El pan bendecido, partido y compartido

-Bendecido

El pan es un alimento privilegiado. Sirve para los hombres y para los dioses: “Voy a traer un bocado de pan para que confortéis vuestro corazón” (Gn. 18,5). El pan es bueno, como todas las cosas creadas y trabajadas por el hombre. Pero el pan es mejor si se bendice. Cristo bendecía siempre el pan. Cuando al pan se unía la palabra alcanza un significado mayor.

No nos recoge el evangelio las bendiciones de Jesús sobre el pan, pero ¡qué hermosas las primeras bendiciones cristianas!: «Como este fragmento estaba disperso sobre los montes y reunidos se hizo uno, así sea reunida tu Iglesia de los confines de la tierra en tu reino» (Didache, 9,4).

La bendición, la palabra, es lo que convierte al objeto en signo. Las cosas pueden tener lecturas diferentes. El hombre puede escoger esa lectura, marcando las cosas con un espíritu y poniendo en ellas su sello personal. El trigo, por ejemplo, a mí no me dice nada, decía el zorro al principito. «Yo no como pan. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo» (XXI).

-«Compartir y amar»

Las cosas por sí mismas valen bien poco. Pero el hombre puede llenarlas de espíritu. Puede bordar en ella los más hermosos pensamientos y los más delicados sentimientos. Entonces las cosas se personifican, se convierten en signo y sacramento, en memorial y anuncio. Así las cosas adquieren un valor nuevo. Sí: las cosas pueden recordar al amigo: sus palabras y sus gestos, su figura y su presencia. Incluso podemos cambiar el fin y el signo de las cosas. Con ellas podemos regalar, ofrecer, compartir y amar. Entonces las cosas pueden tener mas valor por el recuerdo, la amistad y la ofrenda que por la materialidad en sí misma.

Es así el pan que Cristo bendice y nos ofrece. Ese pan queda transfigurado. En adelante será sacramento de Cristo: de su presencia y de su amor. No vale tanto como alimento, cuanto como recuerdo y presencia de Cristo. No es tanto para comer cuanto para acercar, unir y revivir. Ya no es pan, es Cristo-pan.

-Partido:

Cuando Cristo bendijo el pan, lo partió, y al partirlo nos recordó que su cuerpo también se rompería por nosotros. Ahora el signo se potencia. No sólo en el pan; presencia y alimento, sino el pan partido, que significa entrega y pasión. El pan partido nos habla del amor más grande, capaz de dejarse romper por los amigos y por obediencia. Este pan roto es mi cuerpo destrozado por amor. Enseguida se ofrecerá en comida.

Cristo nos dejó en memorial un pan partido y un vino repartido. Esto es, decía, mi vida entregada, mi amistad compartida, mi cuerpo que se inmola. Es mi espíritu y mi evangelio, mi manera de ser y de hacer, mi recuerdo y mi promesa, soy yo.

EU/FRACCION-PAN: A la Eucaristía se la llamaba la fracción del pan. Es un gesto impresionante. No sólo se parte para repartir, sino para significar la muerte del Señor. Tendríamos que temblar de amor y dolor cada vez que partimos el pan. Y tendríamos que asumir las mismas actitudes del que se dejó partir.

Entonces, «cada vez que partís el pan y bebéis la copa» me hacéis presente, comulgáis mi espíritu, revivís mi vida, anunciáis mi muerte, profetizáis mi vuelta, anticipáis mi Reino. Al mundo egoísta se le ofrece este signo de altruismo supremo. Un gesto que debe repetirse. Si cada vez que comemos de este pan recordamos su muerte por amor, también nos comprometemos a partirnos amando, a gastarnos dividiéndonos y a vivir muriendo.

Texto extraído de mercaba.org de CARITAS 1986-1.Págs. 152-156

Imagen de pinterest.es

Texto completo aquí

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Acerca de Hermana Lourdes

Me sumé a participar del blog El Santo Nombre a finales de 2019. He buscado a Dios y a la Verdad toda mi vida. Conociéndome a mí misma, conociendo el mundo, tal como el Maestro nos indicó, sigo los latidos del Corazón.
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2 respuestas a El pan bendecido, partido y compartido

  1. Hno Betocua dijo:

    Paz y bien “El pan es bueno, como todas las cosas creadas y trabajadas por el hombre. Pero el pan es mejor si se bendice. Cristo bendecía siempre el pan. Cuando al pan se unía la palabra alcanza un significado mayor.” me encato esta parte, saludos y bendiciones

    Me gusta

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