EL CRISTO DE COMUNIÓN

(…)Todos somos peregrinos, buscadores de la verdad. Creer en Cristo no significa poseer la verdad, sino dejarse asir por él, que es la verdad, tome posesión de nosotros, y caminar hacia su plena revelación.

Lo que es y siempre será la gran novedad que sorprende, es que Jesús ha comunicado la luz de Dios a través de una vida muy sencilla. La vida divina lo hacía aún más huma­no.11 Al expresarse plenamente en la simplicidad de una vida humana, Dios renueva su confianza en la humanidad, nos concede creer en el ser humano. Desde entonces, no po­demos ya desesperar ni del mundo ni de nosotros mismos.

Al aceptar la muerte violenta sin responder con la violen­cia, Jesús ha llevado el amor de Dios hasta donde no había más que odio.12 Sobre la cruz, ha rechazado el fatalismo y la pasividad. Ha amado hasta el extremo y, a pesar del carác­ter absurdo e incomprensible del sufrimiento, ha continua­do confiando en que Dios es más grande que el mal y que la muerte no tendrá la última palabra. Paradójicamente su sufrimiento sobre la cruz se ha convertido en el signo de un amor infinito.13

Y Dios lo ha resucitado. Cristo no pertenece sólo al pa­sado, está ahí para nosotros en cada hoy. Nos comunica el Espíritu Santo que nos hace vivir de la vida de Dios.

El centro de nuestra fe es el Resucitado, presente en me­dio de nosotros, que tiene una conexión personal de amor con cada uno. Mirar hacia él despierta un asombro y una comprensión más profunda de nuestra existencia.

Cuando, en la oración, miramos hacia su luz, esta em­pieza a brillar poco a poco en nuestro interior. El misterio de Cristo se convierte en el misterio de nuestra vida. Puede que nuestras contradicciones interiores, nuestros miedos, no se disuelvan. Pero, por el Espíritu Santo, Cristo penetra en lo que nos inquieta de nosotros mismos, hasta el punto de iluminar las oscuridades.14

La oración nos conduce hacia Dios y hacia el mundo al mismo tiempo.

Como María Magdalena que, en la mañana de Pascua, vio a Cristo vivo, somos llamados a compartir esta buena noticia con los demás.15

La vocación de la Iglesia es reunir en la paz de Cristo a mujeres, hombres y niños de todas las lenguas, de todos los pueblos, a través del mundo. Ella es el signo de que el Evangelio es verdad; ella es el Cuerpo de Cristo, anima­da por el Espíritu Santo. Ella hace presente al «Cristo de comunión».16

«Cuando incansablemente la Iglesia escucha17, cura y reconcilia, se convierte en lo que ella es en lo más luminoso de sí misma: una comunión de amor, de compasión, de con­solación, limpio reflejo del Cristo resucitado. Nunca dis­tante, nunca a la defensiva, libre de severidades, ella puede irradiar la humilde confianza de la fe hasta en el interior de nuestros corazones humanos.»18

 

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Notas:

11 No era un gran asceta. Hacía milagros, sobre todo curaciones, pero en el momento decisivo en el que pudo haber probado que era el enviado de Dios, sobre la cruz, hubo silencio de Dios, silencio que aceptó compartir con todos los que sufren. A los discípulos les costó comprender que Jesús era un mesías pobre. Esperaban quizás que cambiara las condiciones sociales o políticas del momento, no se daban cuenta de que había venido en primer lugar para arrancar el mal desde su raíz.

12 «Insultado, Cristo no devolvía los insultos, sufría sin amenazar, confiando en Dios, que juzga con justicia.» (1 Pedro 2,23)

13 Frente al sufrimiento incomprensible de los inocentes, a menudo permanecemos desconcertados. Y la pregunta, el grito que atraviesa la historia humana toca nuestro corazón: ¿Dónde está Dios? No tenemos una respuesta preparada, pero podemos confiarnos a Cristo que venció la muerte y nos acompaña en el sufrimiento.en lo que nos inquieta de nosotros mismos, hasta el punto de iluminar las oscuridades.14

14 Contemplación de la luz de Dios, la oración es también escucha. Por las Escrituras comprendemos que Dios es el que nos habla y a veces nos pregunta. Y Cristo es a veces para nosotros el pobre que espera ser amado y nos dice: «Estoy a la puerta y llamo.» (Apocalipsis 3,20)

15 Ver Juan 20,11-18.

16 El «Cristo de comunión» es una expresión de hermano Roger. A su vez, el teólogo berlinés Dietrich Bonhoeffer forjó muy joven, a los 21 años, la expresión «Cristo que existe en tanto que comunidad ». Escribió que «por Cristo la humanidad es realmente reintegrada en la comunión en Dios.» (Bonhoeffer, Sanctorum communio)

17 Por todas partes dentro de la Iglesia, un ministerio de escucha podría ser vivido por hombres y mujeres que se comprometiesen a ella. Hay laicos capaces de ejercer esta escucha, complementaria al ministerio ordenado.

18 Hermano Roger, En todo la paz del corazón.

[Extracto de la  Carta de Taizé  “Hacia una nueva Solidaridad”

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4 respuestas a EL CRISTO DE COMUNIÓN

  1. estela rosales dijo:

    AMAR A CRISTO ES AMAR A LOS DEMAS. que frase tan sencilla y profunda. Ese es el compromiso que siento que debo dar a la iglesia y hago mi voto en esta cuaresma pidiendo al Espiritu Santo que me de fuerza y me acompañe para dar con mucho amor.
    Gracias hermanos/as por todas las cosas buenas con que nos acompañan.
    Un saludo en el Señor

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  2. rec1946 dijo:

    CONFIARNOS A CRISTO, QUE VENCIO A LA MUERTE Y NOS ACOMPAñA EN EL SUFRIMIENTO. QUE BIEN ME HACE RECORDAR ESTO…
    UN SALUDO EN EL NOMBRE DE JESUS Y GRACIAS.

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  3. olga moreno dijo:

    Felicidades hermano roger
    estamos aquí porque queremos conocer mas de nuestra religión al mismo conocer a nuestro señor Jesucristo Todos somos peregrinos, buscadores de la verdad.
    buscando a Jesús te vas encontrando con Él y te vas haciendo más humano ahora ves a nuestro señor en los ojos del hermano, te das cuenta que importante son las obras de caridad compartes con los demás y te sientes lleno………entonces ves aquel que trapazaron que trajo la luz al mundo y que todo lo que el vivió para salvarme a mí pobre criatura ingrata.
    que lo único que le doy constantemente es la espalda y él sigue allí pidiéndome que regrese hasta que me lleva a su camino GRACIAS SEÑOR POR HABERME ELEGIDO.
    QUIERO SEGUIR LLEVANDO ESA LUZ HACIA LOS DEMÁS………….PARA QUE TE CONOZCAN SEÑOR………………PONER ESA SAL…………….PARA QUE TU SEAS LA PAZ Y EL AMOR HACIA LOS DEMÁS……………PREPARAR LA TIERRA PARA QUE LA SIEMBRA SEA ABUNDANTE. Y TODOS SEÑOR TE CONOZCAN.
    MI SEÑOR TU ERES TODO PARA MÍ

    seguir el ejemplo de cristo que vino a servir NO hacer servido
    amar a cristo es amar a los demás.

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  4. uno mas dijo:

    Bien Taizé Ecumenismo de tod@s los Hombres, lo necesitamos

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