Para tomar una buena decisión

(Discernimiento con S. Ignacio de Loyola)

Para tomar una buena decisión.

 -Documento de la redjuvenilignaciana.org. El título es enlace para acceder al texto completo-

Muchas realidades personales y sociales que nos disgustan tienen que ver con decisiones fallidas. Aquello que nos deja intranquilos, insatisfechos o con ciertos vacíos existenciales, tiene que ver con decisiones tomadas egocéntricamente, con ligereza o con un exceso de racionalismo que nos confunde. Son decisiones que poco a poco van terminando con espacios de fraternidad fundamentales para la realización del ser humano, y que incrementan el sentimiento de soledad en muchos jóvenes.

 Desgraciadamente no nos han educado para tomar decisiones haciendo uso de toda nuestra persona, situados en un contexto social y contemplando toda nuestra historia; más bien el ambiente social nos induce a fragmentar nuestra vida y tomar decisiones pensando sólo en nuestro futuro económico, en nuestro presente inmediato, en nuestro bienestar personal, en nuestra vida profesional, etc. Lo que más conviene a mi realización personal se pierde entre tantas decisiones cotidianas que obstaculizan una visión de conjunto.

 Estamos viviendo una época dónde el pragmatismo pretende determinar nuestras vidas; queremos que todo se haga rápido, fácil y con el menor esfuerzo. Las imágenes y las palabras que vemos y escuchamos cotidianamente pretenden hacernos creer que una persona “exitosa” es la que puede lograr mucho con el menor esfuerzo. Y si a esto le sumamos, una sociedad economicista, que todo lo pretende ver desde la óptica de la ganancia y la utilidad, tenemos como resultado personas animadas a tomar decisiones rápidas, cómodas y que conduzcan a generar el mayor provecho posible.

Pero la insatisfacción creciente que vive nuestra sociedad desenmascara los engaños que existen en estos criterios pragmáticos y economicistas. Como sociedad no estamos tomando las decisiones que nos conduzcan a una mayor plenitud de vida. La voracidad del capital consume nuestra libertad para elegir aquello que más nos lleve a la alegría duradera y la felicidad profunda. La insatisfacción muestra que necesitamos repensar nuestras formas de decidir y voltear hacia otros criterios que nos ayuden a encontrar la fraternidad perdida.

La misma realidad social nos exige la recuperación de la persona de Jesús de Nazaret como modelo para aprender a decidir en nuestra vida. Estamos seguros que lo hecho como sociedad consumista nos conduce a la desintegración de la persona, la insatisfacción y la soledad. Es tiempo de recuperar otras maneras de pensar, de mirar al mundo, de escucharnos, de tocarnos; necesitamos otros criterios y valores para definir lo realmente importante en nuestra vida y sobre eso tomar decisiones. Las enseñanzas de Jesús nos ayudan a encontrar nuestro principio y fundamento como el faro que nos orienta para tomar una buena decisión.

[…]

La propuesta de Ignacio de Loyola

Ignacio, en sus ejercicios espirituales, propone un método para realizar una toma de decisiones que mucho puede ayudarnos en esta época de fragmentaciones y confusiones. Primero, la persona clarifica el fin para el que es creado, es la meditación del principio y fundamento, aquí logra descubrir lo más importante de la vida, es el faro que empieza a orientar su vida. Después, contextualizará este principio y fundamento dentro de unas dinámicas sociales que atentan contra la dignidad de las personas y unas dinámicas internas que también atentan contra mi mayor plenitud, son las meditaciones del pecado social y el pecado personal. Una experiencia que pretende abrirnos al amor misericordioso de Dios, sentirnos consentidos por nuestro Dios padre-madre que desde antes nos manifestaba su amor. Abrirnos a la experiencia amorosa del Padre es el punto de partida de una vida de servicio. No podemos amar desinteresadamente si antes no hemos experimentado el amor.

Reconocernos pecadores reconciliados por Dios también nos conduce a sentirnos llamados a la construcción de una sociedad que permita la vivencia de justicia y la fraternidad. Hay un gran llamado para cada uno de nosotros que tenemos que contextualizarlo para traducirlo en una opción de vida. Seguido del llamado inicia el proceso de adquirir la libertad suficiente para tomar decisiones en función de la Mayor Gloria de Dios. Este proceso de preparación van dirigido a ejercitar la voluntad para optar por lo que más nos conduce al proyecto de Dios e incluye tres pasos:

Las Dos Banderas. Aquí la persona se ubica desde dónde quiere elegir, desde la Bandera de Jerusalén, que busca compartir, abajamiento y humildad, o desde la Bandera de Babilonia, que busca la riqueza, la fama y el poder.

Dos Binarios. La persona clarifica dónde tiene puestos sus afectos  y hace un ejercicio de desprendimiento de aquello que más quiere en la vida, para después tomar lo que más le conduce al proyecto de Dios.

Tres maneras de amar. La persona clarifica en qué nivel de amor se encuentra: un amor dirigido a los que se “debe” de amar;  amando lo que se va encontrando en el camino, o un amor dirigido a los pobres.

Y después de este proceso, entonces sí, la persona ya está preparada para tomar una decisión. Un proceso difícil de entender para una persona metida en el pragmatismo y el economicismo. Tomar una buena decisión cristiana implica un proceso de desprendimiento y libertad donde no muchos están dispuestos a hacerlo.

Ignacio plantea “tres tiempos para hacer sana y buena elección” (EE 175)

Primer tiempo: por una gran consolación que nos deja plena seguridad de la presencia de Dios “sin dudar ni poder dudar”.

Segundo tiempo: por medio de consolaciones y desolaciones.

Tercer tiempo: Hacer uso de la razón (pros y contras / situaciones imaginarias).

Las situaciones imaginarias que plantea Ignacio son las siguientes: 

1) Imaginarse a otra persona, ¿qué consejo le daría si estuviera en mi situación?

2) El día de tu muerte ¿qué cosa te gustaría haber hecho con tu vida? Eso, elegir y hacerlo.

La confirmación: después de tomada la decisión necesito confirmarla en la vida cotidiana. La consolación será el signo de la confirmación.

Jorge Atilano González Candia sj

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4 respuestas a Para tomar una buena decisión

  1. RUBÈN JUAN JOSÈ dijo:

    muy bueno solo una cosa es necesaria ,escuchar la palabra de Dios y practicarla

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  2. Excelente. Ojalá todos llegáramos a ese conocimiento, auque tengo 60 años leí varias veces el texto. Las palabras principio y fundamento, juntamente con mirar a Jesús, son la clave para un discernimiento claro. Es lo que pienso en este momento.

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  3. uno-mas dijo:

    “NIEGATE A TÍ MISMO” CRISTO VIVIRA EN TÍ POR TÍ. LAS DECISIONES ENVIADAS POR EL ESPIRITU SANTO SE REALIZARAN POR POR ÉL-YO

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  4. rec1946 dijo:

    COMO SIEMPRE MUY AGRADECIDA POR EL ENVIO DE ESTOS MAILS QUE SON DE GRAN AYUDA PARA TODOS.
    UN SALUDO EN EL SEÑOR

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