La oración y el Evangelio

  No hay vida evangélica sin oración. Sin la oración nuestra vida es una sucesión de imágenes evangélicas inanimadas.

            Sin oración, los sacrificios de los consejos evangélicos son actos muertos. El Señor, que no es el Dios de los muertos sino de los vivos, quiere sacrificios vivos: lugares que su vida pueda invadir para estar presente y activo en el mundo. El sacrificio es un acto de una oración que adora. A través de él, la oración reconoce a Dios como a su Dios, le llama, le recibe y le exige actuar. Para estar así relacionada con los sacrificios fundamentales del Evangelio, la oración tiene que ser ella misma lo que son ellos: un sacrificio. Tiene que tener sobre nuestra vida entera derecho a un tiempo , a un tiempo exclusivo para ella. Tiene que habitar tan profundamente en nuestra vida que cada uno de nuestros actos brote de ella, guiado y modelado por ella.

            Los consejos evangélicos le proporcionan a nuestra forma de vid condiciones definitivas. La oración impide que estas condiciones se fijen y se anquilosen. Porque ella es nuestra fuerza de crecimiento, de adaptación y de eficacia.

            En todo lo que no es regla común de la Iglesia respecto a la oración, nos ponemos en manos de la escuela del Evangelio. Para asistir a esta escuela, hay que rezar ya, bien sea para aprender a rezar o para aprender cualquier otra enseñanza del Señor. Y sólo se puede perseverar en esta enseñanza por la oración. Y es que lo que el Señor dice con sus propias palabras está clarísimo: para vivir el Evangelio, tenemos primero que rezar todo el Evangelio.

            Queremos concederle a la oración el lugar que tiene en el Evangelio. Es decir, el lugar de una especie de pivote, de eje o de nervio motor. Por eso, el Evangelio no reclama para ella un tiempo durante el cual ella pueda hacer lo que quiera,  sino que enumera todo lo que la oración es, todo lo que debe hacer y el papel que cumple en todas partes. Para que la oración exista y actúe en toda su realidad, hay que proporcionarle ente todo un tiempo que le  pertenezca.

            Permaneciendo fieles a las reglas comunes de la Iglesia, intentamos hacer de la oración una actividad constante y vital, cuya manifestación, ejemplos, enseñanza y eficacia encontramos a lo largo de todo el Evangelio. Le reconocemos un tiempo exclusivo para ella como una de sus condiciones necesarias para su vida. Ese tiempo es sólo uno de los aspectos del lugar que debe ocupar en todo y en todas partes, como si fuese una de las grandes funciones de nuestro cuerpo, por ejemplo la respiración. La oración está implicada en todas nuestras relaciones voluntarias con Dios y expresa algunas de las más fundamentales y de las más íntimas. La oración es adoración de nuestro creador y mirada sobre nuestro amor.

            Queremos permanecer en la escuela del Evangelio para aprender en él el remedio específico de nuestras debilidades y de nuestras fragilidades….

            Si nos encontrásemos habitualmente con un extranjero, nos familiazaríamos poco a poco con su pronunciación… El Dios hecho hombre sigue siendo extranjero para muchas de nuestras facultades humanas. Si “sus caminos no son nuestros caminos” ni sus palabras las nuestras, es necesario que lo lleguen a ser.

            No es una sesión ni siquiera un curso de teología –si no está empapado e infiltrado de oración– lo  que nos hará experimentar la desproporción que existe entre la Verdad oculta den la Palabra de Dios y las posibilidades de nuestro pobre espíritu, cuando no puede recurrir a los meandros de la fe.

Madeleine Delbrêl_ Comunidades según el Evangelio, pp. 170-172. Ed. PPC, Madrid 1998

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6 respuestas a La oración y el Evangelio

  1. olga dijo:

    gracias por estos escritos, aprendo un poco mas de lo importante que es la oración y que ella nos lleva a encontrarnos con nuestro señor.

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  2. Anónimo dijo:

    La oración debe ser el eje de nuestras vidas. Sin el eje nuestra rueda de vida no andará bien o sencillamente no andará. La oración es ir al centro de nuestro corazón donde habita la Trinidad y para ello es necesario el silencio. Es un camino de transformación. Nuestro enfoque de las cosas será diferente pues viviremos desde ese EjeCentral que es Cristo Jesús. Nos configuraremos con El, seremos transfigurados por El. No nos perdamos esa oportunidad que nos ha regalado el Señor de quedarnos con El a solas y en silencio TODOS LOS DIAS!!!

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  3. fernando dijo:

    La oracion es la respiración del alma.

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  4. Anónimo dijo:

    Sólo deseo aumentar mis tiempos de oración, pero siento que no depende sólo de mí, es una cita entre Dios y yo y a veces no nos encontramos.

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  5. silencio dijo:

    Gracias, por darno la importancia que tiene la oración en nuestras vida s, lo importante de ser almas de oración me hace tomar conciencia de la gracias de la oración .

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  6. uno mas dijo:

    Me hace pensar en la oracion como comunicacion con el otro. El otro, lo creado, es manifestacion de Cristo, el yo, sujeto actuante, aspira a ser manifestacion de CRISTO.
    Hºs no olvideis LA ORACION CONTINUA este año tocan 366dias por 24h

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