La alegría de Dios es perdonar!

Dios es alegre. Interesante esto: ¡Dios es alegre! ¿Y cuál es la alegría de Dios? La alegría de Dios es perdonar, ¡la alegría de Dios es perdonar! Es la alegría de un pastor que reencuentra su oveja; la alegría de una mujer que halla su moneda; es la alegría de un padre que vuelve a acoger en casa al hijo que se había perdido, que estaba como muerto y ha vuelto a la vida, ha vuelto a casa. ¡Aquí está todo el Evangelio! ¡Aquí! ¡Aquí está todo el Evangelio, está todo el cristianismo! Pero mirad que no es sentimiento, no es «buenismo». Al contrario, la misericordia es la verdadera fuerza que puede salvar al hombre y al mundo del «cáncer» que es el pecado, el mal moral, el mal espiritual. Sólo el amor llena los vacíos, las vorágines negativas que el mal abre en el corazón y en la historia. Sólo el amor puede hacer esto, y ésta es la alegría de Dios.

Jesús es todo misericordia, Jesús es todo amor: es Dios hecho hombre. Cada uno de nosotros, cada uno de nosotros, es esa oveja perdida, esa moneda perdida; cada uno de nosotros es ese hijo que ha derrochado la propia libertad siguiendo ídolos falsos, espejismos de felicidad, y ha perdido todo. Pero Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona nunca. Es un padre paciente, nos espera siempre. Respeta nuestra libertad, pero permanece siempre fiel. Y cuando volvemos a Él, nos acoge como a hijos, en su casa, porque jamás deja, ni siquiera por un momento, de esperarnos, con amor. Y su corazón está en fiesta por cada hijo que regresa. Está en fiesta porque es alegría. Dios tiene esta alegría, cuando uno de nosotros pecadores va a Él y pide su perdón.

¿El peligro cuál es? Es que presumamos de ser justos, y juzguemos a los demás. Juzguemos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarles a muerte, en lugar de perdonar. Entonces sí que nos arriesgamos a permanecer fuera de la casa del Padre. Como ese hermano mayor de la parábola, que en vez de estar contento porque su hermano ha vuelto, se enfada con el padre que le ha acogido y hace fiesta. Si en nuestro corazón no hay la misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, aunque observemos todos los preceptos, porque es el amor lo que salva, no la sola práctica de los preceptos. Es el amor a Dios y al prójimo lo que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y éste es el amor de Dios, su alegría: perdonar. ¡Nos espera siempre! Tal vez alguno en su corazón tiene algo grave: «Pero he hecho esto, he hecho aquello…». ¡Él te espera! Él es padre: ¡siempre nos espera!

Si nosotros vivimos según la ley «ojo por ojo, diente por diente», nunca salimos de la espiral del mal. El Maligno es listo, y nos hace creer que con nuestra justicia humana podemos salvarnos y salvar el mundo. En realidad sólo la justicia de Dios nos puede salvar. Y la justicia de Dios se ha revelado en la Cruz: la Cruz es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre este mundo. ¿Pero cómo nos juzga Dios? ¡Dando la vida por nosotros! He aquí el acto supremo de justicia que ha vencido de una vez por todas al Príncipe de este mundo; y este acto supremo de justicia es precisamente también el acto supremo de misericordia. Jesús nos llama a todos a seguir este camino: «Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36). Os pido algo, ahora. Que cada uno piense en una persona con la que no estamos bien, con la que estamos enfadados, a la que no queremos. Pensemos en esa persona y oremos por esta persona y seamos misericordiosos con esta persona.

Papa Francisco, Angelus, 15 de septiembre

 

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6 respuestas a La alegría de Dios es perdonar!

  1. El franciscano errante dijo:

    Ante un amor tan grande solo cabe decir:!Dios mio,te amo con toda la fuerza de mi corazónAumenta cada dia mi amor hacia Ti.

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  2. Hno. Horacio de Jesús Crucificado FMV dijo:

    Gracias oh mi buen Jesús por el perdón continuo que me das por haber pecado.

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  3. Hna Liliana dijo:

    solo Dios conoce el corazón del hombre, solo El sabe el porque de cada actuar. Si juzgamos a los demas es que todavia no hemos bajado a lo que realmente somos, si nos conocemos podemos entender a los demas. La imagen de Jesús como pastor es la que más me conmueve, y me lleva acomprender. Gracias buen pastor por el llamado de cada día, por aceptarnos como somos, y venir a buscarnos cuando nos alejamos.

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  4. esteban tucumán dijo:

    Cabe perfectamente el nombre de “SANTO PADRE”.

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  5. M.M. de Jesús dijo:

    Fantástico. Más claro imposible. Demos gracias a Dios por el Papa Francisco.
    Un saludo invocando el Nombre de Jesús

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  6. Fr. Felipe de Jesùs Mirada Tostado ofm dijo:

    Que hermosa imagen del buen Pastor, que ternura, como nos ama, con que amor lleva la oveja en su hombro, pone su rostro con una dulzura, que se eriza la piel de emoción, de amor. que amor tan grande nos tiene Dios.

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