Dios entre nosotros

Tiempo de Adviento – Meditación décimonovena

Y acampó entre nosotros.

El evangelista San Juan, al hablarnos de la Encarnación del Hijo de Dios, no nos dice  nada de todo ese mundo tan familiar de los pastores, el pesebre, los ángeles y el Niño Dios  con María y José. San Juan se adentra en el misterio desde otra hondura. En Dios estaba la Palabra, la Fuerza de comunicación y revelación de Dios. En esa  Palabra había vida y había luz. Esa Palabra puso en marcha la creación entera. Nosotros  mismos somos fruto de esa Palabra misteriosa. Esa Palabra ahora se ha hecho carne y ha  habitado entre nosotros.

A los hombres nos sigue pareciendo todo esto demasiado hermoso para ser verdadero.  Un Dios hecho carne, identificado con nuestra debilidad, respirando nuestro aire y sufriendo  nuestros problemas. Y seguimos buscando a Dios arriba, en los cielos, cuando está abajo en la tierra. Y  seguimos persiguiéndole fuera, sin acogerlo con fe en nuestro interior. Una de las grandes contradicciones de los cristianos es confesar con entusiasmo la  encarnación de Dios y olvidar luego que Cristo está ahora en medio de nosotros. Y sin  embargo, después de la Encarnación, a Dios sólo le podremos encontrar entre los hombres,  con los hombres, en los hombres.

Dios ha bajado a lo profundo de nuestra existencia y la vida nos sigue pareciendo vacía.  Dios ha venido a habitar en el corazón de los hombres y sentimos un vacío interior  insoportable. Dios ha venido a reinar entre nosotros y parece estar totalmente ausente en  nuestras relaciones.

Dios ha asumido nuestra carne y seguimos sin saber vivir debidamente lo carnal. Dios se  ha encarnado en un cuerpo humano y olvidamos que nuestro cuerpo es templo del espíritu. También entre nosotros se cumplen las palabras de San Juan: «Vino a los suyos y los  suyos no le recibieron». Dios busca acogida en nosotros y nuestra ceguera cierra las  puertas a Dios.

Y sin embargo, es posible abrir los ojos y contemplar al Hijo de Dios «lleno de gracia y de  verdad». El que cree, siempre ve algo. Ve la vida envuelta en gracia y en verdad. Tiene en  sus ojos una luz para descubrir en el fondo de la existencia la verdad y la gracia de ese Dios  que lo llena todo.

¿Hemos visto nosotros? ¿Estamos todavía ciegos? ¿Nos vemos solamente a nosotros?  ¿La vida nos refleja solamente las pequeñas preocupaciones que llevamos en nuestro  corazón?  Dejemos que nuestra alma se sienta penetrada por esa luz y esa vida de Dios que  también hoy quieren habitar en nosotros. 

Extraído de Buenas Noticias de Navarra de Jose Antonio de Pagola

Imagen extraída de footage.framepool.com

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Me sumé a participar del blog El Santo Nombre a finales de 2019. He buscado a Dios y a la Verdad toda mi vida. Conociéndome a mí misma, conociendo el mundo, tal como el Maestro nos indicó, sigo los latidos del Corazón.
Esta entrada fue publicada en Ejercicios espiritules, Meditación diaria, Santo Nombre. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Dios entre nosotros

  1. Anónimo dijo:

    QUE EL NIÑO JESUS ENTRE EN MI CORAZON Y EN EL DE TODOS MIS SERES QUERIDOS Y PERMANEZCA POR SIEMPRE, AMEN,. FELIZ NAVIDAD.

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