LA PALABRA. LA LUZ

La palabra

En aquel tiempo, cuando sobre el nuevo mundo
Dios inclinó su rostro, la palabra
era capaz de detener el sol
y destruir ciudades.

Si la palabra navegaba por los aires
como una llama rosa
el águila no agitaba sus alas
ni las estrellas temerosas se quejaban a la luna.

Hubo días para la vida baja
la vida silvestre y cotidiana
Pues el precepto cuando es sabio abarca
todos los matices de la razón.

El longevo profeta que ha conquistado
para sí la maldad y la bondad
dudando dirigirse al espíritu
escribió la ley sobre la arena.
Hemos olvidado que de todas las zozobras humanas
sólo la palabra se encuentra iluminada
Y que en el Evangelio de San Juan
está escrito que la palabra es como Dios.

Nikolai Gumiliov

La luz

No se puede prever. Sucede siempre
cuando menos lo esperas. Puede pasar que vayas
por la calle, deprisa, porque se te hace tarde
para echar una carta en correos, o que
te encuentres en tu casa por la noche, leyendo
un libro que no acaba de convencerte; puede
acontecer también que sea verano
y que te hayas sentado en la terraza
de una cafetería, o que sea invierno y llueva
y te duelan los huesos; que estés triste o cansado,
que tengas treinta años o que tengas sesenta.
Resulta imprevisible. Nunca sabes
cuándo ni cómo ocurrirá.
Transcurre
tu vida igual que ayer, común y cotidiana.
“Un día más”, te dices. Y de pronto,
se desata una luz poderosísima
en tu interior, y dejas de ser el hombre que eras
hace sólo un momento. El mundo, ahora,
es para ti distinto. Se dilata
mágicamente el tiempo, como en aquellos días
tan largos de la infancia, y respiras al margen
de su oscuro fluir y de su daño.
Praderas del presente, por las que vagas libre
de cuidados y culpas. Una acuidad insólita
te habita el ser: todo está claro, todo
ocupa su lugar, todo coincide, y tú,
sin lucha, lo comprendes.
Tal vez dura
un instante el milagro; después las cosas vuelven
a ser como eran antes de que esa luz te diera
tanta verdad, tanta misericordia.
Mas te sientes conforme, limpio, feliz, salvado,
lleno de gratitud. Y cantas, cantas.

Eloy Sánchez Rosillo

Fuente: Poemas editados en Pastoralsj.org

 

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4 respuestas a LA PALABRA. LA LUZ

  1. Sofía Canales Chávez dijo:

    Doy gracias a Dios, hermano, porque recibo algo que me ayuda a pasar el día. Que me da esperanza. Dios te bendiga por tu trabajo

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  2. Graciela dijo:

    Para mi la Palabra es medio de transformación, es causa y es efecto. Es principio y final, es el camino mismo de transformación. Es la curación que surge desde adentro hacia afuera. Ella se mueve a través del Silencio, atravesando espacios como un haz de Luz que va iluminando a su alrededor. Y la cuna de esa Palabra en el hombre es el Silencio. Es el Silencio como el útero que la cobija, que la guarda. Con ella nutre y enseña y hace crecer. Es Luz en sí misma e ilumina hacia afuera. La Palabra Da Vida al hombre… Pero que difícil es para el hombre dejarse cobijar en el Silencio…Muchas veces aún tratamos de evitarlo buscando que hacer o en que entretenernos para salir de él con alguna excusa válida. A veces evitamos encontrarlo al volver a casa y apenas entramos buscamos el ruido de un televisor, de la música, u organizamos alguna reunión o salida… O cuando a la noche la luna encandila nuestros sentimientos y nuestras emociones que nos reclaman atención nos dirigimos a buscar a través de diversos métodos dormir…Cómo podemos guardarnos en el Silencio para Escuchar la Palabra si las pocas veces que nos encuentra vulnerables, ya sea en un grupo, en comunidad, viajando en un bus o esperando un turno que demora, en las vacaciones o nuestra hora de descanso, recurrimos a temas externos, a los auriculares, a un celular o algo afín, para conectarnos con lo externo, con música, o con las redes sociales buscando que alguien nos salve de él…
    ¿Cómo podemos Escuchar la Palabra en semejante ausencia de Silencio?
    ¿Quién puede enseñarnos algo, o de quien podemos aprender algo a través de sus palabras, si no nos permitimos escucharlas? ¿cómo se puede aprender algo de las palabras dichas o escritas si no podemos dejar llegar esas palabras a nuestro silencio para que las transforme en verdadero alimento?
    “Hay un tiempo de hablar y un tiempo de callar” expresa San Benito. Para encontrarnos con ese Silencio necesitamos callar la lengua. Callar la lengua cuando las palabras no brotan de nuestro propio silencio. Y eso no es tarea fácil. El acto de hablar es el final resultado de nuestros pensamientos y nuestras emociones, de niveles conscientes e inconscientes. Muchas veces no podemos aquietar la lengua cuando la ira nos desborda. Ni podemos aquietar la lengua al sentirnos víctimas de injusticias en relación a esa justicia que es nuestra propia visión de ella. Y no podemos Escuchar…Ni podemos Escuchar cuando muchas veces nos desborda el dolor…El Silencio suele no estar tan claro ni tan cerca en nuestra vida presente, y muchas veces cuando por diferentes razones nos “alcanza” tratamos de huír de su Presencia ¿Y sin SIlencio cómo Escuchar entonces la Palabra?
    ¿Escuchamos a Dios, a un Hermano, a un niño que nos habla si corremos en la vida sordos y ciegos? …Permanecer en la celda me parece fundamental y como expresa San Benito : “Vigilar a todas horas la propia conducta”… Es en ese Silencio propio que queda al descubierto la puerta por la el Señor Dios se hace presente y se Revela en Su Palabra.
    ¡

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  3. Ivan Belmar Bahamonde dijo:

    Hermoso. ¿cuando me ponen en contacto con algun convento aca en Santiago de Chile?. Gracias hermanos y que el Senor los escuche Ivan Belmar B.

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    • Gabriel de Santa Maria dijo:

      Mire comentarios de post anteriores. En concreto el 29 de Enero, el Hno Horacio de Jesus Crucificaco hermano le respondió en la entrada “Consejos para el Camino”. El Señor te conduzca en su camino. Oramos contigo en el Santo Nombre.

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