La tierra sin camino

Unas cuantas pisadas, y Elías va a llegar al final… No, todavía no. La prueba debe durar “cuarenta días y cuarenta noches”. Después del triunfo, después de la angustia, después del consuelo, hay que permanecer largo tiempo en este desierto, uno de los más austeros del mundo. Nada puede sustituir la prueba del tiempo. Es preciso que el alma aprenda a estar permanentemente delante de Dios a seguir en pie en la fe y en la noche. La larga oración es el mejor camino por el que Dios nos lleva a la alta oración. En este vacío, en esta tierra que no se puede tomar en fotos, sin nada que despierte el interés, el alma se purifica por el hastío. Es una palabra que a veces tenemos miedo a pronunciar, como si no tuviera el hastío un valor de purificación de primerísima categoría. “¿Dónde está el hombre que sabe aburrirse? ¿El que, cuando no puede escapar al hastío por arriba, no quiere huir de él por abajo? Contra este hombre no puede nada ninguna prueba. La noche de los santos es el hastío sufrido sin desfallecer” (Thibon).

¡Y si solamente fuera el vacío y el tedio! Pero el desierto es una tierra sin camino. Lejos de las sendas de los hombre, fuera de todo camino trazado, hay que aprender a ser guiados directamente por Dios, por sus caminos que no son los nuestros, que con frecuencia nos parecen mucho más largos que los nuestros(…) Sólo Él sabe de que caminos de hormigas tenemos necesidad para llegar al fin que El solo conoce.

Y la espera, la monotonía, el rigor del desierto tienen un valor educativo irremplazable: agudizar en nosotros el deseo, despertando nuestros sentidos espirituales. Al aceptar, a ejemplo del profeta, esta marcha indefinida por una tierra desierta, sin camino y sin agua, el alma se suaviza y entiende los caminos de Dios. Así ha adquirido Elías ese discernimiento que le permitirá saber en el primer instante, ante los fenómenos más impresionantes, que “no está allí Yahvé”. Los ojos se habitúan a los más ligeros murmullos…

(…)

Todos los rigores del desierto sirven únicamente para llevar al alma a ese silencio que es la condición misma de toda vida espiritual. Nosotros no podemos ir al desierto, como Elías o como más tarde fueron los eremitas. Quizá no podemos consagrar un tiempo considerable a la oración. Pero todos podemos tender al silencio interior. Nos quejamos muchas veces de que no tenemos tiempo para dar más hondura a nuestra vida espiritual. Para esto no hay necesidad de estar particularmente dotado, no hace falta tener tiempo. El silencio interior es posible aun en la vida mas llena de compromisos, cogida por una actividad apremiante. Cuando suena el teléfono y nos interrumpe el trabajo, el momento de ir a contestar es suficiente para hacernos nuevamente conscientes de la intimidad de Dios siempre presente y encontrar otra vez allí la fuerza de vivir, y de hablar, y de ser todo para quién nos llama. Nuestras jornadas están llenas de estos tiempos vacíos, que gastamos distraídamente, a la buena de Dios, como vulgar moneda corriente, cuando podríamos transformarlo en oro puro bajo la mirada de la atención.

Debemos intentar conservar preciosamente esta zona de silencio intacta, esta cima de pura soledad, en la que podamos “mantenernos incesantemente en presencia del Dios vivo”. Esa es, según nos lo ha enseñado Elías, la manera de servirle.

En esta profundidad del silencio podemos estar atentos a los más imperceptibles rumores. Velado el rostro, dentro de la noche de la fe, el alma purificada por el silencio reconoce en sí misma, sin ningún ruido de palabras, la secreta presencia de su Dios.

Soeur Jeanne d´Arc, op._   Elías y nosotros. In  Nuestra actitud bíblica: Un corazón que escuche… Madrid: Ediciones Fax, Madrid, 1970, pp 121-124.

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22 respuestas a La tierra sin camino

  1. rosa de María dijo:

    Hasta ahora empiezo a entender, “tarde te conocí Señor!”, el silencio interior me lleva a la atención a Dios y la atención a Dios me lleva a la oración continua, cosa que es más alta que tener un horario de oraciones que cumplir. El silencio interior, para mí cosa tan difícil, pero exquisita.

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  2. eugenio césar dijo:

    yo tengo la Sensación de haber perseguido naderias, como dijo el profeta jeremiaS, no será mi dios un espejismo, y aqui estoy esperando su palabra.

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  3. María Marta dijo:

    “Velado el rostro, dentro de la noche de la fe, el alma purificada por el silencio reconoce en sí misma, sin ningún ruido de palabras, la secreta presencia de su Dios.”
    Muy bella y profunda la entrada, da para mucha reflexión. Pero falta tanto para llegara a ese “sin ningún ruido de palabras”. Que la Invocación del santo Nombre nos lo alcance.
    Un saludo fraterno.

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  4. Anonimo dijo:

    Gracias es una gran verdad siempre me he preguntado ¿ por que perdemos de estar en esa presencia de Dios? y al leer el texto descubro que aun sigo estando muy llena de mi misma y por esos vivó esos espacio destraida y ¿cuánta gracias estoy perdiendo ? gracias una vez más por este aporte que nos ayuda a caminar y hace caer en la cuenta de como estoy caminando. mil gracias he de buscar ese silencio interior.

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  5. victoria dijo:

    Muy alentador este texto para los que vivimos en el desierto …se agradecen estas perlas para seguir con vida a través de los rigores propios de la estepa…buscando, oliendo, afinando..
    En cuanto a las vírgenes necias, estoy de acuerdo con el hermano ‘uno más’. El error es -ir- a buscar el aceite porque yo pienso, que al revés de lo que se interpreta, el acierto es extender la lámpara hacia Él, es decir, humildad para aceptar nuestra torpeza o despilfarro. Y el Señor, abundante en caridad, se gratifica en derramarse… Creo que es cuestión solo de aceptación de uno mismo y mostrarse a El tal como somos y tal como estamos.

    Un abrazo fraternal para todos en el amor de Cristo.

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  6. mirta jimenez martin dijo:

    Hermano Gabriel
    Un texto muy hermoso que nos lleva a querer tener más momentos de silencio y saber encontrarlos dentro de nuestra vida diaria.En el silencio y quietud está Jesús.
    gracias

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  7. Pedro dijo:

    Intento encontrar el libro Un coeur qui ecoute y no lo encuentro ni en español ni en francés. Alguien me podría ayudar? Gracias.

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  8. uno mas dijo:

    Atravesando el DESIERTO, nunca estoy solo, al invadirme el SILENCIO, DIOS me acompaña, me habla, tambien puedo hablar con MARIA, con el ANGEL que El me ha dado, con todos los Santos incluyendoos a vosotr@s mis compañeros de DESIERTO. Gracias por vuestra compañia H@s

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  9. Armando dijo:

    Creo que el silencio interior es la clave esencial del hombre moderno ante un mundo lleno de ruidos. Es un tomalo o dejalo, no hay otra actitud.Es realmente un desafio para hombres y mujeres que verdaderamente quieren experimentar al Dios cercano y ka verdadera paz
    Con pequeños actos se logra la evolucion hacia el hombre interior, probablemente dure toda la vida. Pero estoy seguro que los frutos son abundantes. Animo Hermano o Hermana

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  10. centinela dijo:

    PAX. Silencio, soledad….presencia del Infinito en nuestra limitado existir….en el silencio lo escuchamos y en la soledad nos dejamos acompañar por Él….que más nos puede faltar?….es en ese desierto que nuestra fe se forja para ser vivida y enviada a quien más nos necesita…..desierto, antesala al envío de una misión. DEUS BENEDICITE!

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  11. hermanamaria dijo:

    Este texto es muy bueno, Hermano Gabriel. Nos ayudará muchísimo. Es uno de los mejores textos que he leído.
    Gracias, mi hermano.

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  12. Maria Victoria dijo:

    Y las tempestades hermano Gabriel y hermano Mario? ¿Cómo mantener ese silencio, en medio de la tempestad, esa atención ese discernimiento que nos permite saber que “Dios no está ahí” o que tal vez sí está?. Me encontré este texto, si me permiten, para ilustrar una posible situación: “se despertó en medio de la noche y se dio cuenta que estaba soñando. Se incorporó sobresaltado. En el sueño vio la imagen de un libro de gran tamaño, como esos antiguos códices elaborados en los monasterios medievales, pero a diferencia de ellos, éste se conservaba en un estado impecable. El soñante se acerca para intentar leer pero se da cuenta que está escrito en caracteres desconocidos, y en un estilo parecido al gótico, que él no logra descifrar. Se incorpora ¿Qué clase de sueño es éste? –se pregunta- ¿será un llamado a la oración? ¿a las dos de la mañana ,como monje benedictino?. Pone de nuevo la cabeza en la almohada y cierra los ojos intentando dormir, pero de nuevo la imagen aparece de una manera cada vez más vívida hasta que por fin logra conciliar el sueño. A la mañana siguiente, mientras se toma un café para terminar de despertar, abre las Sagradas Escrituras para leer el texto que su director espiritual le ha recomendado y, de pronto, recuerda el sueño. ¡La Sagrada Biblia, -se dice emocionado- ese era el libro de mi sueño! Se alegró por un instante, pero luego recordó que en el sueño, al intentar leer, no podía descifrar lo escrito. Con gran inquietud se levanta y se pone en oración. No puede. Sus pensamientos se agolpan tumultuosamente. Recuerda el pasaje de las vírgenes necias y aterrado se pregunta si el aceite de su lámpara se ha agotado, se dice que tal vez ha llegado tarde, que es una higuera que no dará fruto. Desde entonces, a pesar de los intentos de ponerse en oración, sólo logra verse arrastrado por ráfagas de pensamientos tumultuosos. Ya ni siquiera quiere ver a su director espiritual, o lo hace con desgano. Sólo unos versos de san Juan de la Cruz, que encontró por azar, le dan un poco de consuelo: Yo no supe dónde entraba, /pero cuando allí me vi, /sin saber dónde me estaba, /grandes cosas entendí./no diré lo que sentí, /que me quedé no sabiendo,/toda sciencia trascendiendo (….)”. ¿cómo pues no dejarse llevar por la desesperanza?
    Reciban mi saludo fraternal

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    • uno mas dijo:

      Hª en la tempestad , no hace falta despertar a CRISTO, El esta siempre vigilante para darnos Su Gracia en el momento que la necesitemos, el Camino ya nos ha dicho las coordenadas. En cuanto a las virgenes necias yo pienso que su fallo esta en ir a por mas aceite El tiene todo el aceite del mundo y les hubiera llenado sus lamparas si hubieran esperado confiadas.En fin creo que lo que nos falta es FE, CONFIANZA EN EL mientras llegamos a Puerto.

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    • pdjesus dijo:

      Hermana María Victoria , me permito intentar o apenas esbozar unas lineas ,balbuceos..
      A los que el Señor nos ha puesto en el desierto , tomo conciencia y reparo , luego de leer su post , que este no es un desierto sin vida , muy por el contrario en el desierto son tantas las veces que ráfagas de vientos , pensamientos tumultuosos,nos confunden y nos dejan sin ver …”A oscuras y segura” ? Sólo la Fe y el Abandono lo permiten y este último no es fácil aunque parese serlo cuando leemos o escuchamos “Abandónate en el Señor”
      Y es que regresar a la inocencia , a la confianza de un niño es dejar Todo y esto en nuestra mente cargada de impresiones , “ráfagas de vientos tumultuosos” que hemos recibido desde ,o aún antes de que nos concibieran ,no es tarea fácil ;ahí radica la importancia del libre albedrío y el abandono , que permite a Dios ser el Alfarero … Justamente El Amor nos hace “niños”, inocencia perdida, y nos regresa al Amor … Dios es Amor ? Sí. Y nosotros somos o venimos a ser Amor en el Amor , viviendo en y desde el corazón del Padre … Es ahí donde viven sus hijos , sus santos.
      “Yo no supe dónde entraba, /pero cuando allí me vi, /sin saber dónde me estaba, /grandes cosas entendí./no diré lo que sentí, /que me quedé no sabiendo,/toda sciencia trascendiendo”

      Perdone mi intromisión hermana , el Señor me hizo hablar o escribir …

      Desde y en el Corazón del Padre un abrazo fraterno

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      • Maria Victoria dijo:

        No es ninguna intromisión hermano pdeJesus, muy por el contrario, me da la impresión de que soy yo la que por falta de atención, hice clik donde no debía. Le agradezco sus cálidas y hermosas palabras de consuelo. Ser como niños, confiar como niños, tomarnos de Su mano y Su Palabra Salvadora; eso debe ser la Pureza de Corazón. Gracias por hacerme notar mi torpeza ¡uf, me siento apenada!

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        • pdjesus dijo:

          No se sienta apenada hermana , y torpe? Pienso que todos lo somos …Cuántas veces he leído el salmo 73 “Se lleno de amargura mi alma y en mi corazón sentía dolor.Tan torpe era yo que no entendía; era como una bestia delante de ti.Sin embargo yo siempre estuve contigo.Me tomaste de la mano derecha.Me has guiado según tu consejo. Y después me recibirás en gloria.¿ A quién tengo yo en los cielos sino a ti ? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.”
          Al abrir la biblia buscando el salmo 73 , se mostró este primero, el salmo 131 , en una versión de la biblia tiene por titulo “Confiando en Dios como un niño”
          Un abrazo en el Amor

          Pierina de Jesús

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    • Fraternidad del Santo Nombre dijo:

      Estimada hermana, la saludo invocando a Cristo.
      Esas tempestades y esas sequedades y aun los temores que quedan un tiempo sin consuelo, son oportunidad de purificación. Muchas veces son como la medicina amarga que el médico se ve obligado a prescribir al paciente. En otras ocasiones, son las expectativas de nuestro amor propio las que quedan frustradas y entonces se revelan los sentidos al no poder gozar lo que anticipaban. En la travesía del desierto hay muchos momentos de cansancio abrumador, donde no se ve la meta y donde la desolación de afuera se nos mete dentro. Hay que seguir caminando, no temer y contar los hermanos que van al lado por el mismo sendero. Le mando un saludo fraterno, invocando el Nombre de Cristo.

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  13. Horacio Hoyos Zapata dijo:

    Soledad, silencio, austeridad, espera, simpleza, elementos indispensables para logar el encuentro con la Trinidad Santísima. Soledad interior en compañía de Cristo. Silencio que envuelve al alma en la búsqueda de la vida interior. Austeridad que implica abolición de aquello que nos impide ver al Dios de la vida, del amor y de la paz. Espera que significa confianza de que Aquel que habrá de venir, efectivamente llegará a mi corazón. Simpleza como muestra de que las cosas del mundo no impedirán mi encuentro personal con Cristo.

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  14. Anónimo dijo:

    Bellísimo post Hermano Gabriel. Qué bella manera de recordarnos no desperdiciar tantos momentos vacíos que se transforma por el Gran Alquimista en Oro Puro para nuestros hermanos!!! Gracias!!!

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  15. “En esta profundidad del silencio podemos estar atentos a los más imperceptibles rumores. Velado el rostro, dentro de la noche de la fe, el alma purificada por l silencio reconoce en sí misma, sin ningún ruido de palabras, la secreta presencia de su Dios.” Hermano Gabriel.

    “Transformar en oro puro esos vacíos bajo la mirada de la atención… excelente material.”
    Fraternidad Monástica Virtual .

    Brillante post … Un oasis puesto por nuestro Señor en medio del desierto.

    Bendición y Gracia invocando el Santo Nombre

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  16. Fraternidad del Santo Nombre dijo:

    …”Y la espera, la monotonía, el rigor del desierto tienen un valor educativo irremplazable: agudizar en nosotros el deseo, despertando nuestros sentidos espirituales…”

    Muy buen post Hermano Gabriel, viene muy a cuento de los trabajos que estamos realizando en espera de la Navidad y responde efectivamente a lo que todos podemos comprobar en nuestro andar espiritual.

    Transformar en oro puro esos vacíos bajo la mirada de la atención… excelente material.
    Un saludo invocando el Santo Nombre

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