Absoluta impotencia

Consagrar la vida- quinta meditación

«Todo lo puedo en Aquel que me conforta»; sin Dios sólo queda la absoluta impotencia, por nosotros nada podemos hacer: ni pensar en el bien, ni desearlo, ni cumplirlo. Y no hablemos de la enmienda de nuestros vicios, de la perfecta adquisición de las virtudes, de la vida de intimidad con Dios que representan un cúmulo enorme de impotencias humanas y de intervenciones divinas. El hombre es, pues, un organismo maravilloso, por cuanto es capaz con la ayuda de Dios de llevar a cabo las obras más santas; pero es a la vez lo más pobre y necesitado que hay, ya que sin e! auxilio divino no puede concebir siquiera el pensamiento de lo bueno. Por dicha nuestra, Dios ha querido salir fiador de nuestra salvación, por lo que jamás podremos bendecirle como se merece, pero no quiere salvarnos sin nosotros y, por consiguiente, debemos unir nuestra acción a la suya con celo tanto mayor cuanto sin El nada podemos.

Nuestra santificación, nuestra salvación misma es, pues, obra de entrambos: para ella se precisan necesariamente la acción de Dios y nuestra cooperación, el acuerdo incesante de la voluntad divina y de la nuestra. El que trabaja con Dios aprovecha a cada instante; quien prescinde de El cae, o se fatiga en estéril agitación. Es, pues, de importancia suma no obrar sino unidos con Dios y esto todos los días y a cada momento, así en nuestras menores acciones como en cualquier circunstancia. porque sin esta íntima colaboración se pierde trabajo y tiempo. ¡Cuántas obras, llenas en apariencia, quedarán vacías por sólo este motivo! Por no haberlas hecho en unión con Dios, a pesar del trabajo que nos costaron, se desvanecerán ante la luz de la eternidad como sueño que se nos va así que despertamos.

Texto extraído de El Santo Abandono de Dom Vital Lehodey

Imagen extraída de dichosaventura.blogspot.com

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Acerca de Hermana Lourdes

Me sumé a participar del blog El Santo Nombre a finales de 2019. He buscado a Dios y a la Verdad toda mi vida. Conociéndome a mí misma, conociendo el mundo, tal como el Maestro nos indicó, sigo los latidos del Corazón.
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3 respuestas a Absoluta impotencia

  1. Pingback: El Monacato Primitivo | Hesiquía blog

  2. Jose Antonio dijo:

    Sin Dios no podemos concebir ni el pensamiento de lo bueno, he ahí nuestra pobreza y la posibilidad de abrirnos a Dios siempre y en todo momento. De nosotros dependerá. Dios nunca nos abandona si nos abandonamos a él.

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    • Hermana Lourdes dijo:

      Gracias por tus profundas palabras hno Jose Antonio. Así lo siento también. Dios siempre está, lo único que falta es que nos rindamos y entreguemos a Él por completo. Bendiciones hermano.

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