Esperanza y pureza de corazón


         Hemos destacado el papel clave de la Esperanza en nuestra vida: fundamentada en la fe, es ella la que permite que el amor se expanda y crezca; podríamos decir que se trata de la virtud cristiana por excelencia. La esencia de la lucha del cristiano está en mantener –gracias a la fuerza de la fe– una mirada de esperanza hacia cualquier circunstancia, hacia nosotros, hacia los demás y hacia la Iglesia y el mundo; una mirada de esperanza  que nos ayuda a reaccionar ante cualquier situación amando… Por el contrario, si la esperanza disminuye, automáticamente el amor se enfría y nos replegamos en medio de estrategias temerosas y egoístas. Gracias a la esperanza podemos recomenzar todas las mañanas y decidirnos a amar; es como una fuente que renueva y purifica sin cesar el corazón y, más allá del cansancio y del hastío, nos proporciona un nuevo vigor para amar.

          Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5,8): esta bienaventuranza contiene una de las más bellas promesas del Evangelio. Siempre me ha impresionado el lazo que el Apóstol San Juan establece en su primera carta entre la esperanza y la pureza de corazón. En los dos primeros versículos del capítulo 3 hace un maravilloso resumen del contenido de la esperanza cristiana: Ved qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, y que lo seamos. Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo  conoció a Él. Carísimos, ahora somos hijos de Dios y todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos como es. Y continúa diciendo: Todo el que tiene esta esperanza en Él, se purifica, así como él es puro. La esperanza –parece decir el Apóstol– tiene la facultad de purificar el corazón.

          En realidad, esta sorprendente afirmación concuerda perfectamente con la gran tradición profética del Antiguo Testamento, según la cual el corazón puro no es tanto el que se halla libre de toda falta u ofensa como el que pone toda su esperanza en Dios y está seguro del cumplimiento de sus promesas. El corazón puro no cuenta consigo mismo ni con cálculos humanos, sino que lo espera todo de Dios  con absoluta confianza, y sólo de Él. La impureza de corazón es esa actitud de duplicidad del hombre –tan denunciada por los profetas– que, al carecer de plena confianza en Dios, recurre también a los ídolos y mendiga fuera una salvación que no está del todo seguro de obtener de Dios. El corazón impuro duda y vive dividido.

                    Quien tiene un corazón puro verá a Dios, lo contemplará en la eternidad; pero ya en este mundo verá también actuar a Dios. Él responderá a su esperanza e intervendrá en su favor. Quien en Dios espera, no será defraudado.

 Jacques Philippe, La libertad interior. Madrid. Ed. Rialp s.a.,  2006; pp. 128/129   

 

Esta entrada fue publicada en Meditación diaria. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Esperanza y pureza de corazón

  1. olga dijo:

    el que tiene fe llega a la esperanza y a la caridad.
    aunque reconocemos a Dios, la carne nos arrastra, nosotros somos del reino de los cielos
    no del mundo, debemos de preocuparnos por ganarnos ese reino aquí en la tierra para vivir en una unión con DIOS, SEAN UNO COMO MI PADRE Y YO SOMOS UNO. señor purificarme para poder ser sanado, ya que me has dado todo para que yo pueda estar en ti, y que nunca me falten los medios de gracia para estar contigo mi amado señor.

    Me gusta

  2. irmã maria da dijo:

    Gracias,Señior, pués, la Esperanza, és uno Dom, que viene de Tí e, que sen esto dom, como viviremos?! Solamiente tengo a Ti, que me cuida, me ama, me dirige,me lleva a onde Tu quieres, que yo seé, és para el cielo, onde, uno dia, todos nosotros, hermanos amados, nos uniremos, en adoraçiom delante de tuya Presençia, amém.

    Me gusta

  3. leonor dijo:

    Gracias Hermano: Desde lo más profundo de mi corazon agradezco el Amor del Señor y le suplico que haga en mi esa Esperanza: mirar con sus ojos, amar con su amor

    Me gusta

  4. Hno Horacio de Jesús Crucificado F del S N dijo:

    En verdad me considero hijo de Dios. El me ha escogido como parte de su heredad. Oh Dios gracias por amarme, por perdonarme mis pecados, por tener misericordia conmigo, por atender mis ruegos y súplicas. Creo en Nuestro Señor Jesucristo, el hijo único de Dios, el que teien comapsión de mi que soy un pecador. Tengo esperanza y confio en la promesa que me ha hecho de que viviré con El eternamente en el cielo una vez deje esta vida terrenal.

    Me gusta

  5. Una vez un sacerdote me dijo: “los fieles de hoy carecen de esperanza”. En su experiencia él notaba que la gente, practicante, en su mayoría carecía de esta virtud. Esta virtud nos es dada en el Bautismo y por lo tanto no se la pierde, pero si no se la practica, no se desarrolla. Roguemos al Señor nos conceda la gracia de practicar (ascesis) las virtudes!!!

    Me gusta

  6. uno mas dijo:

    Querido Hº Gabriel:
    Me ha gustado macho como juntas las palabras oracion, Reino de Gios en la tierra y esperanza en una sola vivencia. En mi experiencia intelectual la union esta clara, mas la vivencia solo me dura unos pauperrimos segundos.

    Me gusta

  7. Anónimo dijo:

    Hº GaBriel:
    Me gusta mucho esa union que haces entre ORACION, REINO DE DIOS EN ESTE MUNDO y ESPERANZA. Es verdad, los tres conceptos pertenecen a la misma PALABRA.
    Quisiera yo tener esa pureza de corazon para vivirlo como Aconsejas y no para comprenderlo como ejercicio intelectual que es lo que me pasa, si bien en algunos segundos
    lo vivo, son tan pocos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s