La vida espiritual

 

No hay vida cristiana sin vida espiritual. La fe, sin embargo, nos conduce a una experiencia real de Dios, es decir, que nos sumerge en la vida espiritual, que es la vida guiada por el Espirito Santo.

Quién cree en Dios debe realizar también una experiencia de Dios, pues no basta con tener ideas claras sobre Él. La experiencia siempre tiene lugar en la fe, no en la visión (2 Cor. 5, 7); se trata de algo que nos sorprende y se nos impone, llevándonos a repetir con Jacob: “El Señor estaba aquí y yo no lo sabía” (Gen 28, 16) o con el salmista: “Me rodeas por detrás y por delante… ¿A dónde huir lejos de tu presencia? Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo al abismo, allí te encuentro (Sal. 139, 5-7).

Otras veces nuestra experiencia espiritual está marcada por el vacío, por el silencio de Dios, por una aridez que nos lleva a repetir las palabras de Job: “Voy hacia el oriente, y no está allí; al occidente, y no doy con Él; lo busco en el norte, y no lo encuentro; en el sur, y no alcanzo a verlo”. (Job 23, 8-9).

Con todo Dios también puede hablarnos a través del silencio y de lo cotidiano. Él obra en nosotros a través de de la vida y de lo que en ella experimentamos.

Enzo Bianchi, Palabras de la Vida interior. Salamanca: Sígueme, 2006, 17 – 17

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5 respuestas a La vida espiritual

  1. Pedro dijo:

    Busca la paz y corre tras ella….
    Cada ser humano tiene este cometido, buscar, buscar. El pueblo de israel caminó en el desierto por cuarenta años. La vida se convierte en desierto muchas veces, en realidad ya lo es. Quizá lo importante es la actitud que es lo que nos enseñó el Señor cuando le dijo a la samaritana que llegan los días en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Desde esta premisa, todo lo demás. Tal vez en el trabajo, o en la soledad de tu casa, tu celda, en la vigilia de la noche, pero siempre en espíritu y en verdad.
    Y eso significa no engañarse a uno mismo ante todo. Lo bueno es que como la mentira no puede permanecer durante mucho tiempo, finalmente caen los falsos ídolos. Pero la bondad del Señor que es inconmensurable nos permite resituarnos de nuevo. Tenemos el privilegio de conocer algo de Dios que los ángeles no conocen: La Misericordia.
    Discernir dónde nos quiere Dios en cada momento, es un reto, sí; mas buscar discernir ya es un buen comienzo.

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  2. HNO.BETOCUA dijo:

    paz y bien, excelente reflexion, bendiciones

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  3. Hno. Roberto dijo:

    Muchas gracias por este texto. Que importante y que bonito es saber que siempre, Dios nos tiene presentes, y notar su presencia, que nos guía, que nos ama, aunque a veces no notemos su presencia. ¿Cómo una madre va a dejar solo a su pequeño? Que el Señor os dé su Paz.

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  4. Muchas veces, en un afán por experimentar lo extraordinario, nos perdemos la extraordinaria experiencia de la experiencia de Dios en lo ordinario. ¡Feliz 2016! Bendiciones.

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