La Biblia, libro del monje

Estimadas hermanas y hermanos en Cristo Jesús; nada mejor para acercarnos cada vez más a nuestro ideal de vida monástica, que seguir la enseñanza de la Sagrada Escritura, verdadera regla de vida de los primeros monjes, que ponían su atención en seguir sus preceptos. En esta columna semanal, publicaremos extractos, artículos e informaciones diversas sobre la vida monástica. Buscamos de ese modo asimilarnos cada vez más a quienes son nuestros modelos de vida. En adelante iremos agrupando los post sobre el tema en la pestaña “El Monje interior”

Aquí algunos extractos claves que esperamos motiven la lectura de libros como el citado debajo. Un saludo para todos, invocando a Jesucristo.

Los maestros de la primitiva espiritualidad monástica señalan unánimes a la lectio divina este primer objetivo: Aprender a vivir según la voluntad de Dios manifestada en la Biblia.

Todos están convencidos por lo demás, de que la Escritura sola basta para reglamentar la vida monástica en todos sus pormenores…

Creer en las Escrituras y poner en práctica lo que las Escrituras prescriben, son las dos condiciones primeras e indispensables para que el ideal monástico sea viable; solo apoyándose en la palabra de Dios, podrá alcanzar el monje las cimas de la perfección a la que ha sido llamado.

Cuentan del joven Pacomio que recitaba la palabra de Dios no como la muchedumbre, sino tomándola como guía y maestra de vida…

… desde entonces, fue su preocupación constante poner en práctica, con toda su pureza, la perfección evangélica, que, para él, como para San Basilio, consistía en practicar todo, absolutamente todo lo que está contenido en la palabra de Dios…

Los textos monásticos primitivos muestran, sin lugar a dudas, que tanto los anacoretas como los cenobitas no reconocían otra ley ni regla de vida, como no fuera la sagrada escritura.

Lo comprobamos ya en la vida de San Antonio. No sólo desempeñó la Biblia un papel decisivo en la vocación del joven copto, sino también en la organización de su nueva vida en la soledad.

Antonio trabaja, pues sabe que está escrito: “El que no quiere trabajar, no coma” (2 Tes 3, 10); Antonio procura orar sin intermisión, pues no ignora el precepto del Apóstol: “Orad sin cesar” (1 Tes 5, 17)

Antonio no hace sino enunciar su propia regla de vida cuando da este consejo que no admite excepción: “Para todo lo que hagas, debes tener el testimonio de las Escrituras”.

Otros padres han hecho hincapié en la misma idea. Todas las afirmaciones del monje, según San Jerónimo, deben basarse en la Biblia.

Extraído de pags. 449/50/51 de El monacato primitivo (García M. Colombás) B.A.C.

El Monacato primitivo

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5 respuestas a La Biblia, libro del monje

  1. manuel e dijo:

    Yo tuve la oportunidad de leer al padre Colombas es muy bueno, motiva leerlo

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  2. frank petros dijo:

    Bendito sea mi DIOS,que me confirma con la teologia sencilla pero profunda de los santos padres soy un monje casado,para muchos loco y fuera de realidad,pero para san juan el crisostomo en una realidad biblica y espiritual……..GRACIAS POR ESTA PAGINA HNOS,QUE ME ACOMPAÑA EN ESTE CAMINAR…….EN CRISTO…….FRANK PETROS

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  3. olga moreno dijo:

    hola hermanos, mil gracias por enseñarnos cada día más
    si no fuera por ustedes estaría bien perdida, gracias por darme a conocer tantos textos tan hermosos de los cuales he aprendido mucho,
    y done puedo comprar este libro: El Monacato primitivo en México
    cual es su editorial
    muchas gracias

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  4. Pablo dijo:

    Gracias Hn@s por este nuevo aporte a nuestro cotidiano peregrinar… justamente en lo personal, estaba tratando de delinear algo, que Ustedes ahora con este nuevo recurso, me comprueban una vez mas que edificante es estar aquí, como dice por allí Francisco de Asís, el Señor me dio Hermanos..Gracias Señor por el don de la Fraternidad.

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  5. uno mas dijo:

    Cierto es que el Camino está descrito en La Biblia, cierto es que La lectio debe basarse en La Biblia mas no es menos cierto que la experiencia de Cristo expresada por l@s H@s nos hace ver detalles del Camino que sin ella podriamos pasar años sin ver; no dejan de ser experiencias Cristologicas pero , al menos yo soy tan burro que las necesito.

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