Homilía del Padre José

5º Domingo del T.O. Ciclo A

La alegría por el retorno a la tierra que quedó atrás tras el exilio, ha sido un momento de ilusión y de desaliento a la vez, pues a pesar de todo, seguía habiendo injusticias. De hecho, en el pueblo de Dios, nunca faltaron los pobres y los despojados de su herencia por la avaricia de los poderosos y las calamidades de las invasiones. El profeta levanta su voz ante un culto vacío, sin alma, sin vida y para remediarlo, Isaías en la primera lectura: 58, 7-10, emplea una frase: «no te cierres a tu propia carne», una expresión que indica algo así como: ante Dios todos somos iguales.

Es más, rechazar, al pobre y al necesitado, es rechazar a Dios mismo, como nos recordará Jesús en Mt, 25. El ayuno deberá ir acompañado de la misericordia y la compasión. Solo quien sabe asumir el sufrimiento y las limitaciones del otro y hace justicia al pobre, verá a Dios y será como un manantial en la estepa. La paz es, por tanto, un fruto preciado de la justicia y del amor sincero y operante entre los hombres. San Pablo, en la segunda lectura de 1ªCor 2,1-5 nos recuerda que es el Espíritu el que nos mueve a obrar y esto se ve sobre todo en la evangelización en la que se manifiesta el poder del Espíritu.

Él mismo, ha experimentado en su propia pobreza y debilidad, es decir, en el rechazo por parte de algunos en Corinto, ese poder del Espíritu. A lo largo de su ministerio ha comprobado que tanto el llevar una vida digna como el poder anunciar el Evangelio es obra del amor de Dios y del conocimiento de Jesucristo crucificado, en quien todos hemos sido acogidos, amados y perdonados sin distinción.
He ahí la clave para acoger a todos, especialmente a los más necesitados. El Evangelio de Mt 5,13-16, nos recuerda que este andar con Cristo, día y noche, de forma continua, nos convierte en sal y en luz, para los demás y para el mundo, pues ni la sal sala para sí, ni la luz ilumina para sí, entonces nuestras obras tampoco son para nosotros, sino para los demás y para que, a través de ellas, Dios, que las hace posibles, reciba gloria y alabanza.

La sal, además de salar y conservar los alimentos, en tiempos de Jesús se utilizaba como placas que se colocaban en el interior de los hornos donde se cocía el pan, de esta manera, se mantenía el calor suficiente y necesario. Pero esas placas con el tiempo perdían su virtualidad y no servían para nada; había que tirarlas. Se arrojaban a la vera del camino. Nuestra vida sin Jesucristo y sin invocarlo continuamente, es como la sal que ha perdido su virtualidad, y que solo sirve para ser tirada y pisoteada, de la misma manera, que tampoco la ponemos al servicio de los demás, sino que nos encerramos en nuestra propia carne.

Pidamos al señor, nos conceda la alegría de vivir entregados al servicio de los demás y especialmente de los más necesitados.

Haz click aquí para descargar la homilía

Padre José es sacerdote de la Orden de Predicadores y miembro activo de nuestra Fraternidad monástica virtual

Acerca de Equipo de "El Santo Nombre"

...Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos... (Hechos de los Apóstoles 17, 27 y 28)
Esta entrada fue publicada en Espiritualidad, Homilías del Padre José y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Homilía del Padre José

  1. Anónimo dijo:

    Los saludo en Cristo Jesús:
    Paz y Bien.
    Me gusta mucho la comparación de la sal , donde se nos dice que seamos buenos cristianos, la sal sirve para muchas cosas. Y nosotros debemos poner toda nuestra entrega al servicio de los pobres y necesitados entregarnos con amor en Cristo Jesús . Yo me siento una carmelita pero quisiera serlo de verdad .saludos bendiciones .

    Le gusta a 1 persona

  2. Anónimo dijo:

    Les agradezco por compartir las homilías del P. José.
    Nuestra vida sin invocar a Jesucristo es como la sal que ha perdido su virtualidad.
    Dejar la invocación del Santo Nombre es perder nuestra vocación. Nuestra identidad.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s