Carta sobre la obediencia de San Ignacio de Loyola

Hermanas/os en Cristo Jesús; a raíz del texto sobre el Pseudo Simón de la undécima clase de Filocalía, donde se trata algo sobre la obediencia, Hno. Sergio Cardona de nuestra Fraternidad, nos envía este texto de San Ignacio que tiene mucha riqueza de contenido y puede suscitar comentarios e intercambio. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre del Resucitado.

… Y aunque en todas virtudes y gracias espirituales os deseo toda perfección, es verdad (como habréis de mí oído otras veces) que en la obediencia más particularmente que en ninguna otra, me da deseo Dios nuestro Señor de veros señalar, no solamente por el singular bien que en ella hay, que tanto en la Sagrada Escritura con ejemplos y palabras en el Viejo y Nuevo Testamento se encarece, pero porque (como dice San Gregorio) la obediencia es una virtud, que sola ella ingiere en el ánima las otras virtudes, e impresas las conserva; y en tanto que ésta floreciere, todas las demás se verán florecer y llevar el fruto que yo en vuestras ánimas deseo, y el que demanda el que redimió por obediencia el mundo perdido por falta de ella, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Haced click aquí para leer el texto completo

Dos enlaces:

Índice de catequesis sobre los Padres de la Iglesia

La desesperación

Acerca de blog del Santo Nombre

"…Porque en realidad, Él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos..." (Hechos de los Apóstoles 17, 27-28) La espiritualidad que predicamos puede encuadrarse en la línea del Hesicasmo católico. Consideramos a la oración de Jesús como un camino espiritual integral que nos lleva a vivir en la presencia de Dios y nos prepara a la contemplación silente del misterio de Cristo en el corazón. Nuestras referencias principales son los Santos Evangelios; la Filocalía, especialmente Nicéforo el Monje, Gregorio Sinaíta y Calixto e Ignacio; los relatos de un peregrino ruso, las cartas de la oración de Jesús de Esteban de Emaús y el libro "La práctica de la presencia de Dios" del hermano Lorenzo. Mi nombre es Mario Héctor Rovetto, vivo en Córdoba, Argentina. En 2009 inicié el "Hesiquía blog" que hoy permanece como blog subsidiario de elsantonombre.org Junto a Lourdes León que me ayuda de manera estable desde principios de 2020 llevamos adelante varias páginas como "Fraternidad monástica virtual", "Vidas místicas" y otras. Nuestras actividades principales son brindar el curso de Filocalía, el curso de Fenomenología de Psiqué y la escritura de posts que luego agrupamos en formato libro para su publicación. Ejemplos de ello son "Desde la ermita" o "Dios habla en la soledad" que se hallan en el blog elsantonombre.org o en Amazon. En el primer semestre de 2012 intentamos formar una pequeña comunidad monástica laica llamada "Fraternidad del Santo Nombre" que duró unos pocos meses en la localidad de Unquillo, Pcia. de Córdoba. Un proyecto similar aún alienta en nuestro corazón y esperamos reiniciarlo pronto. Aquí la página de entonces con esbozos de la regla de vida: http://elsantonombre.blogspot.com/ Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.
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3 respuestas a Carta sobre la obediencia de San Ignacio de Loyola

  1. Carlos Hernández dijo:

    El yo impuro del que nos debemos liberar, nos impide vivir la virtud de la obediencia. Y todas las virtudes. Este yo egoísta nos hace pensar que nuestras razones, nuestros gustos, nuestras decisiones, nuestra manera de ver las cosas son las que nos ofrecen plenitud de vida. Gran engaño. El Santo en su “carta sobre la obediencia”,nos invita a dar el salto hacia esta virtud. Nos invita a liberarnos del yo para fiarnos de Dios a través de la obediencia. Vivir esta virtud es una gracia que debemos pedir, para nosotros y para todos nuestros hermanos en la fe. Qué fortalecida se verá la Iglesia si camináramos por el sendero de la obediencia. Es el sendero de Jesús.

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  2. Saludos en Cristo Jesús, nuestro Salvador y Redentor, hermanos.
    Profundo texto sobre la Obediencia, la cual entiendo debe llevarnos a la Conciencia, para que esa obediencia sea rendición que nos libera de nuestras cárceles internas. Acostumbrados a “obedecernos”, la Obediencia es esa puerta que nos hace salir de ese yo que hemos programado en el olvido de Dios.
    Recuerdo que en el Budismo tibetano Vajrayana -permítaseme la comparación, referencia y el lenguaje específico- se dice que sin devoción al maestro no hay iluminación. Ese enamoramiento platónico de la pureza del maestro sucede al reconocer que su conciencia es la nuestra, y no se venera a la persona, sino a lo que la significa. Está ahí para servirnos y conducirnos a la budeidad, nuestra pureza intrínseca.
    Si uno no ve al maestro como un buda viviente es que tiene oscurecimientos mentales y kármicos pues sólo reconoce sus defectos que es lo que le impide abrirse a la pureza. Y en ese estado -que es el de la mayoría- le cuesta mucho avanzar, a menos que le obedezca sin réplica ni cuestionamiento. Uno nada sabe y debe confiar en aquél que ha hecho el camino antes.
    La Obediencia pues, ahí es imprescindible, y tenemos grandes ejemplos como los de Tilopa y Naropa, Marpa y Milarepa y Gampopa…
    La rendición del yo es lo que debe morir en el cristiano, y sin un buen maestro -aunque el único en realidad es Jesús sé, siento y comprendo- es muy difícil andar solo ese proceso, hacer solo ese tránsito porque somos esclavos de nuestra mente, hábitos, tendencias y oscurecimientos…nuestra ignorancia de Dios.
    Que Jesús resucitado, presente y vivo en todos y en todo, nos acoja en Su Misericordia y nos devuelva a nuestra ignorada Santidad.
    M.Carmen Piña

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  3. HNO BETOCUA dijo:

    Paz y bien hn@s: La voluntad divina es la primera norma con que se regulan todas las voluntades racionales, acercándose a ella unas más que otras, según el orden establecido por Dios. Y así, la voluntad de un hombre que manda puede ser como una segunda norma con respecto a la voluntad del otro que obedece, bendiciones

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