Santa María Madre de Dios.

Homilía del Padre José – 1° de enero de 2020


La fiesta del uno de Enero, está dedicada a Santa María Madre de Dios. Es Una de las fiestas más antiguas dedicadas a María y que Pablo VI recuperó y la colocó en este día de la octava de navidad y primero de año.
Comenzamos así el año en el tiempo, celebrando que María es madre de Dios, el título más grande que se le puede dar, pues por ella, Dios ha venido a nosotros y se nos ha dado en el tiempo.
El tiempo es para nosotros en consecuencia, oportunidad de crecimiento en nuestro ser personal y en el conocimiento de Dios que sacramentalmente se hace presente en el tiempo y así se convierte en lugar de salvación y de encuentro con él Señor por medio de la oración.
Al finalizar el año nos preguntamos: ¿Qué he hecho con el tiempo dado? y al comenzar un nuevo año nos seguimos preguntando: ¿Qué voy a hacer con el tiempo que se me da? Más aún: ¿doy gracias a Dios por el tiempo que me concede de manera que cada día es para mí una nueva oportunidad de encuentro con Dios y con los demás?
Desde hace unos años, el uno de Enero, celebramos también el día mundial de oración por la paz. El lema de este año es: «la paz como camino de esperanza: diálogo, reconciliación y conversión ecológica».

Una vez más se nos invita a pensar que la paz es un don, que no es simplemente el resultado de la guerra, como decían los antiguos, sino que más bien, la guerra es el indicativo de que en nosotros no hay paz y desde la no paz, no es posible construir ni esperar la paz.
Para hablar de paz debemos acudir a lo que los judíos llaman: Shalom y los griegos: Hesiquia. Tanto el Shalom como la Hesiquia no solo significan ausencia de conflictos o de guerras sino el deseo de que Dios, dador de todo bien, esté en nosotros y nos conceda todo lo que necesitamos, especialmente la paz y la unión con él.

En la primera lectura escuchábamos la fórmula de bendición que se empleaba y que recoge lo que es Dios para su pueblo: bendición y paz; un entrar en armonía, con nosotros, con los demás y con toda la creación. Un descansar en él.
Pidamos al finalizar y al comenzar un nuevo año, que podamos vivir en esta paz que procede de Dios, que la hagamos realidad con nuestro trabajo y oración. En una palabra, que el Señor nos acompañe, nos bendiga y sea nuestra paz.

 El autor de las homilías es el Padre José A. Heredia Otero O.P. y miembro de nuestra Fraternidad Monásica Virtual 

La torre inexpugnable

La ausencia de Su Presencia

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...Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos... (Hechos de los Apóstoles 17, 27 y 28)
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