de la vida son una melodía que corresponde a pulsiones muy fuertes en nuestra estructura psicológica, sociológica, espiritual. En consecuencia, aunque llamamos realización profesional, investimento en el futuro, sentido de responsabilidad, esas pulsiones nos habitan, justificadas por nosotros, por la sociedad. Nuestra misión es ser “locos por Cristo”. Que ha sido juzgado por tantos como loco. Hoy la vida monástica apunta a la existencia como locura por Cristo.
    En lo que concierne la dimensión sexual nos encontramos delante un lenguaje y una simbólica que está muy lejos de nuestra mentalidad. Vos confieso que siempre me ha sorprendido la obsesión por la problemática de la sexualidad en los cristianos y en la Iglesia cuando Cristo habla tan poco de esa realidad. No ha sido necesario. La sexualidad es la pulsión integradora que nos conduce a la harmonía relacional, en nosotros, mismos, con el Señor. Y esa harmonía relacional está de acuerdo con el Evangelio, que nos habla del amor, por nosotros y por los otros.
    Por eso, sea cual sea la tentación que vivimos, no es la culpabilidad que nos purifica mas la aceptación de la debilidad y la búsqueda continua de la harmonía.
    Llegué hace un rato de la catedral. La ordinación como diáconos de 17 hombres, casados, solteros, viudos, de los 35 a los 60 y pico. Los más jóvenes, solteros, han hecho la promesa de celibato. Los viudos saben que no volverán a casar. Los casados saben, marido y mujer, que el diaconado del hombre en el matrimonio exprime una exclusividad de Dios y de la Iglesia que integra esa pareja. Diferentes expresiones de la vivencia de la sexualidad, diferentes expresiones de una castidad a que todos somos llamados. Es decir, la realización sexual según su estado, en la búsqueda de la harmonía que es don de Dios.

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    • Hno. Julio dijo:

      Estimada Hna. paz!

      Comparto plenamiento la idea de locura. Asumir hoy “antivalores” para el mundo, como la fraternidad, la solidaridad, el silencio, la austeridad es una verdadera locura. Pero esto no es nuevo, el evangelio atestigua que la madre y los hermanos de Jesús lo consideraron loco, por dedicarse a las cosas del Reino.

      Tal vez, un buen indicador para nuestra esperiencia monástica, sea el ser considerados locos y locas, por la sociedad y la cultura,. porque como Antonio, reivindicamos una vida de exclusividad para Quien es nuestro origen y nuestro destino.

      Un abrazo.

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    • Guillermo dijo:

      Queridos hermanos: Leyendo la collatio 2ª entrega recordaba las reglas para discernir espíritus para la 1ª y 2ª semana, que propone San Ignacio de Loyola en sus EE.EE; en lo personal habiendo conocido y ejercitado muchas veces aquellas reglas con qué facilidad caemos una y otra vez en las trampas del padre de la mentira que miente con la verdad, las preocupaciones cotidianas que nos depara la vida familiar, los diversos problemas económicos, laborales, etc, nos quitan la paz y nos hacen bajar la guardia, dessensibilizan nuestro espíritu, fácilmente caemos en la desidia y flaquea nuestra fe. Ante esto procuraré convencerme del amor de Dios en mi debilidad, que me ama tal cual soy y que todos mis problemas son nada ante el dolor y el sufrimiento de muchos en nuestra tierra.

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  4. Roy dijo:

    Combates con los demonios, es una admirable expresión metafórica de lo que el enemigo de nuestra vida puede hacer, atormentar sin descanso a aquellos que desean seguir con fidelidad a Cristo y es enriquecedor saber que compartimos esta lucha con varios hermanos de ideal en este mundo. Ciertamente navegar por la red ha sido para mi un acecho constante a mi propia debilidad.

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    • Hno. Julio dijo:

      Estimado Hno. paz!

      No estamos sol@s en esta lucha. Jesús también debió pasar por la experiencia de la tentanción en dos momentos decisivos de su vida: al comienzo del ministerio en el desierto y al final de su ministerio en el monte de los Olivos. El nos marcó el camino. Camino que han seguido inmumerables mujeres y hombres que, como Antonio, han optado “por la locura de Cristo” como comentó la Hna. María.

      Este capítulo de la Vida de Antonio nos plantea el tema del discernimiento y la fidelidad. Ser fiel a nuestro proyecto personal desde la perspectiva divina o realizarlo según el “mundo” en el sentido bíblico y joánico del término mundo.

      El desafío se hace más llevadero si tomamos como referencia a quienes vivieron este proceso y “vencieron al mundo”. Un abrazo.

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  5. mario de Cristo Salvador dijo:

    Este es sin duda un tema difícil por los cambios que se han producido en el lenguaje a través de los siglos y por los diferentes marcos interpretativos de la experiencia vital según la época y el lugar. He vivido sin duda aquellas situaciones en donde, habiéndose uno ejercitado en alguna virtud, arrecian como a propósito y con fuerza inusitada las tendencias opuestas, que parecen negarse a morir, impidiendo el surgimiento del hombre nuevo en uno mismo.

    Sin embargo, luego de un tiempo he comprendido que esta arremetida me mostraba lo no superado realmente; me acordaba entonces de como se presenta al demonio en el libro de Job, en cierto modo actuando como parte integral del plan de la creación en la formación espiritual de los hombres.

    No quisiera exceder la extensión razonable para estos intercambios. Solo agrego que la ascética de la dualidad me ha servido como etapa espiritual, pero la mística de la Presencia, ese no saber ni entender permaneciendo tendido hacia El Supremo Amor, me ha orientado en ocasiones hacia cierta unidad de los contrarios, en donde los opuestos parecían desaparecer abarcados por una nueva perspectiva del plan de Dios.

    Los saludo invocando a Jesucristo, Aquél por quién se dobla toda rodilla en los cielos y en la tierra.

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    • Hno. Julio dijo:

      Estimado Hno. Mario paz!

      Leyendo tu comentario me recordó aquel pasaje evangélico de “legión”, el demonio que expulsado regresa con “sus amigos” porque encuentra la casa vacía.

      Es muy frecuente que quienes hemos recorrido un trecho en la vida monástica, sentimos que hemos superado obstáculos. El capítulo VII de la Regla de San Benito es una buena ayuda para ese proceso de discernimiento: la humildad.

      Y también me recordó una vieja historia de los girasoles buscando permanentemente la presencia de la luz solar, así como las monjas y los monjes debiéramos estar en la presencia de Quien es Todo. Un abrazo.

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  6. fernando dijo:

    ES UNA LUCHA CONSTANTE, TENTACIONES, PRUEBAS…, EN ESTA SOCIEDAD DONDE UNO TIENE DE TODO A SU ALCANCE, DONDE ADEMAS TE BOMBARDEAN CONSTANTEMENTE, SEXO, CONSUMISMO,AVARICIA, APARENTAR……….SOLO CABE ANTE LA TENTACION LA REPETICION DEL SANTO NOMBRE

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    • Hno. Julio dijo:

      Estimado Hno, mucha paz!

      Estoy de acuerdo contigo que no es fácil vivir el discipulado en este mundo. Pero nadie nos dijo que lo sería, muy por el contrario, tenemos la misión de ser luz en la oscuridad, levadura en la masa, sal donde todo parece insípido.

      Por otra parte, las cosas no son malas ni buenas en sí mismas. Simplemente son … El uso y abuso que hacemos de ellas es lo que las convierte en malas. Fuimos creados sexuados “y vio Dios que era bueno”. Y fuimos creados a su imagen y semejanza! Con esto no estoy diciendo que ese Ser Indecible al que llamamos Dios tenga sexo, sino que puso en nosotros y nosotras, ese potencial de transmitir placer y vida: de disfrutra y hacer disfrutar, de sentir placer, de reproducirnos: “multiplíquense y llenen la tierra”. Algo maravilloso! Pero claro, en la prostitución el sexo es humillante, opresor, atenta contra la dignidad humana. Ves, todo depende el uso que hagamos de él.

      Lo mismo sucede con los bienes de consumo. Ellos generan empleo, el empleo dinamiza la economía, la economía genera calidad de vida para las ciudadanas y ciudadanos. Eso es bueno: vida digna, derechos. Pero claro, cuando caemos en el consumismo, somos sometid@s por las reglas injustas del mercado, sucumbimos a las ofertas innecesarias, la cosa cambia.

      En tiempos de Jesús, el sábado era importante. Era el tiempo destinado a celebrar la experiencia salvífica de Dios en la historia del Pueblo. Sin embargo, la clase religiosa de su tiempo lo transformó en un peso insoportable.

      Jesús, es la medida justa y exacta para que las cosas, todas las cosas sean buenas, muy buenas. Un abrazo.

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  7. Noe dijo:

    San Antonio hacía frente a las tentaciones refugiándose en la oración.
    Del mismo modo nosotros podemos hacer uso de ésta para alejar al enemigo,y sé por experiencia que la oración de Jesús es un gran método para disipar los malos pensamientos.
    Que san Antonio y todos los santos contemplativos intercedan por nosotros.
    Dios os bendiga

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    • Hno. Julio dijo:

      Estimado Hno, Paz!

      Leyendo tu comentario vino a mi aquella frase de Jesús: “donde esté tu tesoro allí estará tu corazón”. Si hemos descubierto la presencia divina entonces podremos mantenernos firmes porque “no dejará que nuestro pie tropiece en ninguna piedra”. La oración de Jesús será como el agua que alimenta al árbol plantado a orilla del lago.

      Un abrazo.-

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