El valor de la lentitud

Nunca olvidaré la conmoción que me produjo mi profesor de piano al decirme que cuando quisiera descubrir si alguien era buen músico le pidiera que tocara un adagio de Mozart. Para un adolescente obsesionado con el virtuosismo, eso representaba un ángulo completamente contrario a mi creencia central entonces: que rápido significa bueno.

A pesar de lo que pueda pensar, es mucho más difícil tocar una pieza lenta que una rápida en el piano. Con un studio presto de Chopin, después de las horas requeridas de práctica, los dedos básicamente ejecutan el trabajo por sí mismos en forma de piloto automático. Suena impresionante en la sala de conciertos, pero es bastante unidimensional. Un problema matemático resuelto con física y una inteligente elección en cuanto a la digitación.

Sin embargo, una pieza lenta, tierna y hermosa es un mundo completamente diferente. Importan la claridad y el peso de la melodía. La sutileza de la mano izquierda que lo acompaña, el equilibrio de los acordes donde cada pulsación marca una diferencia de peso minúscula e independiente: tan frágil que dos gramos adicionales de presión con un dedo pueden destruir todo.

Enviado por “Fernando del Santo Nombre” miembro de la Fraternidad Monástica Virtual

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Acerca de Blog El Santo Nombre

...Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos... (Hechos de los Apóstoles 17, 27 y 28)
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4 respuestas a El valor de la lentitud

  1. María dijo:

    “una pieza lenta, tierna y hermosa es un mundo completamente diferente”
    Pongamos todo el empeño y tal vez lo consigamos. Que Jesús nos ayude.
    Muy interesante el artículo.
    Unidos en la invocación del Nombre de Jesús

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  2. José del Cordero dijo:

    Ojalá esta “nueva normalidad” de la que se habla ahora, como bien dice el autor del artículo, no sea un retorno a la normalidad (a lo de antes), sino más bien como un nuevo comienzo basándose en algo más reducido, sencillo, algo más lento, realmente centrado en las pocas notas importantes con las que tenemos que tocar y no en el exceso de ruido que en nuestras vidas existía antes. Qué oportunidad tan profunda.
    Que Dios nos ayude y nos guie en esta nueva oportunidad.

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  3. Pingback: Lo único necesario – El Santo Nombre

  4. HNO BETOCUA dijo:

    Paz y bien hn@s: Reivindiquemos el valor de la lentitud como alternativa al mundo vertiginoso en el que vivimos. Bendiciones

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