Una experiencia única

   

Abadía de Subiaco

 He estado en Subiaco para confesarme. No he podido visitar la abadía; no había tiempo.

     Apenas entrar he quedado profundamente impresionada de la caridad del portero: un frailecillo anciano y cojo que ha querido acompañarme a la Iglesia.

     En la confesión he tenido una experiencia única: he quedado impresionada desde las primeras palabras de aquel santo monje.

     Es difícil explicar lo que ha sucedido, aunque se dice en dos palabras: encontré a Dios.

     Del alma de aquel sacerdote parecía brotar una fuente que tenía sus orígenes, hace diciséis siglos, en Benito, y se remontaba al costado de Cristo Salvador.

     No hubiera salido nunda de la Iglesia, invadida por aquella comoción profunda.

     Envidié aquella vida austera que, abierta y decididamente, ha roto con el mundo.

     Ahora comprendo porque las abadías perduran a través de los siglos y son eternamente modernas. Allí viven hombres que ya habitan en el cielo. Y te comunican esa atmósfera suavemente hasta penetrarte entera.

      He visto nuestra vida cristiana difícilísima en comparación: siempre en contacto con un mundo privado de Dios; siempre en peligro de caer en “compromisos”, por el temor, tantas veces, del odio que nos tiene que venir encima.

      Sólo una vida interior fuertemente comprometida, totalmente proyectada en la voluntad de Dios del momento presente, puede hacernos esperar, tambien a nosotros, el ser portadores de Dios y no de palabras.

     Vale más un monje que una comunidad de mil personas buenas que no estén en perfecta unidad, en pleno fuego de amor por Dios y por los hombre.

     San Benito puede estar contento.

     Ahora que he encontrado el “oro vivo” en los benedictinos de Subiaco, iré un día, si Dios quiere, a visitar los muros del monasterio, testigos de tanta santidad.

Chiara Lubich, : “Sí,  sí; No, No.” Edi. Ciudad Nueva, 1973, Madrid, pp. 174 ss.

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14 respuestas a Una experiencia única

  1. irmã Mria Auxiliadora dijo:

    Enquanto,para tantos,visitar uno hogar como este, és turismo,para otros, és mirar a Dios, sentir a Dios, embebedar-se de Dios!Nuestro corazón,quando estay lheno de Dios, capta ELLE, en medio a la ciudad,con ruídos del coches, percebiendo una grama, que nasce em medio del la piedra.És el poder de Dios e el Amor del ELLE, que nos dá su aviso:ESTOY AQUI,HIJOS! Péro,carecemos abrir nuestras muralhas fuertes,de nuestro ego,para pircibir que ELLE estay,siempre,nos lhamando,seya en uno aldoor,una frase,unas ruínas ou mesmo, em medio a tragédias, em que,tantos murrieran,péro,uno bebê,48 horas,soterrado,é salvo, sen nemgum daño.Dios estay aqui, ahora, como el aire que nosotros respiramos,her,años! Como yo lhes amo e nosotros oramos unos por otros eELLE nos abençõa, e dice:Onde estay su tesouro,estay aí su corazon.Dá-nos Papazito, tenermos siempre a Ti como nuestro ùnico e eterno tesouro, amém.

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  2. Marcita dijo:

    Es verdad la vida en un monasterio es màs santa que cualquier congregacion de mil personas que no se lleven bien…

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  3. “Donde está tu tesoro allí estará también tu corazón” (Mt 6, 19-23) Chiara vivió esa experiencia porque estaba “en sintonía”, por eso pudo encontrar a Dios y escucharlo. Las palabras del monje, las paredes del monasterio, todo le habló de Dios porque había en ella resonancia espiritual.

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  4. Anónimo dijo:

    Sin confesión no hay fecundidad en la vida cristiana. Dios padre manifiesta todo su amor que se hace misericordia, devolviendo la Vida que solo procede de Él. Así Dios nuestro Padre ama en gestos que no tienen límites. Bendito sea Dios.

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  5. esteban tucumán dijo:

    Contemplar a Dios en el silencio, en el apartamiento del mundo, en el ruido y en el trajín cotidiano del mundo. “El Reino ya está entre ustedes”. Hermosa experiencia y muy agradecida de haberla compartido conmigo. Me hace tanto bien.

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  6. rosa de María dijo:

    Dos cosas que yo creo y comparto con ustedes: los monjes y monjas de clausura son los que sostienen a la humanidad delante de Dios para que no nos borre, cuando algunos dicen “diosidencias” para mi no son tales, sino fruto de oraciones de personas que son totalmente ignoradas y desapercibidas por el mundo pero que viven en continua presencia de Dios, no sólo por sus oraciones sino por sus sacrificios y mortificaciones. Y segundo, la gracia de la reconciliación que podemos tener aún en el más horrible confesionario, sin embargo en estos tiempos nos fijamos en los lugares para confesarnos, nos fijamos en el padrecito, “si me gusta me confieso”, “si me late me confieso” olvidando que quien realmente está detrás de esa estola morada es el mismo Jesucristo que nos espera para derramar su Misericordia infinita, aunque no sea el maravilloso monasterio de Subiaco.

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  7. Mi experiencia ha sido casi lam misma. He visitado el monasterio Benedictiono de Santa María de la Epifanía en Guatapé, Colombia. Fui en busca de una respuesta a un llamado que he comenzado a sentir a la vida monástica. El lñugar es sencillamente espectacular y lo que más impresiona y llega al alma es la calidad humana de los monjes. QUÉ TESTIMONIO!!!! Sigo con la idea de la vida religiosa… estoy seguro que Dios ayuda a cumplir los deseos que ÉL musmi suscita en nuestros corazones. Pido oraciones por mi y que Dios bendiga a todos los monjes del mundooooooo! Ora et labora.

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    • Horacio Hoyos Zapata dijo:

      Alex: Tienes toda la razón. Santa María de la Epifanía es un pedazo del cielo en la tierra. Cuan amables son todos esos monjes de esa hermosa abadía que esta enclavada en ese montículo allá en el paradisíaco Guatape. En verdad, se respira santidad al interior de esa bella iglesia y en su pequeño oratorio del Santísimo. Allí vivió muchos años mi gran amigo, Fray Arturo Yepes, a quien dimos cristiana sepultura hace pocos meses en ese apacible rincón que es el cementerio de la abadía.

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  8. nora dijo:

    La experiencia de visitar un Monasterio es un regalo de DIOS, en estos Benditos lugares el alma se regocija y no hay palabras que puedan expresar el gozo de experimentar a DIOS, en el SILENCIO que habla claramente al corazón, en el aire, en cada rincón y sobre todo en cada hermano Monje. Brotan lágrimas de alegría y casi sin darte cuenta repites con el salmista ¡BIENAVENTURADOS LOS QUE VIVEN EN TU CASA ALABANDOTE SIEMPRE SEÑOR!
    Ruego a DIOS por ellos por su perseverancia y santificación y porque conceda abundantes vocaciones a la vida monástica.
    Un santo día en el SEÑOR y María Santísima nuestra dulce Madre nos concedan la gracia de vivir este día con este aroma de cielo en el alma y lo podamos trasmitir a todos los que entren en contacto con nosotros hoy en nuestros lugares de trabajo.
    DIOS bendiga especialmente a quien coloca estos mensajes tan bellos para cada día.

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  9. Obrigado pela partilha de vida e fé

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  10. bruno de miriam dijo:

    la confesion es la vida para el alma. hermoso testimonio

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  11. victoria dijo:

    Preciosa aportación y en total acuerdo con ella. Aunque, en mi modesta opinión, en el tumulto y en la urbe también camina, trabaja, sufre, ríe y llora el Señor. Nuestra dificultad para verle estriba en que no contemplamos los rostros que se cruzan con nosotros y es debido a que solo ponemos la atención en nosotros mismos. Levantemos entonces los ojos para poder encontrarle sea aquí o allá.
    Un abrazo para todos en el Amor de Cristo.

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  12. uno mas dijo:

    Me alegra Tu estancia en el Reino de DIOS; ¡¡Traetelo!! pa cá, como muy bien dices , haciendo la vida comprometida, proyectada en SU voluntad,vivimos en SU mundo. Soloo necesitamos, costantemente de SU Misericordia que siempre está dispuesto a darnosla

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  13. olga dijo:

    gracias
    por tomarse la molestia de enviarme estas lecturas, mil gracias
    aunque no conozco una abadía, se que ellos están en constante oración por nosotros, y por ellos muchos hemos tenido una conversión, me gustaría estar en una platica con un frailecillo un monje santo, que el señor siga bendiciendo estos santos monasterios y hacer mucha oración para las vocaciones sacerdotales y religiosas
    que el señor les bendiga,

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