El recuerdo de sí

Serie sobre la oración II

Amada fraternidad:

Les dejo esta hermosa reflexión que nos comparte nuestro hermano Mario con valiosas recomendaciones para poder mantener, en lo posible, la oración constante.

Recuerden que pueden ir compartiendo, reflexiones, vivencias, dificultades que nos encontramos a lo largo del día que nos impide mantenernos en el recuerdo constante. Un saludo fraterno.

Hermano… ¿Cómo hacer para recordarnos a nosotros mismos durante la jornada y no caer en las divagaciones? Sobre todo al principio le pregunto, porque ya me dijo usted que una vez que se agarra la costumbre esto se hace más fácil, como cuando uno echa a andar una rueda por una pendiente. ¿Pero en los comienzos, cuando uno anhela la oración incesante y apenas si se acuerda del propósito durante el día?

Uno debe apelar a cualquier medio a la mano. A mi me ha servido mucho usar elementos que me llamaran la atención. Durante años he llevado una cruz pequeña de madera, lisa y simple nomás, entre los dedos de una mano. Durante todo el día en cualquier actividad, sostener esta pequeña cruz en una de las manos. ¿Qué sucedía? Que a cada rato se me extraviaba la cruz y por lo tanto caía en la cuenta que había perdido la división atencional. Me había ido tras los pensamientos interminables. Así es que me ponía a buscarla por todas partes. Y cuando la encontraba solía darme cuenta sin esfuerzo de como es que se había perdido el recuerdo de mí mismo y por lo tanto el recuerdo de la oración y el recuerdo de la presencia de Dios.

¿Qué entiende usted por recuerdo de sí mismo? Observar todo siendo consciente de que lo estás observando. Es como si te situaras como un sujeto que observa objetos. “Aquí estoy yo que miro las nubes o la flor o el perro… y allá está el objeto”. Esto es una fase inicial tan solo, te hace consciente del espacio entre las cosas y ya te lleva sin que te des mucha cuenta hacia una consciencia más global y amplia que es propiamente el ámbito de la oración. La oración que se da en ese espacio encarna en ti con mayor facilidad.

Antes de cocinar las verduras las debes lavar, pelar, poner la olla al fuego y demás. Del mismo modo, antes de la oración incesante debes preparar el ámbito en ti. Esto implica ser consciente de tu propia presencia durante la jornada. Te haces consciente de ser y estar y dejas de vivir en el piloto automático, en esa duerme-vela distraída donde la vida no se vive sino que pasa muy levemente como algo casi onírico. Antes de percibir la presencia de Dios hay que percibir la propia presencia que es consciencia. Luego cuando esto es fuerte e intenso llega el momento de vaciarse de sí mismo para ser consciente solo del Ser de Dios.

Utiliza un recordatorio como el de la cruz en la mano o poner carteles pequeños en diversos lugares de la casa o lo que a ti te sirva para recordarte, ponerte consciente y atento y volver a la oración. Por cierto esto no se puede hacer si vives muy de prisa. Introduce la calma en tus acciones, en la medida que puedas. Para percibir el espacio entre las cosas y eso que hay entre cada sonido o pensamiento hay que estar muy presente y vivo. Eso requiere atención decidida pero amable, sin forzamientos. Primero eres un sujeto que observa objetos mientras repites la oración. Luego eres como un testigo del sujeto y el objeto mientras la oración se hace casi por si sola. Mas tarde, por decirlo de algún modo, descubres que la oración o esa búsqueda de Dios es lo que realmente eres. Un acto en pos de lo divino, solo eso…

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Imagen extraída de fatherdavidbirdosb.blogspot.com

Enlaces recomendados:

Homilía sobre San Vicente Ferrer en la catedral de Valencia del Padre José Antonio

y Texto de la homilía en español

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Respirar el Nombre

Meditación y respiración acompasada en el Hesicasmo
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Dentro de la tradición cristiana, el «hesicasmo», expresión que deriva de hesiquía (quietud, paz), es la vía contemplativa que más ha desarrollado las técnicas psicofísicas de meditación. En cuanto que el objetivo inmediato de este método es el silencio de la mente, se puede hablar de “mística” hesicasta. Uno de los grandes místicos hesicastas, Gregorio Palamás († 1357), invocaba la autoridad de Moisés para legitimar tal práctica: “Estáte atento a ti mismo», dice Moisés (Dt 15, 9), ¿Con qué? Con la mente, bajo toda mirada.

Con nada más es posible estar atento a sí mismo de modo completo. Tal método se basa en fijar la atención de una manera especial: “Hay un arte espiritual, es decir un método, que conduce rápidamente a quien lo adopta a la impasibilidad y a la visión de Dios, es la atención (prosoché). Algunos santos han llamado a la atención custodia de la mente, otros custodia del corazón, otros sobriedad (nepsis), otros hesiquía mental” (Filocalia, vol. I, Simeón el nuevo teólogo). Como en otras tradiciones contemplativas, el método hesicasta propone reconducir la mente hacia el corazón mediante la quietud de los pensamientos, pero con la novedosa incorporación de la atención simultánea a la propia respiración como medio de sustraerse al flujo de los pensamientos mientras se mantiene ocupada la mente con la recitación de una oración: Si quieres “vivir en recogimiento espiritual, y tener un corazón sobrio con facilidad, que la oración a Jesús se una a tu respiración, y en pocos días verás cómo esto se verifica” (Filocalia, vol. I, Hesiquio, Discurso sobre la sobriedad). «Que cada respiración te recuerde a Jesús, y entonces tocarás con la mano las ventajas de la soledad» (San Juan Clímaco).

Tal práctica se basa en que resulta imposible respirar con un ritmo plácido y estar al mismo tiempo presos de la ira, la envidia, la gula, la lujuria, la soberbia, la avaricia y la deseación en general. Se afirma que la atención sobre la respiración tiene efectos espirituales porque ayuda a domeñar la mente-ego. Ciertamente, se trata de un método de respiración que encuentra antecedentes en otras tradiciones contemplativas como en el taoísmo o el hinduismo y que incluso prendió en órdenes religiosas católicas tan recelosas del recogimiento como la Compañía de Jesús. Así, su fundador, San Ignacio de Loyola, recomendaba como modo de orar “que con cada aliento o respiración se ha de orar mentalmente diciendo una palabra del Pater noster o de otra oración que se rece, de manera que una sola palabra se diga entre un aliento y el otro, y mientras durare el tiempo de un aliento a otro, se mire principalmente en la significación de la tal palabra, o en la persona a quien reza, o en la bajeza de sí mismo, o en la diferencia de tanta alteza a tanta bajeza propia; y por la misma forma y regla procederá en las otras palabras del Pater noster” (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales).

de pags. 331 y ss. en “Historia de los métodos de meditación no dual” de Javier Alvarado

La santa escala de Juan Clímaco

Debajo la VIII Clase de Fenomenología 2021

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El sitio de la oración

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– Pregunta acerca de las imágenes para orar y de cómo organizar el sitio destinado específicamente a la oración.

Estimado Amigo y hermano, te saludo invocando el Santo Nombre. Todo lugar es propicio para orar y nuestra vida misma es oración si nos ubicamos en la actitud correcta de confianza en Dios y de entrega a lo que percibamos como Su voluntad. Pero es cierto también, que mucho necesitamos de momentos especiales de oración y recogimiento, de dedicación exclusiva a la repetición del Nombre de Jesús, momentos en los cuales abrimos particularmente nuestros sentidos espirituales al abrazo de Su presencia.

Estos fragmentos de tiempo que intercalamos a lo largo de nuestra jornada, tienen también una expresión en el espacio. Un lugar consagrado a la oración y al silencio, a la espera de Su palabra. Es muy bueno, necesario y útil, reservar un sitio en nuestra casa solo para la oración. Este pequeño oratorio y sus disposiciones son sin duda muy personales, tanto como nuestros sentimientos al orar. Me pides algún consejo a este respecto; antes que nada ten en cuenta que en esto rige también, aquello que vale para la oración de Jesús y la frase a utilizar.

El modo será el que más nos facilite el contacto con lo sagrado. Personalmente utilizo iconos, de los cuales valoro sobre todo su peculiar morfología, que tiende a destacar las virtudes de aquél que se evoca a través de la imagen. Tienen los rasgos y la disposición de los gestos y la estilizada figura en general algo que nos induce a elevar el espíritu, aunque muchas veces ni nos demos cuenta. Representaciones de iconos antiguos, escritos por manos diestras y orantes, son de mucha ayuda; siempre y cuando su particular estética resuene en vuestro interior. Nuestra biografía nos “educa” un particular gusto y muchas veces lo bello para unos es desagradable para otros. Uno debe sentir afecto hacia la imagen, antes que nada por aquello que evoca, por lo que representa.

No adoramos a las imágenes sino lo que ellas nos traen a la memoria, lo que ellas suscitan en nosotros. Hay gente que prefiere las representaciones escultóricas, otros figuras al óleo, otros recurren a los crucifijos o a diversas estampas. En ocasiones no es la imagen en si lo que ayuda a recordar a Dios sino la persona aquella a la que la tenemos asociada. Organiza y dispone tu sitio de oración con verdadera unción y reverencia, con afecto hacia Quién nos ha dado todo lo que somos y tenemos. Es importante que sientas que se corresponde a tu espacio interior de oración, que en cierto modo, representa a tu corazón. Tal es así que muchas veces el oratorio va cambiando según la etapa espiritual que se atraviese. Los hay cargados y detallados, ornamentados y otros despojados, casi desérticos. Así somos, distintos y es desde nuestra diversidad como llegaremos a la unidad.

Es importante también, en la medida de las posibilidades, que no se utilice para otra cosa o lo menos posible. Es muy común reservar y cuidar mucho el ámbito para recibir a las visitas, ¿no merece otro tanto Nuestro Señor? Es cierto que tendemos al silencio, que queremos ir hacia lo simple, que la oración de Jesús nos va preparando para una concentración en lo único necesario. Pero aceptemos que estamos de camino y que mientras nos dirigimos a eso anhelado, todavía dependemos de algún sentido para orientarnos. Por eso, tanto las imágenes, como los lugares, las luminarias y hasta algún canto pueden servirnos para apoyarnos y desde allí, elevarnos.

Publicado originalmente en 2012 en el Blog Hesiquía

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Enlaces de hoy:

Los dulces de mi convento

Del blog Caminante

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El recuerdo de Dios

Hermanos y hermanas:

Esta práctica del recuerdo constante de Dios, quizás sea de las prácticas “más retadoras”, pues el vagabundeo de la mente es una rutina en nuestra vida cotidiana que sucede a penas imperceptiblemente. Acostumbrar a la mente y re-dirigirla una y otra ver al “recuerdo de Dios” de una manera suave y con perseverancia ciertamente traerá grandes beneficios a medio y largo plazo.

Les animo a que, en la medida que lo sientan, nos compartan como han ido viviendo la práctica a lo largo de los días. Les saludo invocando el Santo Nombre de Jesucristo.

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La práctica del «recuerdo de Dios» ha sido y sigue siendo una de las más útiles para facilitar la rendición y anonadamiento del ego; “Cuando cerramos todas sus salidas con el recuerdo de Dios, el intelecto exige absolutamente de nosotros una obra que satisfaga su necesidad de actividad. Por lo tanto, deberemos darle solamente el Señor Jesús, como íntegra aplicación para su objetivo” (Filocalía, vol. I, Diádoco de Fótice, Definiciones)

La recordación, es decir, el hábito de tener la mente ocupada en pronunciar o invocar los nombres de Dios, debe prolongarse hasta llegar a ser casi incesante; “cuando andas, cuando comes, cuando bebes y cuando no haces nada”. Su fin es recoger los pensamientos dispersos en las preocupaciones terrenas para dirigir hacia Dios el espíritu concentrado y purificado. De esta manera, cuando la mente es privada de su alimento ordinario (los pensamientos erráticos) se vuelve sobre sí misma.

O dicho en otros términos, cuando el ego deja de apropiarse o de alimentarse de deseos y pensamientos, se debilita y acaba por fenecer de inanición; “Cuantas veces suceda que se multipliquen en nosotros los pensamientos, les arrojaremos nuestra invocación a nuestro Señor Jesucristo y los veremos de inmediato disueltos como humo en el aire, tal como la experiencia nos enseña; y entonces habiendo dejado solo al intelecto, empezaremos de nuevo con la atención continua y la invocación.

Y cada vez que pasemos por esta prueba, actuaremos así… manteniendo siempre la hesiquía (quietud) de nuestro intelecto, incluso respecto de los pensamientos que parecen ser buenos; teniendo cuidado de estar vacío de pensamientos, de modo que los ladrones no se escondan allí” (Filocalía, vol. I, Hesiquio, Discurso sobre la sobriedad).”

de pags. 329/330 en “Historia de los métodos de meditación no dual” de Javier Alvarado

Enlaces de hoy:

2° domingo de Pascua

Los salmos

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En la noche luce la estrella

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Os dejamos también aquí la publicación correspondiente al día de hoy, con un breve extracto de texto y una entrevista al Padre Moratiel, que nos parece muy clara, simple y profunda; la recomendamos mucho. Un abrazo fraterno, para todos invocando a Cristo Jesús.

“Frecuentemente me han preguntado cómo ha aparecido en mi vida el silencio; por qué me he decidido a vivir esta aventura. La respuesta, de repente, es bien sencilla. Por debilidad, por necesidad. Como si fuera mi punto flaco. No hay nada extraordinario ni asombroso en todo esto. Y es como una herida que no tiene cura. Hay edades en que uno vive más bien pasión por la palabra; otras, en cambio, se experimenta pasión por el silencio.

Uno se puede sentir como arrojado al silencio gracias a las insatisfacciones que es innecesario nombrar. Pero no puede por menos que confesar que la insatisfacción que preside las bienaventuranzas de Jesús, las que dice el evangelio y las que sugiere, son provocadoras del silencio. Y es cierto que se desembarca en el silencio al cerrarse todas las puertas y todas las salidas, aunque el verdadero callejón sin salida es el silencio mismo. Pues, ¿Dónde ir si estás en un mar sin costas, sin periferias?; pero esa plenitud es la más inmensa belleza…

… Otro interrogante que me han propuesto es cómo siendo dominico he puesto el acento, de alguna manera, en el silencio. Mi padre santo Domingo es el santo de la Palabra. Pero también, y antes, es el santo del silencio. Y es que la palabra no es nada sin el silencio. Como si la palabra buscara su contrario o su aparente enemigo, en el silencio. Y así el silencio viene a ser como el lecho y el alumbramiento de la Palabra. La misma oración se puede expresar como la alianza, las bodas, del silencio y la Palabra. Palabra y silencio no son rivales. En la oración, uno el hombre pone el silencio y Dios pone la Palabra. Es en la noche donde luce la estrella, y es en el silencio donde es vista la Palabra. La Palabra desprendida del silencio se vuelve plenamente palabra al ser acogida en el silencio que le da sonoridad”.

Extraído de “Conversando desde el silencio”

¡Gracias Andrea por enviarnos la entrevista!

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Sacred Print

Homilía del Padre Jose – 2º Domingo de Pascua

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Camino de Contemplación

Amados hermanos y hermanas de la fraternidad:

Nuestra hermana Encarna nos ha compartido este hermoso texto de Frank Jalics. Una palabras que nos direccionan directamente al verdadero silencio que habita en el corazón.

Recuerden que pueden compartir por aquí en la medida que lo sientan, todas las vivencias, obstáculos, experiencias, que se os vayan presentando. En el seno de la fraternidad todas son bienvenidas y acogidas. Allá donde un hermano o hermana encuentre una dificultad, al exponerlo quizás pueda verse respondida por la experiencia de otros hermanos que ya hayan pasado por lo mismo. Un abrazo fraterno.

Hay un silencio el cual es médico y terapeuta.

Hay un silencio ante Dios en el cual el recogimiento es un buscador de perlas, donde se sumerge en las profundidades del ser humano y asciende a la superficie con la herida que no había sanado ni reconocido y que le oprimía. Su descubrimiento duele, pero Dios puede hacerse cargo de la herida y sanarla, pues el recogimiento verdadero es Dios mismo.

Trae a la consciencia las heridas ocultas y desconocidas y puede curarlas por completo. Sólo debes dejar que emerjan a la consciencia y padecerlas ante la mirada amante de Dios. Esta mirada sanadora tiene una delicadeza que más de un terapeuta envidiaría. Trae a la consciencia las heridas en el orden en que se hallan en el interior del ser humano. Nunca expone una llaga más profunda que otras que deben sanar antes.

La persona no tiene que curar sus heridas por si mismas, ni tan siquiera analizarlas. No tiene necesidad de desmenuzarlas. Basta con que las contemple y las padezca en presencia de Dios.

Sólo su mirada…sólo Dios las disolverá.

Frank Jalics

Imagen de lecturaymusicaparaelalma.blogspot.com

¡Gracias Encarna por el texto!

“Haz la salmodia con la boca, pero con la voz en silencio y la guía del intelecto, no soportando dejar sin consideración nada de lo que dices; pero, si alguna cosa huye de tu intelecto, retoma el verso cada vez que suceda, hasta que tengas el intelecto atento a seguir lo que dices, puesto que el es capaz, mientras salmodias con la boca, de recordar a Dios”. Teolepto de Filadelfia en Filocalía

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Sta. Hildegarda de Bingen – Harpa Dei

Un corazón abundante

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El detenimiento

Serie sobre la oración I

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Una de las prácticas más útiles para la vida de oración que he conocido es la del detenimiento. Como pasa en esas películas que vienen en velocidad normal y de repente cambian la música y se enlentece el fluir de las imágenes. Todo se aprecia mejor. Uno ve la hoja que cae danzando detrás del actor y una paloma que vuela despacito como flotando allá detrás y a lo lejos. Y se observa mejor como se construyen los gestos del personaje mientras camina introspectivo… luego todo se detiene y la cámara mira desde diferentes ángulos.

Bueno eso mismo podemos hacerlo en nuestra vida. Efectuar pequeños altos a lo largo del día. Sencillamente disminuimos nuestro ritmo para quedarnos quietos unos momentos y permanecer presentes a ese instante completamente. Es decir me quedo quieto y atiendo. ¿A qué? A todo. Puedo ir focalizando en distintas partes o atender globalmente. Hay que ver lo que mejor le sienta a cada uno. El punto es parar y si hay verdadera atención en pocos instantes aparece la oración. Veamos con más detalle.

Uno puede detenerse en cualquier momento propicio sin llamar mucho la atención. Durante la caminata en el parque, en algún momento oportuno en la oficina o en casa durante las tareas, en fin, cuando se pueda. Tratamos allí de ser un punto fijo que mira el movimiento alrededor. Sentir el cuerpo ayuda para anclarse o por ejemplo sentir las plantas de los pies contra el suelo, eso nos sitúa. Luego miro el panorama que esta en frente. Lo que sea. Y puede ser mejor si trato de mirar sin fijar nada en particular sino la escena global.

Me hago consciente del cielo encima, con algunas nubes, de los árboles allá que se mecen suave, de un perro que se hace el distraído mientras se acerca, de los sonidos distantes de los coches, de la brisa en la cara, de las asociaciones de pensamientos que desde la memoria “hablan” sobre lo que se ve, etc. Aquí estoy yo, “el sujeto” que mira “objetos” diversos. Respirar, simplemente tratando de estar ahí, viendo, sintiendo, viviendo eso y nada más. Testifico. Cómo si fuera una cámara que registra algo para la posteridad, una milésima del tiempo en el espacio irrepetible.

Esto realizado con frecuencia provoca cambios; es curioso pero nos va transformando el modo de ser y de estar. En ocasiones, estando allí mirando, sintiendo, respirando y existiendo… aparece una especie de presencia envolvente, como si hubiera un espectador que no está a la vista. Que no es el sujeto ni los objetos. Uno se descubre mirado y a la vez amado. No se puede decir mucho porque sino se arruina lo que se quiere decir. En realidad todos sabemos de esto, de esta intuición o presentimiento de lo sagrado. Es como un aire que no es aire pero que está en todos lados.

¿Y la oración donde está en todo esto? La oración empezó en el momento mismo en que tuviste el coraje de detenerte. De salirte brevemente al costado del frenesí. O en el momento en que te diste cuenta que se te estaba llamando a la oración. Empezó como un mínimo acto de conciencia: “Voy a parar un instante”. Y se continuó en todo lo demás. Mirar con atención es orar con la mirada. Y lo mismo al escuchar, al sentir y lo demás. Y suele suceder, puede llevar algún tiempo; que en algún momento de este atender en cierta quietud, uno escucha algo extraño que parece venir del corazón. Como un ritmo o un aliento indefinible y sin saber porque se siente como sagrado.

Se siente sagrado lo visto y uno mismo parece sacralizarse y entonces se comprende mejor a los que dicen que dentro de todos hay un recinto secreto o un templo escondido en el cual se entonan los salmos de alabanza. ¿Y si hago esto pero sin embargo no siento nada de eso que se describe? ¿Si por el contrario me quedo quieto y no sé que hacer o me siento extraño y confundido? Buena pregunta. En ese caso miras la confusión y la extrañeza, las sientes, las vives enteramente y puedes decir:

¡Oh Señor no me doy cuenta de tu presencia… pero como me gustaría percibirte! ¡Cómo me gustaría que dejaras de ser idea o anhelo o creencia y que fueras para mí certeza inamovible… cómo me gustaría! Pues pocas oraciones dan tanto fruto como esa. Es un clamor milenario de la humanidad toda, presente en el propio corazón y que se hace desde el ahora.

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Leer algún salmo con voz audible, en la calma del cuarto, con tranquilidad y saboreándolo con el corazón, es una forma muy útil para acercarse a la profundidad del alma. Incluso, repetir su lectura varias veces, permite que afloren significados nuevos que dan luz a nuestras situaciones. La vida monástica se asienta mucho en la salmodia y los autores de Filocalía la utilizaban mucho también. Si tu practicas con frecuencia la salmodia y quieres contar tu experiencia o tienes alguna duda respecto al tema de la oración, escribe en los comentarios del blog. Un abrazo fraterno en la invocación de Jesús resucitado.

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De los nombres de Dios

Desierto y mirada purificada

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La meditación continua y el recuerdo de Dios

Queridas hermanas y hermanos: Iniciamos estos días de prácticas en torno al tema de la oración en sus diversas formas sugiriendo la lectura del texto que sigue. Nos parece adecuado para iniciar un intercambio sobre los varios temas que están incluidos en estos pocos párrafos. En base ellos basaremos las reflexiones de los primeros días en esta ejercitación. Cualquier comentario es bienvenido. También os dejamos abajo un audio con los cinco primeros salmos leídos con cadencia meditativa. Su lectura o escucha puede predisponer el ánimo a la oración para un posterior aquietamiento. Un saludo fraterno para todos invocando el Santo Nombre de Jesús.

“Si bien se aconseja la práctica de la meditación o de la contemplación durante ciertos momentos del día, el resto del tiempo puede ser empleado en evitar que la mente vague errática presa de sus ensoñaciones. Algunos maestros espirituales recomiendan ocupar la mente en la recitación lo más constante posible de una frase para propiciar el recogimiento continuo. Desde los primeros siglos del cristianismo han existido diversas fórmulas breves de oración para facilitar la recordación continua. Casiano recomendaba: “Oh Dios, ven en mi ayuda, Señor apúrate en socorrerme”.

La más antigua y común es Señor, ten piedad de mí, o también: Oh Dios, ¡ten compasión de mí, que soy pecador!, cuyo origen se hacía retrotraer nada más y nada menos que al propio Adán; “Que se siente vuelto hacia el oriente como antiguamente Adán y que medite así. Adán en su tiempo se sentó y lloró frente a las delicias del Paraíso. Con sus manos se golpeaba el rostro y decía: “Oh Misericordioso, ten piedad de mí que he caído” (Pedro Damasceno, Filocalia, vol. III). Con ello la mente va perdiendo paulatinamente el hábito de apropiarse de los pensamientos.

Así, al alejarse de los pensamientos, también se irá perdiendo progresivamente el interés por los objetos pensados. Ese es el camino del desapego. En suma, debemos “buscar la morada y golpear a la puerta, con perseverancia, mediante la oración [Mt 7, 7]” (Filocalia, vol. I, Marcos el asceta). De esta manera, “en cuanto Dios, está siempre dentro de mí, recógete en Dios, que toda la noche estás en oración o por lo menos se cuenta como si la tuvieras…”. Cualquier momento del día o de la noche es apto para la meditación, incluidos los momentos aparentemente más triviales; “Adonde quieras que te hallares que no tienes qué hacer, recógete con Dios, aun estando haciendo tus necesidades, has de procurar estar recogido”.

La verdadera paz interior consiste en tener el corazón “siempre fijo y firme en el amor de Dios por un continuo y nunca interrumpido deseo, de manera que ninguna otra cosa apetezca”. De esta manera, llegará un momento en que el otrora hábito de “estar en presencia de Dios” se tornará tan natural y espontáneo que acabará dando paso a una forma sutil, constante y superior de existencia en la que el ego es desactivado y transcendido para dar paso a un estado de autoconsciencia lúcida y serena. La oración continua, también llamada recordación de Dios, no es un exceso, sino un mandamiento del Señor: Hay que rezar siempre sin cansarse, rezad incesantemente.”

Pag. 328 en Capítulo XI de “La ciencia y el arte de la meditación en el cristianismo” en el libro “Historia de los métodos de meditación no dual” de Javier Alvarado

En los Salmos, encontramos dos formas principales de la oración: El pedido de ayuda y la alabanza a Dios. Sin embargo, atravesado el significado literal y luego el simbólico, la oración se convierte en silencio donde no hay necesidad de palabras y pensamientos.

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Orad sin cesar

Diversas prácticas de oración hasta Pentecostés

Hermanas y hermanos, queridos en Cristo Jesús: en el vídeo les presentamos la intención de estos próximos días de ejercitación, que iniciaremos mañana jueves; en torno a las diversas formas de oración que podemos practicar según la etapa espiritual en la que nos encontremos, según la preferencia personal y/o la circunstancia que atravesamos en nuestra vida. Utilizaremos para ello los salmos, los evangelios, textos de diversos místicos cristianos y haremos también nuestros propios comentarios y reflexiones. Están invitados a comentar, realizar aportes de vuestras propias experiencias de oración o meditación, a efectuar consultas y a participar en las reuniones virtuales que realizaremos. Quizá, ayudados por la gracia siempre presente, podamos profundizar en esta temática, para que nuestra vida misma se convierta en oración incesante del corazón. Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Próximos encuentros virtuales: Sábado 10 de abril a las 20 hs. de España (15 hs. de Argentina) y viernes 16 de abril a las 19 hs. de Argentina (00 hs. de España) y equivalentes. Será por la aplicación Meet a través del enlace que publicaremos esos mismos días, aquí en la portada del blog.

Si quieres mandar textos, audios o vídeos donde aportas sobre estos temas, o difundir un sitio web envíalos a bloghesiquia@gmail.com

Si puedes y quieres haznos llegar alguna aportación económica en esta página: Donaciones

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Domingo de Resurrección

-La gran fiesta que dura 50 días

Hermanas y hermanos: hoy es la gran fiesta cristiana, la mayor de todas. Una fiesta tan fiesta que no tenemos bastante con un día para celebrarla: por eso la Pascua dura nada menos que 50 días, siete semanas, hasta la Pascua de Pentecostés (que significa precisamente “cincuenta”). Y todo como una sola y única y gran fiesta.

En realidad, es la única fiesta de los cristianos porque es la que celebramos también cada domingo. Y es normal que así sea porque la Pascua significa aquello que ES EL NÚCLEO, LA RAÍZ Y LA FUERZA DE LA FE CRISTIANA: la gran afirmación de que Jesucristo ha resucitado, está plenamente vivo, es el triunfador de la muerte y de todo mal. Es la gran afirmación de nuestra fe y es una afirmación no para guardarla -como en el congelador para que se conserve- sino para sembrarla en lo más vivo de nuestra vida para que la renueve, penetre y transforme. Porque si Jesucristo vive, vive para nosotros y en nosotros.

Ayer por la noche la comunidad cristiana se reunió para aquella VIGILIA expectante que desemboca en el canto jubiloso del aleluya: la vigilia pascual, la más importante de las reuniones cristianas del año. Y allí los cristianos que pudieron asistir, renovaron su COMPROMISO BAUTISMAL -como haremos nosotros en esta misa- para expresar sencillamente esto: queremos compartir la muerte y resurrección de Cristo, es decir, LUCHAR contra todo lo que hay de mal en nosotros y en el mundo, ABRIRNOS A LA VIDA que es de Dios, que nos enseñó Jesús de Nazaret, que siembra en nosotros el Espíritu Santo.

-Pedro nos explica qué es la Pascua

Para entender y vivir más esta realidad central de nuestra fe, podríamos fijarnos unos momentos en la 1. lectura que hemos leído. Es un resumen de la fe y de la predicación de la PRIMERA COMUNIDAD cristiana. En las palabras de san Pedro encontramos los ASPECTOS PRINCIPALES de la afirmación de la fe. Es decir, de lo que es la Pascua. Esquemáticamente podríamos decir que encontramos tres aspectos.

1) En primer lugar la INICIATIVA, la acción gratuita y amorosa de Dios. Pedro insiste en que es Dios quien nos dio a Jesús de Nazaret, quien lo consagró con su Espíritu y su fuerza de verdad y amor. Jesucristo pasó haciendo el bien (dice san Pedro) y liberando del mal “porque Dios estaba con él”. Pero la acción de Dios se MANIFESTÓ SOBRE TODO RESUCITANDO A JESÚS, no permitiendo que el mal y la muerte triunfara sobre Aquél que se había entregado totalmente al bien y a la vida.

2) Esta acción de Dios sigue eficaz y actual hoy para nosotros.

Jesucristo está vivo y está con nosotros, por gracia, por obra de Dios. Pero NOSOTROS TENEMOS QUE RECONOCERLO, tenemos que descubrir su presencia. Y éste es el segundo aspecto que es preciso entender.

De nada nos serviría crecer y repetir que Jesucristo ha resucitado si no sabemos QUIÉN ES JESUCRISTO Y QUÉ es para nosotros. Jesucristo resucitado es el mismo Jesús de Nazaret que nos presentan los evangelios. El mismo que dijo: “YO SOY LA FUENTE del agua de vida que brotará dentro de vosotros”; “Yo soy LA LUZ que guía hacia la vida y vosotros también tenéis que ser luz que guíe”; “Yo soy la RESURRECCIÓN y la vida, y el que crea en mí nunca morirá”; “Yo soy EL REY y mi misión es dar testimonio de la verdad”. Aquella verdad que es simplemente: Dios es amor.

3) Este es Jesucristo para nosotros, en nosotros. Es necesario que lo encontremos, lo reconozcamos, en el evangelio y en nuestra vida. Y es preciso también (es el tercer aspecto que subraya san Pedro) QUE LO VIVAMOS, QUE DEMOS TESTIMONIO de él, que lo anunciemos. Es nuestra misión de cristianos, de Iglesia en el mundo. Una misión que es lucha por la verdad y el amor, por el Reino de Dios. Una misión que es un camino difícil, doloroso (como el de Jesús), pero que conduce HACIA LA PLENITUD de vida que la Resurrección de Jesucristo inicia y anuncia. Por eso es una lucha y un camino de esperanza e incluso de fiesta.

Extraído de mercaba.org

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La muerte no es lo que parece

El sentido de la Resurrección – Xavier Melloni

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El Reconocimiento en la oscuridad

Reflexión en Viernes Santo

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Sí. Es la hora de la más densa oscuridad. En pleno mediodía nada puede verse. Es el eclipse total de la razón.

Son los esquemas humanos, nuestras ideas sobre Dios engullidas por la oscuridad. La razón tropieza y se despeña y desaparece en el vacío del escándalo de la cruz.

Y en el instante de más impenetrable oscuridad brota la chispa inesperada. Cuando el alarido atroz del condenado se apaga en un silencio de muerte, he aquí que es nuevamente desgarrado por una voz: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”. Por fin alguien ha arrancado de las tinieblas la silueta auténtica de Cristo. El “reconocimiento” sucede en la oscuridad. La luz depende de nosotros. Debe estar en nuestra mirada.

No es que el centurión romano -de cuya boca salió esa confesión de fe que marca el momento cumbre del evangelio de Marcos- poseyera una mirada más penetrante que los demás. El Espíritu le había encendido algo dentro. Algo que le permitió ver claro, identificar al ajusticiado. La fe que nos posibilita la reconstrucción de la silueta del hombre, colgado en la cruz, que nos permite superar el escándalo de la cruz, más aún, que precisamente mediante el escándalo, el tropiezo, el extravío, nos hace permanecer en pie, gritando nuestro descubrimiento, es un don y sólo un don (como el relámpago genial del artista). De todos modos, ahora y sólo ahora es posible decir quién es Jesús.

Extraído de mercaba.org de ALESSANDRO PRONZATO

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El Sacramento universal

Pregón Pascual – Gregoriano Español

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Corazón de Dios

Jueves Santo

El Jueves Santo es, según un cantar popular castellano, uno de los tres jueves del año que relucen más que el sol.
Y no es para menos: en vísperas de dar su vida por nosotros, Jesús nos hace tres regalos preciosos de su amor, que son constitutivos, partes esenciales de su Iglesia:

1) Lava los pies a sus apóstoles, dándonos el “mandamiento nuevo” del Amor.
2) Instituye la Eucaristía, el “Amor de los amores”.
3) Instituye el Ministerio Sacerdotal, dando a los Apóstoles y a sus sucesores poderes verdaderamente asombrosos: especialmente consagrar la Eucaristía, y absolver los pecados.

  • Lavar los pies: El gesto en sí es verdaderamente asombroso (Tarea de esclavos)
  • Significación profunda: ni mera cortesía, ni gesto exterior de humildad demagógica; sino manifestación profunda de un amor servicial hasta la muerte…
  • Amor: palabra manoseada, ensuciada, oscurecida… Pero con Jesús, las cosas recuperan su lugar: “no hay amor más grande…”; “les doy un mandamiento nuevo: que se amen mutuamente como yo los he amado”…

El A.T. conocía ya el mandamiento del amor, pero con una medida humana: amar al otro como a sí mismo…
Ahora el Señor da una medida divina: “como yo los he amado…”

Más que un mandamiento, es una gracia, ésta de amar con un corazón nuevo: el Corazón de Dios: amar como Cristo implica ser servidor de todos, poniendo en actitud de disponibilidad todo lo que somos y lo que tenemos (es decir, toda nuestra vida, como Cristo y María). Y dar la vida no sólo en un momento esporádico de excepcional heroísmo, sino principalmente en el heroísmo de todos los días…

Link a texto completo

Extraído de Catholic.net

Imagen extraída de ivoox.com

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Homilía del Padre José

Conciencia de Cristo

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La semana grande

Entre todas las semanas del año, la más importante para los cristianos es la semana santa, que ha sido santificada precisamente por los acontecimientos que conmemoramos en la liturgia y consagrada a Dios de manera muy especial. La Iglesia, al conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo, se santifica y renueva a sí misma.

Esta semana se conoció también antiguamente como “la semana grande”, título que conservó hasta hace poco en el breviario romano 1. Es, en efecto, una semana grande, puesto que constituye el centro y el corazón de la liturgia de todo el año. En ella se celebra el misterio de la redención. Los cristianos de la antigüedad estaban bien persuadidos de su grandeza; un escritor de los primeros siglos la resumió en esta frase lapidaria: “Pascua es la cumbre”.

Uno de los más penetrantes comentarios a la semana santa es el de la monja benedictina alemana Aemiliana Lóhr, titulado precisamente The Great Week. Rebosa dicho comentario de contenido revelador y de pensamientos impresionantes, uno de los cuales puede servirnos particularmente de ayuda en esta sección introductoria. Se trata de que debemos entrar en la semana santa con un espíritu de paz interior y recogimiento. Sabemos por experiencia que los días precedentes a la pascua pueden ser un tiempo de actividad frenética; a menudo nos sentimos absorbidos con los últimos preparativos para la fiesta de pascua y dejamos el cumplimiento de nuestras obligaciones espirituales para un gran esfuerzo final.

Link a texto completo aquí

Extraído de mercaba.org

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Invitación:

El próximo miércoles 31 de Marzo a las 20 hora española, 15 horas de Argentina; puedes participar de un encuentro virtual a través de la aplicación “Meet”, para intercambiar sobre aspectos de Filocalía, Fenomenología o temas generales referidos a la temática del blog. Si quieres participar avisa a bloghesiquia@gmail.com

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El camino del amor

Domingo de Ramos

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En el segundo Isaías, encontramos cuatro fragmentos de especial belleza literaria y profundidad teológica: los «cánticos del siervo de Dios». La Primera lectura de este domingo es de Is 50,4-7. La fuerte personalidad del siervo realiza diversas tareas en el cumplimiento de su misión, pero la respuesta es la oposición, el enfrentamiento, el desprecio. Es una de las paradojas de la historia de la salvación. Recordemos a Moisés conduciendo al pueblo por el desierto hacia la libertad, pero sobre todo, lo vemos en Jesús, que no opuso resistencia a la voluntad del Padre ni se sustrajo a la maldad de los hombres, seguro – hasta la hora suprema del abandono en la cruz- de que el designio de Dios es don de salvación que se ofrece a todos. Las palabras del profeta-poeta, llamado segundo Isaías, tienen mucho que decirnos hoy a todos nosotros, inmersos en múltiples perplejidades, desconciertos, contradicciones e incomprensibles persecuciones en todos los ámbitos.

La segunda lectura es de Filipenses 2,6-11. Es un himno que Pablo ha tomado de la liturgia cristiana primitiva, con algunas adicciones que introdujo él. Pablo, recurre a este himno para reorientar la vida de la comunidad. Puede entenderse a partir de la expresión “alarde” (No hizo alarde de su categoría de Dios)

Se sobreentiende el parangón con Adán, quien no siendo de tal condición, quiso robarla. Pablo propone a la comunidad de Filipos el ejemplo del nuevo Adán, Cristo. Este aceptó reparar, mediante la humildad y la obediencia hasta la muerte más ignominiosa, la soberbia desobediencia del primer Adán, que precipitó a todo el género humano en el pecado y la muerte. En cambió, Cristo se vació de sí mismo y tomó la condición de esclavo, que es la nuestra. A dicho anonadamiento, responde la acción de Dios que lo ha exaltado hasta el extremo, de modo que ahora, todo el universo, está llamado a proclamar que Jesucristo es el nombre más alto en el cielo y en la tierra, porque es el nombre del Kyrios, Señor, es decir, Dios, y esta confesión es para gloria del Padre.

El Evangelio es de Marcos 1,14-15,47 y recoge la narración de la pasión, en la que encuentra respuesta la pregunta fundamental ¿Quién es Jesús? Es en la pasión donde se revela el misterio: Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios. La afirmación del centurión -un pagano- que lo ve morir «de aquella manera» (15, 39) indica el camino de la incredulidad a la confesión de fe, que cada uno de nosotros está llamado a recorrer contemplando al Crucificado y no pasar como la muchedumbre del «Hosanna» al «crucifícalo». Nos debemos preguntar, si estamos dispuestos a afrontar con nuestro Maestro y Señor, el camino del amor. Una senda que se manifiesta en su aparente debilidad e inutilidad en el abandono incondicionado a la voluntad del Padre. Pero si aquellos discípulos que, pese a haber estado y convivido con él no lo han comprendido y lo han abandonado y traicionado, nosotros ¿podremos ser fieles?

Es necesario huir y vencer todas las tentaciones de creer que la liberación y la felicidad del hombre se consiguen con la violencia. Pero también es una advertencia a quienes huyen de todo compromiso. Sólo a los pies de la cruz, podremos vivir en la fe del que es Dios y hombre verdadero. Un Dios que muere por amor. Solo así podremos vivir en la novedad que supuso aquel gesto y que puede regenerar nuestra vida, dando lugar a la emergencia del Reino de Dios que está en medio de nosotros.  

Extraído del blog del Padre Jose Antonio OP Contemplar y proclamar

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Jesús, el paradigma

Quién es Jesus de Nazareth (Entrevista)

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Actitud de disponibilidad

Tiempo de Cuaresma

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La oración contemplativa es una respuesta a la gracia contemplativa, así como la fe es una respuesta al anuncio de la Buena Nueva, y así como el abrirse de una flor es la respuesta al sol y a la lluvia. La gracia de la contemplación despierta un ferviente deseo de acceder a la visión de Dios y requiere una respuesta.

Ésta consiste en que la persona se centra de manera cada vez más directa en la visión inmediata de Jesucristo o de Dios Padre. En la oración, esta respuesta es la oración contemplativa. Es un intento por reorientar hacia la visión de Dios todas las actividades
del pensamiento y todo lo que ocupa nuestra mente con proyectos, sentimientos e imágenes religiosas. En el cristianismo, la forma más conocida y practicada de la oración contemplativa es la oración a Jesús.

En el mismo sentido, me refiero a los ejercicios de contemplación. Ni la oración ni los ejercicios presuponen necesariamente la presencia de la gracia de la contemplación.
La oración y los ejercicios sólo tienen por objetivo orientarse prepararse – “disponerse” para esta gracia, sin importar que Dios confiera o no la gracia infusa. Naturalmente, Dios también puede obrar sin esta actitud de disponibilidad. Pero la disposición es lo único que puede
hacer la persona para allanar el camino a la gracia de la contemplación.

Extraído de El camino de la contemplación de Franz Jalics

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Música para facilitar la oración contemplativa

Escuchar a Cristo

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Llegando a Dios

Tiempo de Cuaresma

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Ninguna cosa «pensada» puede servir al hombre como medio para unirse con Dios porque en el momento en que Dios es pensado, lo convertimos en un objeto fuera de nosotros mismos.

Así, permaneceremos ciegos «en tanto gustamos de otra cosa» que no sea Dios. Por eso, «Dios a quien va el entendimiento excede al mismo entendimiento, y así es incomprehensible e inaccesible al entendimiento; y, por tanto, cuando el entendimiento va entendiendo no se va llegando a Dios, sino antes apartando».

Por consiguiente, como Dios apenas escucha la oración de quien tiene «el apetito y gusto asido» a los objetos sensibles, solo cabe seguir el camino de la «negación y vacío de formas», el rechazo de toda posesión de experiencias sensoriales para irse «poniendo en la posesión de la unión». Se ha de renunciar al conocimiento meramente natural o humano, pues «toda la sabiduría del mundo y habilidad humana, comparada con la sabiduría infinita de Dios, es pura y suma ignorancia», «todas las cosas le son nada, y ella para sus ojos nada. Sólo su Dios para ella (el alma) es el todo».

Extraído de Historia de Meditación No-dual de J. Alvarado

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5º domingo de Cuaresma – Padre José

Ejercicios espirituales ignacianos

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Paradoja y contradicción

Tiempo de Cuaresma

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Miré y no había quien me ayudara, y me maravillé de que no hubiera quien me sostuviese. Entonces me salvó mi propio brazo y mi ira me sostuvo Isaías 63:5

Veo a la duda dudando y a la muerte agonizando; porque un fuego vivo y santo ha venido de lo alto


Paradoja y contradicción

Jesucristo es el absoluto hecho carne, es el Dios-hombre. Lo absoluto, que como tal está al margen del tiempo, nació, creció y devino en el tiempo. Jesucristo, a los ojos de la razón, es una contradicción. Aquél en quien el tiempo y el espacio son, apareció en el tiempo y en el espacio. El continente que todo lo contiene apareció en el contenido. El todo apareció en la parte.

Jesucristo es en si una paradoja. A los ojos de el pensamiento conceptual o de la razón es una contradicción puesto que lo infinito no puede estar contenido en lo finito. Al ser lo infinito encarnado, lo infinito en un cuerpo finito, es equivalente al contenedor cuyo contenido, al ser lo absoluto e infinito, contiene al contenedor cuyo contenido, contiene al contenedor y así indefinidamente. Aquí vemos como la paradoja genera el infinito a la manera de dos espejos enfrentados y el infinito está contenido en la propia paradoja.

Leer texto completo aquí

Extraído de Cristianismo espiritual

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Tu vida es oración

San José, padre de Jesús

Invocación a Retiro de la hermana Hodet de Ecuador:

Que el Señor los colme de bien a cada uno y sus seres queridos. Con profunda alegría invito el retiro Virtual *”Un Camino de Amor y Dolor”, el mismo que iniciaremos el lunes 22 y culminaremos el jueves 25 de marzo. Pueden hacer extensiva la invitación a sus familiares, amigos, conocidos y vecinos. Saludos cariñosos. Shalom. Abre este enlace para unirte a mi grupo de WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/I39YwJAWVmEJCENY9nXfGh

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Sumergirse en el silencio

Amados hermanos y hermanas:

Hoy comparto este breve y profundo texto que nos comparte nuestro hermano Gabriel, para que sigamos en contemplación y reflexión en este tiempo de Cuaresma. Les saludo invocando el Santo Nombre de nuestro Señor.

Que siempre haya un lugar en alguna parte donde podamos respirar con naturalidad, con tranquilidad y sin tener que jadear continuamente. Un lugar donde nuestra mente pueda descansar, olvidar sus preocupaciones, sumergirse en el silencio y adorar al Padre en lo secreto.

No puede haber contemplación donde no hay secreto.

Extraído de El libro de las horas de Thomas Merton

Imagen extraída de pinterest.com

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El sol de justicia

Nueve días con San José

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El hombre-polvo

Tiempo de Cuaresma

“El hombre-polvo” quiere decir el hombre que se ha alejado de Dios, que ha rehusado el diálogo, que ha sido echado de su casa, que ha rechazado el dinamismo del amor para caminar siguiendo una trayectoria de desilusión y de muerte. “El hombre-polvo” es el hombre que se opone a Dios, da la espalda a su propio ser y se condena a la nada. Pero en este dramático itinerario de alejamiento y visitación, existe la posibilidad del retorno. Retorno al origen.

En lugar de precipitarse hacia la tumba, es posible cambiar de dirección -¡he ahí la conversión¡- y volver a la fuente.

“Acuérdate que eres polvo y como polvo volverás… a Dios”. Con tal que lo quieras. Ya, en este momento.

Me vuelvo tierra y me confío al constructor para que me rehaga del todo. Me he equivocado. He perdido el camino de la vida. He perdido el reino. He comprometido incluso a los otros en mi pecado (todo pecado es un pecado “público” con consecuencias desastrosas para toda la comunidad eclesial). Es justo que se me ponga a la puerta.

Pero, a la vuelta de la esquina, vuelvo a condición de… polvo. O sea, de materia prima. Y él se inclinará aún sobre este polvo para darle el aliento de vida. Así mi “nada” es tocada por la plenitud divina.

De la ceniza salta una chispa de vida. Y ahora la sutil capa de polvo ya no puede ocultar el esplendor del rostro de un hijo de Dios.

Todo, pues, comienza de nuevo. Puede ser “nuevo” si acepto no el… fin, sino el principio. No el montoncito de ceniza de la tumba. Sino el puñado de tierra en las manos del artífice. El poco de tierra dispuesta a recibir el “aliento”. Y convertirse así, de nuevo, en un “viviente”.

La cita, pues, con la ceniza es fundamentalmente la cita con la vida. ¡La ceniza me recuerda la cuna, no la tumba!

Extraído de mercaba.org

Imagen extraída de virgendelcarmenalmeria.blogspot.com

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Los cinco minutos del Espíritu Santo

La Guerra Santa

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Oración en la intimidad

El sol fatiga, de tanto brillo lastima. Nuestros pasos se suceden lentos y cadenciosos. A la prisa por la meta le oponemos la reclusión de la mente en el momento. El fulgor de las dunas nubla el horizonte y rara vez percibimos alguna forma que a manera de sombra desprenden las ruinas.

La oración fluye, viene y se va, se concentra o se diluye según vive en la intención. El Santo Nombre surge a veces del ritmo de la marcha y deslizándose en la respiración termina goteando en la arena junto a las gotas de sudor. Al abrigo de un pequeño promontorio tomamos agua y oramos las vísperas, salmodiar es un oasis para el corazón. La oscuridad se anuncia con pequeños remolinos repartiendo polvo como llovizna fina.

Aquí se teme la noche tanto como se la desea. Nos acobarda el frío y nos extasían las estrellas. Nos vamos durmiendo arrebujados, mirando joya tras joya del mapa estelar, con ojos fijos en los incontables rostros de Dios. En algún giro del cuerpo se vuelve a la conciencia en plena madrugada y se observa que no hay brisa, ni sonido, ni tiempo alguno que se mueva. El firmamento anonada, muestra al planeta extraño y parece desconocido.

Carlo reza “Jesucristo, Jesucristo…” pero está dormido, plácido. Amanece cuando entonamos laudes de cara al sol que todavía no se muestra. No nos falta el vigor y tampoco la pena por la muerte de aquél que nos hizo hermanos. Al rato, divisamos claramente el macizo y las salientes y las varias cuevas bajas junto al espacio de verdor. Varias horas después llegamos. Nos esperaban animosos. Nos abrazamos en silencio, conmovidos por todo.

Apenas refrescados nos llevan junto al cuerpo, ya preparado, en la pequeña ermita. A cada uno dejó un presente. Para nosotros son reliquias. Un rosario, algunas cruces, tres iconos, dos libros, unas mantas, algunos cuadernos. Con sorpresa encontramos dos fotos viejas detrás de la Virgen. Es él, de niño, junto a sus padres. La otra lo muestra sonriendo al  lado de un triciclo con gorrita de verano. Todos nos emocionamos mucho y no puede evitarse algún sollozo. Es que nos ha parecido conocerlo ahora por completo.

La misa fue muy sentida y en lugar de homilía se leyó una carta suya, escrita unos meses antes, previendo su final cercano. Ha dicho algo para cada quién haciéndonos sonreír por esa capacidad suya de ir a la médula de nuestros rasgos. También resumió su experiencia de vida en palabras simples que nunca olvidaremos. Luego, junto al fuego, con los testimonios y las anécdotas logramos situarnos en la alegría. ¡Es que la bondad de Dios se muestra de tantas formas!

Al día siguiente volvemos por donde vinimos. Nunca tan extranjeros y peregrinos.

Hermanas y hermanos, la imagen de hoy es un óleo sobre tela de 50 x 60 cms. autoría del blog y lo ofrecemos a la venta para el sostenimiento del mismo. Si os interesa u otros similares escribid al correo: bloghesiquia@gmail.com

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La sombra protectora

La Ammas del desierto

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Forastero en tierra extraña

Tiempo de Cuaresma

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Para entrar en el desierto no basta con sentir una fuerte atracción por el silencio. En nuestro agitado mundo, un tiempo de soledad de vez en cuando se agradece y se valora, siempre que no nos comprometa excesivamente y podamos volver al bullicio. Pero el desierto es otra cosa. No es el refugio del débil, sino el campo de batalla del fuerte. Por eso no se puede ir al desierto a hacer turismo, sino a comprometer la vida. Es necesario hacer de él nuestro hogar permanente y estable, dispuestos a no abandonarlo. Para ello hay que quemar las naves y cerrarnos la salida. Dios no puede ser objeto de un entretenimiento pasajero en el que podamos entrar y salir según nos apetezca.

(…)La renuncia y la austeridad hará que tus pasiones se rebelen y reclamen lo que creen que es suyo.

(…)Acepta la dura ascesis del silencio interior y trata de ser fiel al propósito de morar siempre en Dios, con el objetivo claro de disponerte activamente a la escucha humilde del Señor. Ponte en camino. El desierto no es quietud ni estancamiento, sino peregrinación y combate. No es la tierra prometida, sino el duro caminar hasta alcanzarla. Por eso no te puedes instalar, ni buscar ningún tipo de seguridad o confort. Debes aceptar ser «un forastero en tierra extraña»

Extraído de contemplativos.com

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Caminar

3 domingo de Cuaresma – Padre José

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ORACIÓN, SILENCIO Y PALABRA

Tiempo de Cuaresma

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Hermanos y hermanas de nuestra amada fraternidad:

Sigamos en oración, reflexión y silencio, en este tiempo de cuaresma. Para la reflexión en los próximos días, les hago llegar otro texto que nos aporta de nuevo nuestro hermano Gabriel.

Paz y bien en sus corazones hermanos y hermanas.

“No se puede decir con más claridad: orar no es hablar mucho, sino callar y escuchar para que sea Otro quien pueda expresarse. La oración es también descanso de tanta palabra vana. Las palabras nos cansan; el silencio, en cambio, repone nuestras fuerzas. Las palabras, por otra parte, suelen dividir; los silencios por contrapartida, tienden a la unión. Las únicas palabras que merecerían este nombre son aquellas que van precedidas de silencio y que abocan a él. Una palabra que no genere comunión desacredita al resto de las palabras y es totalmente prescindible. Los verdaderos orantes aman el silencio porque necesitan menos de esa seguridad que toda palabra ofrece”.

PABLO d’ORS

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Permitirnos la presencia

La nueva Jerusalén

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Atrevernos a ser Amor

Tiempo de Cuaresma

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Hermanos y hermanas de nuestra fraternidad:

Les hago llegar estas hermosas reflexiones de San Agustín y Charles de Foucauld que nos aporta amablemente nuestro hermano Gabriel de Santa María, para que continuemos reflexionando y profundizando en este tiempo de cuaresma.

Les saludo invocando el Santo Nombre de nuestro Señor.

TENTACIÓN Y VIDA

“Nuestra vida, mientras dura esta peregrinación, no puede verse libre de tentaciones; pues nuestro progreso se realiza por medio de la tentación y nadie… puede ser coronado si no ha vencido, ni puede vencer si no ha luchado, ni puede luchar si carece de enemigo y de tentación”.

San Agustín

AMOR VERSUS JUCIO

“Amar a alguien es tener siempre esperanza en él.

Desde el momento en que comenzamos a juzgar a alguien, limitamos nuestra confianza en él; desde el momento en que lo identificamos con lo que sabemos de él, y por tanto, lo reducimos a ello, dejamos de amarlo y él deja de ser capaz para mejorar.

Deberíamos esperarlo todo de todos.

Debemos atrevernos a ser amor en un mundo que no sabe cómo amar”.

Charles de Foucauld

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Homilía del Padre José – 2º de Cuaresma

Realidad o imagen

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El desierto en casa

Tiempo de Cuaresma

Existe una tradición en el libro del Éxodo, escondida entre líneas de los textos que han dominado la redacción del libro, que habla de la salida de Egipto como una expulsión del pueblo de Israel de la tierra de Egipto al desierto. Me gustaría utilizarla para reflexionar sobre el sentido que podemos dar a la cuaresma este año. 

La razón es que antes de que pensemos en la imagen del desierto como un lugar donde ir para encontrar lo esencial de nosotros mismos, este nos ha invadido en múltiples formas, dejando nuestras vidas llenas de pobreza, dolor, incertidumbre… en una situación cuaresmal existencial. Es como si el COVID nos hubiera expulsado al desierto metiendo las arenas del desierto en nuestra propia casa obligándonos a atravesar a todos, de diferentes maneras, pero a todos, una estepa existencial que requiere fuerza y confianza.

En esta perspectiva la cuaresma litúrgica puede ser una invitación a reconocer los gestos, situaciones, realidades con los que Dios acompañó al pueblo de Israel e identificar con él los lugares de su presencia alentadora entre nosotros. 

Así se vio Israel, en el desierto y sin marcha atrás. No podía volver a su antigua situación y lo que veía en su presente era un camino difícil que no mostraba apenas indicadores de vida.

Puedes contemplar la imagen y explicitar ante el Señor tu situación concreta. Tus pérdidas, tus miedos, tus inseguridades, tu malestar, tu enfado con la situación… y ponerla en sus manos, como si quisieras que el Señor la conociera de primera mano, por tu boca. Hazlo con confianza incluso si tienes que mostrarle por momentos tu rabia.

Termina recitando el salmo 77 despacio, recordando que Israel fue conducido y salvado finalmente por Dios:

Alzo mi voz a Dios gritando, alzo mi voz a Dios para que me oiga.

En mi angustia busco a Dios; de noche extiendo las manos sin descanso,

y mi alma rehúsa el consuelo.

Cuando me acuerdo de Dios gimo, y meditando me siento desfallecer.

Sujetas los párpados de mis ojos, y la agitación no me deja hablar.

Repaso los días antiguos, recuerdo los años remotos;

de noche lo pienso en mis adentros, y meditándolo me pregunto:

«¿Es que el Señor nos rechaza para siempre y ya no volverá a favorecernos?

¿Se ha agotado ya su misericordia, se ha terminado para siempre su promesa?

¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, | o la cólera cierra sus entrañas?».

Y me digo: «¡Qué pena la mía! ¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!».

Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos,

medito todas tus obras y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos: ¿Qué dios es grande como nuestro Dios?

Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos;

con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José.

Te vio el mar, oh Dios, te vio el mar y tembló,

los abismos se estremecieron. Las nubes descargaban sus aguas,

retumbaban los nubarrones, tus saetas zigzagueaban.

Rodaba el estruendo de tu trueno, los relámpagos deslumbraban el orbe,

la tierra retembló estremecida. Tú te abriste camino por las aguas,

un vado por las aguas caudalosas, y no quedaba rastro de tus huellas.

Mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón.

Mientras guiabas a tu pueblo…

Mientras guiabas a tu pueblo…

Mientras guiabas a tu pueblo…

Extraído del blog caminante-caminar

Imagen extraída de yogaymedicinaoriental.blogspot.com

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Vídeo “Un agran Amor abrazado al corazón

Audio Macario, el Egipcio

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Entrar en el desierto

Texto para reflexionar

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Si Dios quiere que te encuentres con él en lo más profundo de tu alma y te llama a salir durante un tiempo del mundo (física o espiritualmente) para vivir a solas con él, sin compartirle con nada ni con nadie, te está llamando al desierto para hablarte al corazón y seducirte. Aquí encontrarás pistas para responder a esta gracia especial y entrar en el desierto. Es una experiencia de soledad voluntaria, vivida fuera o dentro del mundo, que permite que se purifique tu corazón, te hagas verdaderamente pobre y puedas entrar en la verdadera adoración que te libera de ataduras y te abre al amor de Dios y al abandono en sus manos.

La entrada en el desierto es un momento importante. Es preciso que lo hagas con fe y con conciencia de haber sido llamado por Dios y, por tanto, de estar respaldado con su gracia. Tienes que dar el primer paso en fe, sin saber lo que el desierto te depara, apoyado solamente en la gracia de Dios. Todo lo demás sólo constituye un soporte para esa gracia: lecturas, ascesis, métodos de oración, etc.

Ten confianza. Como a Israel, Dios, que te llama al desierto, te acompañará y te guiará con su providencia: «Condujo a su pueblo por el desierto, porque es eterna su misericordia»

La entrada en el desierto ha de hacerse con humildad y con paz. Toma la actitud que Dios le pide a Moisés: «Descálzate, porque el lugar que pisas es terreno sagrado» .La humildad en este momento ha de tener forma de total disponibilidad: preséntate al Señor en desnudez y pobreza. Libérate de preocupaciones, afectos, urgencias, problemas, prisas, necesidades… Haz verdad el llamamiento del Señor: «Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura».

Tienes que hacer un acto de libertad. Has de estar dispuesto a perderlo todo, incluso a ti mismo. Ninguna posesión es más peligrosa para el ser humano que uno mismo. El amor propio es la gran barrera que nos separa de Dios. Si buscas, de la forma que sea, ser alguien, o tener algo serás impermeable a la gracia y fracasarás. Sólo merece la pena vivir (y morir) por algo que permanezca; sólo lo eterno puede llenar nuestra vida presente y futura. Hacer realidad esto constituye la esencia del desierto.

Extraído de contemplativos.com

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Callejón sin salida

Los cartujos, Corea y D. Pedro Moreno

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El espejo del alma

Texto para reflexionar

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Estimados hermanos y hermanas:

Les comparto este texto que nos llega de un hermano de nuestra fraternidad, muy esclarecedor. Paz y bien en vuestros corazones.

Podemos comparar el alma del hombre con un espejo. En su estado natural, ese espejo esta ennegrecido y no puede captar ni reflejar a Dios. En este estado, el pensamiento conceptual y su manera de etiquetar la realidad mediante el lenguaje, forman un falso suelo sobre el que nos apoyamos que nos impide percibir la presencia de Dios, distorsiona la realidad que advertimos a través de los sentidos y nos hace percibirnos como entes separados de todo lo demás.

Dividimos la realidad en conceptos y nos identificamos con el permanente discurso mental que forma una especie de nube que impide que la presencia de Dios nos ilumine. El amor de Dios es inmutable, y su presencia aquí y ahora mas real que cualquiera de los fenómenos que percibimos a través de los sentidos, pero no podemos percibirlo. teniendo ojos no vemos y teniendo oídos no oímos. Marcos 8:18. Nuestro espejo está manchado por la caída, no puede reflejar a Dios, e incapaces de vivenciarnos como esa nada capaz de recibir y reflejar al todo, nos identificamos con la suciedad que recubre nuestro espejo.

Texto completo aquí

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Miércoles de ceniza

Callejón sin salida

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Ser hombre de Dios

Texto para reflexionar

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Este camino de abandono se construye a partir de los misterios de la fe. Dios es“encontrado” a través de una vinculación íntima que liga profundamente al monje con Dios, lo que significa máxima fidelidad, confianza y abandono de los propios deseos para aceptar sólo los del Otro.

Esto significa, en el lenguaje de Atanasio, ser “hombre de Dios”,expresión suprema de perfección y redención. El ideal atanasiano implica una ascesis de progreso contínuo: la perfección es un camino, un método, la búsqueda del dominio perfecto de sí para lograr la contemplación exclusiva de Dios.

El “camino” se entiende como un combate espiritual y un discernimiento de espíritus y en cuan total se representa como una demonología, que es un aspecto muy importante en la fábula mística antoniana y que influye significativamente en la espiritualidad bizantina, como ha sido expuesto por Antonio Bravo García, refiriéndose al desarrollo del catálogo demonológico bizantino de raíz monástica post Vida de San Antonio.

(…)

En la espiritualidad bizantina, la Vida de San Antonio (…) planteó un tema que permanecerá durante todo el transcurso de la cultura bizantina en el plano espiritual: ¿cómo se puede realizar el ideal de la perfección cristiana? La espiritualidad bizantina entendió la teología como vida: el dogma debe ser vivido y sólo vivido se le puede comprender de algún modo.

Extraído de La Fabula Antoniana (Utopías de sabiduría y santa locura...)

de Jorge Osorio

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Consagrándonos

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Paz y bien hermanos y hermanas;

Les comparto esta radionovela que nos han recomendado, la cual nos invita a profundizar y reflexionar a través de la vida devocional de Santa Inés. Les propongo nos demos estos días para escucharla y dejarla reposar en el corazón. Luego podemos aportar lo que sintamos compartir sobre lo contemplado.

Les saludo invocando el Santo Nombre.

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¿Donde está Dios?

Damos la vida junto a Él

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Homilía de hoy

El problema del mal y en particular, el del dolor inocente ha puesto al hombre en crisis desde siempre, además, es un problema que, somete la fe a una dura prueba. La primera lectura del libro de Job 7,1-4.6ss, nos muestra el antiguo esquema, es decir, la relación entre la situación del hombre en esta vida y su conducta frente a Dios.

A partir de ahí, sus amigos, deducen que Job no es agradable a Dios como lo demuestra la situación en la que se encuentra. El, en cambio, sabe que su conducta es intachable y pese a ello, se ha visto alcanzado por la desgracia y la enfermedad ¿Cómo se explica eso? Hoy también y sobre todo en estos momentos de crisis, muchos hombres y mujeres se debaten entre interrogantes a los que no se les ve salida. 

Haz click aquí para leer la homilía del Padre José Antonio OP

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PÍLDORAS ESPIRITUALES

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Amados hermanos y hermanas: El hno. Gabriel de Santa María nos hace llegar este texto para reflexionar. Un abrazo en Cristo Jesús.

CONVERSIÓN (Testimonio)

“He vivido 12 años ‘triunfando’ según los parámetros del mundo: tengo títulos de la prestigiosa Universidad de Stanford, he fundado una startup en Silicon Valley que ha adquirido una Fortune 100 y con tan solo 34 años he llegado a ser socia de Deloitte.

Yo le decía al Señor: mira lo bien que he aprovechado tus talentos. Pero sintiendo un profundo conocimiento de la suciedad de mi alma, me percaté de mi mal entendimiento con respecto a la ansiada ‘perfección’ que buscaba en las cosas del mundo, y cuanto más me acercaba a ella, más me alejaba de la verdadera: la perfección del alma que consiste en hacer la voluntad de Dios, verdadera plenitud para la que hemos sido creados…

Ahora quiero dejarlo todo por seguir a este Dios que ha conquistado mi corazón…Quiero que el Señor sea mi único Dios, y no el dinero…Ahora, secundando la llamada a ofrecerme al Señor en la vida consagrada contemplativa he encontrado la paz del corazón…. Soy consciente de que es un gran riesgo el que corro dejándolo todo para entrar en un monasterio…pero la vida vale la pena cuando se arriesga en la búsqueda del Bien. Y ‘sé de quién me he fiado’ (2Tim 1,12)”.

MONSERRAT MEDINA
Agustina contemplativa

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La propia presencia

El desierto en el mundo

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A su imagen y semejanza.

Texto para reflexionar

Como el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, posee en su interior una indeleble y sutil huella dejada por el Creador a modo de «hoja de ruta» que indica el correcto itinerario espiritual; «Dios en todas las almas mora secreto y encubierto en la sustancia de ellas». Esta “huella” tira del hombre hacia dentro y le impulsa constantemente a escudriñar la causa de su existencia y la finalidad de la vida.

El hombre sospecha que puede naturalmente «ser igual a Dios por amor» y dar fin a la angustiosa sensación de soledad y separación de su espiritual origen. El hombre se sabe “divino”, pero se encuentra arrojado del Paraíso y exiliado en el reino de la de semejanza de modo que pugna por regresar a la unidad o unión primigenia, y
«hasta llegar a esto no está el alma contenta». Por ignorancia, el alma tiende a buscar a Dios hacia el exterior, sin darse cuenta de que, por naturaleza, Dios mora dentro de uno mismo. Para ello hay que proceder «de lo menos a lo más y de lo más exterior hasta lo más interior, hasta llegar al intimo recogimiento donde el alma se une con Dios».

De ahí que la vía mística consista en el desasimiento y pérdida del interés por las cosas exteriores y el progresivo adentramiento hasta llegar al «más profundo centro» del alma en donde, producida la unión por semejanza o participación, se conoce y gusta a Dios. «El centro del alma es Dios, al cual cuando ella hubiere llegado según toda la capacidad de su ser y según la fuerza de su operación e inclinación habrá llegado al último y más profundo centro suyo en Dios, que será cuando con todas sus fuerzas entienda, ame y goce a Dios». Ese centro donde Dios se hallaba como dormido, ese
«seno donde secretamente mora», ese «fondo» hace referencia a la parte del alma más interior y espiritual en donde tiene lugar la unión con la divinidad; aunque el propio san Juan advierte que no se trata más que de metáforas, dado que, en rigor, el alma no tiene partes. En suma, el primer paso del alma es conocerse a sí misma.

(pag. 542-43)

Texto extraído de Historia de la meditación no-dual de Javier Alvarado

Imagen extraída de vocacionesbarnabitas.blogspot.com

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Conoce a los testigos del amor

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De la meditación a la contemplación

Texto para reflexión

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Sin embargo, llega un momento en que el orante «ya no puede meditar… ni gusta de ello como antes». Parece que la meditación ha agotado sus posibilidades pues si bien «ya se ve que de necesidad no ha de gustar el alma en este tiempo de otras imágenes diferentes, que son del mundo», lo cierto es que el alma está empachada de pensamientos, imágenes y formas. Tal vez, de alguna manera, intuye que para recibir «esta noticia general amorosa» hay que tener el espíritu «callado y desarrimado de sabores y noticias discursivas».

San Juan de la Cruz explica que la noche oscura de los sentidos tiene una finalidad en el itinerario espiritual; «queriendo llevarlos adelante», Dios «oscuréceles de toda esta luz y ciérrales la puerta y manantial de la dulce agua espiritual…, y los deja tan a oscuras… que no sólo no hallan juego y gusto en las cosas espirituales y buenos ejercicios en que solían ellos hallar sus deleites y gustos; mas en lugar de esto hallan, por el contrario, sinsabor y amargura en las dichas cosas; porque…, sintiéndolos ya Dios aquí algo crecidillos, para que se fortalezcan y salgan de mantillas, les desarrima del dulce pecho y abajándolos de sus brazos, los acostumbra a andar por sus pies, en lo cual sienten ellos gran novedad, porque se les ha vuelto todo al revés».

Al superar ese obstáculo, el hombre se reafirma en su convicción de la nadidad del mundo y «adquiere libertad de ánimo, claridad en la razón… Adquiere más gozo y recreación en las criaturas con el desapropio de ellas, el cual (el hombre) no se puede gozar en ellas si las mira con asimiento de propiedad, porque éste (el asimiento)… ata al espíritu en la tierra y no le deja anchura de corazón» .

Por supuesto que no toda persona atraviesa la noche oscura del sentido con la misma intensidad ni padece los mismos síntomas. Por eso, san Juan de la Cruz enumera algunas de las señales más significativas para identificar el momento en que el orante debe iniciarse en la práctica de la contemplación: Imposibilidad de meditar, desgana afectiva generalizada que no encuentra consuelo en las cosas de Dios, deseo de estar a solas con Dios, etc. . Es entonces cuando el principiante debe dejar la meditación y entregarse a la contemplación pues «Aquí comienza Dios a comunicársele, no ya por el sentido, como antes hacía por medio del discurso…, sino por el espíritu puro». Se inicia la vía del espíritu, la ciencia de la contemplación propia de los aprovechantes y de los aprovechados.

Extraído de Historia de la Meditación No-dual de Javier Alvarado (pag.558-59)

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Eres tú magnífico en las alturas

Felices los que piensan antes de actuar

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Adherise a Él

Contemplación espiritual de ese Amor

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Y así como el cuerpo está vestido con la ropa, y la carne con la piel, y los huesos con la carne, y el corazón con el pecho, así estamos nosotros, alma y cuerpo, vestidos y encerrados en la bondad de Dios. Sí, y más íntimamente todavía, pues todo se desvanece y se consume; la bondad de Dios es siempre total, y muy próxima a nosotros, más allá de cualquier comparación. Pues en verdad nuestro amante desea que nuestra alma se adhiera a él con todas sus fuerzas, y que nos adhiramos siempre a su bondad. Pues de todas las cosas que el corazón puede pensar, esto es lo que más place a Dios y más pronto aprovecha al alma. Pues tanto la ama el Altísimo que este amor supera el conocimiento de todos los seres creados. Es decir, no existe ser creado que pueda saber cuánto y qué dulcemente y cuán tiernamente el Creador nos ama. Por lo tanto, con su gracia y su ayuda, podemos perseverar, con asombro infinito, en la contemplación espiritual de ese gran amor, incomparable, sin medida, que nuestro Señor en su bondad nos tiene; y por tanto podemos pedir con reverencia a nuestro amante todo lo que deseamos, pues nuestro deseo natural es tener a Dios, y el deseo de Dios es tenernos a nosotros, y nunca podremos dejar de desear o de amar hasta que le poseamos en la plenitud de la alegría. Y entonces no querremos nada más, pues es su voluntad que nos ocupemos en conocer y amar hasta que llegue el tiempo en que seamos colmados en el cielo.

Extraído de Libro de Visiones y Revelaciones de Juliana de Norwich

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Algo de Filocalía

Algo de Fenomenología

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Vía del sentido. Vía del Espíritu.

Reflexiones sobre la meditación y la contemplación

San Juan de la Cruz sigue la tradición mística cristiana que distingue dos categorías generales de oración: la meditación, que «es acto discursivo por medio de imágenes, formas y figuras, fabricadas e imaginadas por los sentidos»; y la contemplación, que «se comunica e infunde en el alma por amor, lo cual acaece secretamente a oscuras de la obra del entendimiento y delas demás potencias». La meditación es la vía del sentido dado que implica un modo de cognición a través de los sentidos y las potencias. Forma
parte de la primera etapa del itinerario espiritual de los aspirantes, probacionistas o novicios, que san Juan denomina principiantes. Esta etapa concluye cuando se supera una crisis que se describe como «noche pasiva del sentido».


El paso de la meditación a la contemplación da paso a la vía del Espíritu o vía iluminativa; es «la vía del espíritu, que es la contemplación». En la vía contemplativa hay, a su vez, dos etapas sucesivas; una etapa de contemplación inicial o purgativa,
propia de los llamados aprovechantes, y una etapa final de contemplación perfecta o unitiva, propia de los denominados aprovechados. En ella «Salió el alma a comenzar el camino y vía del espíritu, que es de los aprovechantes y aprovechados, que por otro
nombre llaman vía iluminativa o contemplación infusa». El tránsito de la contemplación purgativa a la contemplación suma o perfecta está marcado por una crisis mayor caracterizada por la aceptación de la propia nada; es la «noche pasiva del espíritu» que abre las puertas a la vía unitiva del «sumo recogimiento» o «suma contemplación» que conduce a la unión transformante. Menciona el santo otra forma superior de contemplación, la visión beatífica, pero ella se da sólo en la otra vida.

Extraído de Historia de la Meditación No-dual de Javier Alvarado

Imagen extraída de pinterest.com

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Vida de San Francisco de Sales

Homilía del Padre José

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La más elevada oración

Texto para reflexionar

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Esta revelación fue dada a mi entendimiento para enseñar a nuestras almas la forma de adherirse sabiamente a la bondad de Dios. Y en ese mismo momento vinieron a mi mente nuestros hábitos de oración, cómo en nuestra ignorancia acerca del amor acostumbramos a emplear muchos intermediarios.

Entonces vi verdaderamente que se honra y satisface más a Dios cuando le rezamos por su bondad y nos unimos a él por su gracia, con verdadero entendimiento y fe firme, que cuando empleamos todos esos intermediarios en los que puede pensar el corazón. Pues recurriendo a tales mediadores hacemos muy poco y no glorificamos plenamente a Dios. Su bondad es plena y completa, de nada necesita…

Por lo tanto, le agrada que le busquemos y honremos a través de sus mediaciones, con tal que comprendamos y sepamos que él es la bondad de todo. Pues la forma más elevada de oración es la que se dirige a la bondad de Dios, que desciende a nuestras más humildes necesidades. Da vida a nuestras almas y las hace vivir y crecer en gracia y virtud. Es la más cercana a nuestra naturaleza y la más pronta a la gracia, pues es la misma gracia que el alma busca y buscará siempre, hasta que conozcamos verdaderamente a nuestro Dios, que nos ha encerrado a todos en él.

Extraído de El libro de las Visiones y Revelaciones de Jualiana de Norwich

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Una actitud amigable

Una invitación del sitio Hozana.es

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Vivencia de Vida

Texto para reflexionar

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El primer fundamento de la fe religiosa es la vivencia de vida. Todo ser humano lleva en sí un atisbo de la trascendencia, un anhelo de Dios y un presentimiento de que hay vida después de la muerte. Si la persona encuentra un expreso mensaje de Dios en su camino, este vislumbre vibrará en su interior.

La fe viene a ser una especie de resonancia en respuesta al mensaje. Cuanto más importante e intensa es la experiencia vital, tanto más fácil será que el ser humano halle su camino hacia Dios. También es posible que tome conciencia de que ya tenía un atisbo de Dios con anterioridad, pero en su diario trajinar no le había prestado suficiente atención. No hay fe posible sin una experiencia de vida. Es un factor determinante en el despertar de la fe en Dios.

Extraído de El camino de la contemplación de Francisco Jalics, SJ

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Felices ustedes…

San Antonio Abad

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Conviértete en lo que eres

Reflexión de hoy

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«En mi principio está mi fin.» El propósito de la oración se puede resumir en la frase:
«Conviértete en lo que eres.» Conviértete, consciente y activamente, en lo que ya eres potencialmente y en secreto, en virtud de tu creación según la imagen divina y tu recreación en el Bautismo. Conviértete en lo que eres: Más exactamente, vuelve dentro de ti mismo; descúbrele a Él que ya es tuyo, escúchale a Él que nunca cesa de hablar en tu interior; poséele a Él que incluso ahora te posee. Tal es el mensaje de Dios para cualquiera que desea orar: «Tú no me buscarías si no fuera porque ya me has encontrado.»

Extraído de El poder del Nombre / Oración de Jesús en la Espiritualidad Ortodoxa

Kallisto Ware

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Bautismo del Señor

Homilía del Padre José

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En la festividad de los Reyes Magos

Three Kings Behold the Star of Bethlehem

Pues la estrella

es ya llegada,

vaya con los Reyes

la mi manada.

Vamos todas juntas

a ver el Mesías,

pues vemos cumplidas

ya las profecías.

Pues en nuestros días,

es ya llegada,

vaya con los Reyes

la mi manada.

Llevémosle dones

de grande valor,

pues vienen los Reyes,

con tan gran hervor.

Alégrese hoy

nuestra gran Zagala,

vaya con los Reyes

la mi manada.

No cures, Llorente,

de buscar razón,

para ver que es Dios

aqueste garzón.

Dale el corazón,

y yo esté empeñada:

vaya con los Reyes

la mi manada.

Santa Teresa de Jesús

Imagen extraída de muyinteresante.es

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Video Padre José Epifanía

Tocar el corazón de Dios

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En el principio…la Palabra.

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Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.

Al principio estaba junto a Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la percibieron.

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.

Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

El no era luz, sino el testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera
que, al venir a este mundo,
ilumina a todo hombre.

Ella estaba en el mundo,
y el mundo fue hecho por medio de ella,
y el mundo no la conoció.

Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron.

Pero a todos los que la recibieron,
a los que creen en su Nombre,
les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.

Ellos no nacieron de la sangre,
ni por obra de la carne,
ni de la voluntad del hombre,
sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros.
Y nosotros hemos visto su gloria,
la gloria que recibe del Padre como Hijo único,
lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo».

De su plenitud, todos nosotros hemos participado
y hemos recibido gracia sobre gracia:

porque la Ley fue dada por medio de Moisés,
pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.

Nadie ha visto jamás a Dios;
el que lo ha revelado es el Hijo único,
que está en el seno del Padre.

(Ver texto completo aquí)

Evangelio de San Juan (1,1-5.9-18)

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Homilía del Domingo del Padre José

Tocar el corazón de Dios

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Año Nuevo

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Fuente desconocida

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Santa Maria, Madre de Dios

Homilía del Padre José

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Adherirse a la bondad de Dios

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Esta revelación fue dada a mi entendimiento para enseñar a nuestras almas la forma de adherirse sabiamente a la bondad de Dios. Y en ese mismo momento vinieron a mi mente nuestros hábitos de oración, cómo en nuestra ignorancia acerca del amor acostumbramos a emplear muchos intermediarios. Entonces vi verdaderamente que se honra y satisface más a Dios cuando le rezamos por su bondad y nos unimos a él por su gracia, con verdadero entendimiento y fe firme, que cuando empleamos todos esos intermediarios en los que puede pensar el corazón. Pues recurriendo a tales mediadores hacemos muy poco y no glorificamos plenamente a Dios. Su bondad es plena y completa, de nada necesita.

de Santa Juliana de Norwich

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Santos Inocentes

Homilía del Padre José – La Sagrada Familia

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Una Navidad diferente

Todo el mundo habla de que esta Navidad será diferente, pero muchos lo dicen por que no podrán reunirse, celebrar fiestas, realizar compras, o hacer lo mismo que hacían todos los años. Sin embargo, esta Navidad puede ser diferente para nosotros por otros motivos. Es verdad que no ha sido un año como los demás. Este año de pandemia nos ha enseñado muchas cosas, entre otras, nuestra fragilidad, nuestra pobreza, nuestra dependencia de Dios.

Y ese aprendizaje es bueno porque nos ayuda a descubrir donde debería estar puesta nuestra esperanza y nuestra confianza, solamente en Dios. En ese Dios que se hizo Niño en Navidad, un niño con fragilidades y pobrezas como nosotros. Con hambre, frío y sueño. ¿Y sus padres? Fuera de su hogar, buscando un sitio donde dar a luz al Creador del Universo, con dudas, con miedos, igual que nosotros, con dolor, pero con esperanza en el Salvador que iba a venir.

Entonces, ¿qué tiene esta Navidad de distinta a las demás? Se parece bastante a la de Jesús. Con pobreza, con imprevistos, tal vez lejos del hogar, con incertidumbre. Jesús se hizo hombre y padeció lo mismo que nosotros, ¿quién sino ese Niño luego hecho Hombre nos comprende en nuestra Navidad, en su Navidad?

Esta es una Navidad diferente y puede ser la mejor Navidad de tu vida, si te sirve para buscar al Salvador, al Redentor del mundo. Le encontrarás en las pequeñas circunstancias de tu vida, en tus dificultades, en tus soledades y también en tus alegrías. Nunca estás solo porque ese Niño está junto a su Padre y el Espíritu Santo habitando en ti, por lo que estas Navidades las pasarás en familia, ¡qué mejor familia que la que habita en tu corazón y de la que formas parte!

Para que esta Navidad sea la mejor, entra en tu interior, recógete, dedica todos los días a estar un rato de oración, participa en los sacramentos. Vive una Navidad donde el Niño nazca en tu corazón. Que esta Navidad nos haga de verdad valorar la vida de todo ser humano, nuestra propia vida, el don de la vida. Lee algún libro espiritual y participa en alguna comunidad espiritual de Hozana que te ayude. Dale calor al Niño y déjate calentar por su Amor que es el Espíritu Santo. Y que estemos alegres porque como decía San León Magno en uno de sus sermones navideños:

“Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida.” Vive una Navidad diferente y compártela con tus seres queridos, esta Navidad puedecambiar tu interior, puede cambiar el mundo.

¡Feliz Navidad!


María Jesús Esteban, por Hozana

Imagen extraída de freepik.es

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Homilía Padre José – Navidad 2020

Oraciones para Navidad

Luz para quien yace en las tinieblas

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Al principio existía la Palabra

Tiempo de Adviento – Meditación vigésimosegunda y última

Al principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella existía al principio junto a Dios. Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; la luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.

—Apareció un hombre enviado por Dios, llamado Juan, que vino como testigo, para dar testimonio de la luz, de modo que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino un testigo de la luz. La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo. En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a los que la recibieron, a los que creen en ella, lo hizo capaces de ser hijos de Dios: ellos no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y verdad.

Juan grita dando testimonio de él: Éste es aquél del que yo decía: El que viene
detrás de mí, es más importante que yo, porque existía antes que yo. De su plenitud hemos recibido todos: gracia tras gracia. Porque la ley se promulgó por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad se realizaron por Jesús el Mesías. Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios, que estaba allado del Padre, Él nos lo dio a conocer. –

Evangelio: Juan 1,1-18

Imagen de tengoseddeti.org

Hermanos y Hermanas, este vídeo que acompaña el post no está traducido al español, pero visto con los ojos del Corazón y los oídos del Alma, de seguro lo van a entender.

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Misa de Nochebuena – Padre José

La gruta del Corazón

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Todo lo que ha sido creado

Tiempo de Adviento – Meditación vigésimaprimera

Y en esto me mostró algo pequeño, no mayor que una avellana, en la
palma de mi mano, según me pareció; era redondo como una bolita. Lo miré con el ojo de mi entendimiento y pensé: «¿Qué puede ser?». Se me respondió, de manera general: «Es todo lo que ha sido creado». Me quedé asombrada de que pudiera durar, pues una cosa tan insignificante, pensaba yo, podía desvanecerse en un instante. Y se me respondió en mi entendimiento: «Permanece y permanecerá siempre, porque Dios lo ama; de este modo, todo tiene su ser a través del amor de Dios».


En esa pequeña nada vi tres propiedades. La primera es que Dios la ha creado, la segunda, que Dios la ama, la tercera, que Dios la conserva. Mas ¿qué vi yo en ello? Que Dios es el Creador, el protector y el amante. Hasta que no esté unida substancialmente a él, nunca podré tener perfecto reposo ni verdadera felicidad; es decir, hasta que no esté tan unida a él que no pueda haber cosa alguna creada entre mi Dios y yo.

Extraído del Libro de las Visiones y Revelaciones de Juliana de Norwich

Imagen extraída de ngenespanol.com

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Feliz Navidad desde el Belén

Feliz la que ha creído

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Los ojos de Dios en la Tierra

Tiempo de Adviento – Meditación vigésima

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El Nacimiento de Cristo nos trae en esta noche muchas vivencias y otras tantas sensaciones personales y comunitarias: si Dios se hace hombre, es porque el día a día del ser humano, está abocado y llamado a Dios.
Si Dios, viene hasta nosotros (Niño, pequeño, infante, débil) es para que comprendamos que, en la pequeñez, está la autopista y la puerta para llegar y encontrarse con El.
¡Que gran regalo y qué gran sacramento! ¡Dios en un pesebre! Y, en ese pesebre, en esta noche santa, se iluminan las cavernas más oscuras de la humanidad. En ese establo, el hombre aprende la lección más magistral bajada desde el cielo: el AMOR de un Dios.
Hoy, con el Nacimiento del Señor, Dios no nos da ninguna fórmula mágica para ser felices. En cada uno de nosotros, en los que estamos aquí y ahora, esta la decisión de aceptarle o rechazarle; de adorarle o de buscarnos a nosotros mismos; de llevarle la ofrenda de nuestra existencia o de negarle hasta el más insignificante detalle.
3.- Si, amigos. La Navidad es el gran regalo de Dios a la humanidad. Una humanidad, que en números, acontecimientos, y en formas, está condicionada por la violencia, el desasosiego, la intranquilidad, la pobreza, la injusticia… (pongamos todo lo que queramos). ¡Cómo no agradecer a Dios que, a través de Jesús, contemple en primera línea nuestros sufrimientos y éxitos, nuestras fatigas y nuestras penas, nuestras caídas o nuestras alzadas!

Hoy, damos gracias a Dios. Los ojos de Jesús, serán los ojos de Dios en la tierra. Los brazos de un Niño, serán los brazos del amor de Dios en el mundo. Los pies de un Infante, serán pies de Dios que nos acompañen en nuestro caminar. El corazón de Cristo, será el latir del mismo Dios en medio de un mundo, que en cuestiones de fe y de amor a Dios, se encuentra con un constipado demasiado severo y prolongado.
¡Bendita sea esta noche! ¡Noche santa y dichosa!
Que Jesús, en estas primeras horas de su presencia en medio de nosotros, nos lleve al descubrimiento de la belleza de Dios.
Que Jesús, en los brazos de María y bajo la mirada serena de José, nos haga renacer en nuestra fe. ¡Cómo no conmovernos ante este Misterio! ¿Cómo no intentar de nuevo ser portadores de verdad, de bondad, de solidaridad y de perdón, cuando vemos todo ello desbordado y desbordando sobre cuatro tablas cruzadas en un pesebre?
¡Feliz noche, Señor! ¡Bienvenido a esta tierra! Te adoramos y te bendecimos. Te amamos y creemos profundamente en Ti. Tú eres el Hijo de Dios. Que seas la salvación que el mundo espera y necesita.

Extraído de musicaliturgica.com

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Padre en la acogida

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Dios entre nosotros

Tiempo de Adviento – Meditación décimonovena

Y acampó entre nosotros.

El evangelista San Juan, al hablarnos de la Encarnación del Hijo de Dios, no nos dice  nada de todo ese mundo tan familiar de los pastores, el pesebre, los ángeles y el Niño Dios  con María y José. San Juan se adentra en el misterio desde otra hondura. En Dios estaba la Palabra, la Fuerza de comunicación y revelación de Dios. En esa  Palabra había vida y había luz. Esa Palabra puso en marcha la creación entera. Nosotros  mismos somos fruto de esa Palabra misteriosa. Esa Palabra ahora se ha hecho carne y ha  habitado entre nosotros.

A los hombres nos sigue pareciendo todo esto demasiado hermoso para ser verdadero.  Un Dios hecho carne, identificado con nuestra debilidad, respirando nuestro aire y sufriendo  nuestros problemas. Y seguimos buscando a Dios arriba, en los cielos, cuando está abajo en la tierra. Y  seguimos persiguiéndole fuera, sin acogerlo con fe en nuestro interior. Una de las grandes contradicciones de los cristianos es confesar con entusiasmo la  encarnación de Dios y olvidar luego que Cristo está ahora en medio de nosotros. Y sin  embargo, después de la Encarnación, a Dios sólo le podremos encontrar entre los hombres,  con los hombres, en los hombres.

Dios ha bajado a lo profundo de nuestra existencia y la vida nos sigue pareciendo vacía.  Dios ha venido a habitar en el corazón de los hombres y sentimos un vacío interior  insoportable. Dios ha venido a reinar entre nosotros y parece estar totalmente ausente en  nuestras relaciones.

Dios ha asumido nuestra carne y seguimos sin saber vivir debidamente lo carnal. Dios se  ha encarnado en un cuerpo humano y olvidamos que nuestro cuerpo es templo del espíritu. También entre nosotros se cumplen las palabras de San Juan: «Vino a los suyos y los  suyos no le recibieron». Dios busca acogida en nosotros y nuestra ceguera cierra las  puertas a Dios.

Y sin embargo, es posible abrir los ojos y contemplar al Hijo de Dios «lleno de gracia y de  verdad». El que cree, siempre ve algo. Ve la vida envuelta en gracia y en verdad. Tiene en  sus ojos una luz para descubrir en el fondo de la existencia la verdad y la gracia de ese Dios  que lo llena todo.

¿Hemos visto nosotros? ¿Estamos todavía ciegos? ¿Nos vemos solamente a nosotros?  ¿La vida nos refleja solamente las pequeñas preocupaciones que llevamos en nuestro  corazón?  Dejemos que nuestra alma se sienta penetrada por esa luz y esa vida de Dios que  también hoy quieren habitar en nosotros. 

Extraído de Buenas Noticias de Navarra de Jose Antonio de Pagola

Imagen extraída de footage.framepool.com

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Paz

La gran señal en el cielo

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Estar en tu centro

Tiempo de Adviento – Meditación decimo – octava

Amados hermanos y hermanas: Preparemos el corazón para que Jesucristo nazca en él esta Navidad… Para facilitar una mayor introspección hacia nuestro centro, acompañamos hoy con este interesante texto seleccionado.

El objetivo de la meditación es llegar a tu centro.  En muchas tradiciones se dice que la meditación es un peregrinaje al centro de tu corazón.  Es ahí donde aprendes a mantenerte despierto, vivo y quieto.  La palabra religión quiere decir reconectar a tu propio centro.  Lo importante de la meditación es descubrir, bajo tu propia experiencia, que sólo hay un centro y que nuestra misión  en la vida es encontrar su fuente y su significado, descubriéndolo y viviéndolo desde ese centro.


El hombre o mujer verdaderamente espiritual es aquel que está en armonía  y que vive en armonía consigo mismo, con los demás y con Dios.  Lo que aprenderás en tu meditación es que al estar en tu centro, estás con Dios.  Esto no es sólo la enseñanza de las religiones orientales, pero es el fundamento del Cristianismo.  En las palabras de Jesús:  “El reino de los cielos está en ti”.  Y en el reino, en la enseñanza de Jesús, hay una experiencia.  Es la experiencia de Dios.  Es la experiencia de la energía básica del universo.  Y, de nuevo, en la visión de Jesús, comprendemos que este poder básico, del cuál se deriva la vida, es el Amor.  

La experiencia Cristiana es aprender a vivir en este nivel de la realidad. San Juan de la Cruz lo expresa diciendo que Dios es el centro de tu alma.  Estás invitado a descubrir, a comprobar  y a validar esto a través de tu propia experiencia.  Esta invitación es descubrir en tu centro  la energía y el poder, en el silencio, en la quietud – descubrirás el poder de la paz que va más allá de nuestra comprensión.

Texto extraído de El camino de la meditación de John Main

Imagen extraída de cristoreyla.blogspot.com

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EL REGALO DE NAVIDAD

Tiempo de Adviento – Meditación decimoséptima

Alégrate 

¿Cuántos son los que creen de verdad en la Navidad? ¿Cuántos los que saben celebrarla  en lo más íntimo de su corazón? Estamos tan entretenidos con nuestras compras, regalos y  cenas que resulta difícil acordarse de Dios y acogerlo en medio de tanta confusión. Nos preocupamos mucho de que estos días no falte nada en nuestros hogares, pero a  casi nadie le preocupa si allí falta Dios. Por otra parte, andamos tan llenos de cosas que no  sabemos ya alegrarnos de la «cercanía de Dios».

Y una vez más, estas fiestas pasarán sin que muchos hombres y mujeres hayan podido  escuchar nada nuevo, vivo y gozoso en su corazón. Y desmontarán «el Belén» y retirarán el  árbol y las estrellas, sin que nada grande haya renacido en sus vidas.

La Navidad no es una fiesta fácil. Sólo puede celebrarla desde dentro quien se atreve a  creer que Dios puede volver a nacer entre nosotros, en nuestra vida diaria. Este nacimiento  será pobre, frágil, débil como lo fue el de Belén. Pero puede ser un acontecimiento real. El  verdadero regalo de Navidad.

Los hombres no nos atrevemos a creer del todo en la bondad y ternura de Dios.  Necesitamos detenernos ante lo que significa un Dios que se nos ofrece como niño débil,  vulnerable, indefenso, sonriente, irradiando sólo paz, gozo y ternura. Se despertaría en  nosotros una alegría diferente, nos inundaría una confianza desconocida. Nos daríamos  cuenta de que no podemos hacer otra cosa sino dar gracias.

Nuestra gran equivocación es pensar que no necesitamos de Dios. Creer que nos basta  con un poco más de bienestar, un poco más de dinero, de salud, de suerte, de seguridad. Y  luchamos por tenerlo todo. Todo menos Dios.

Felices los que tienen un corazón sencillo, limpio y pobre porque Dios es para ellos.  Felices los que sienten necesidad de Dios porque Dios puede nacer todavía en sus vidas. Felices los que, en medio del bullicio y aturdimiento de estas fiestas, sepan acoger con  corazón creyente y agradecido el regalo de un Dios Niño. Para ellos habrá sido Navidad. 

Texto extraído de mercaba.org. Fragmentos de JOSE ANTONIO PAGOLA

Imagen extraída de artehistoria.com

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Ser Instrumento de tu Paz

Tiempo de Adviento – Meditación decimosexta.

Donde hay amor y sabiduría, allí no hay temor ni ignorancia.
Donde hay paciencia y humildad, allí no hay ira ni turbación.
Donde hay pobreza con alegría, allí no hay ambición ni avaricia.
Donde hay quietud y meditación, allí no hay preocupación ni disipación.
Donde está el temor de Dios guardando la casa, allí el enemigo no puede encontrar la puerta de entrada.
Donde hay misericordia y discreción, allí no hay soberbia ni dureza.

Admonición 28 de San Francisco, escrita a modo de estribillo

Oración Simple

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde hay desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Oh Señor, que yo no busque tanto
ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Oración Simple de San Francisco de Asís

Imagen de anothercity.org

Estimadas/os en Cristo Jesús, si alguno de ustedes se ha anotado en Filocalía o Fenomenología y no recibe los correos con las nuevas clases por favor avise en: cursofilocalia@gmail.com o en fenomenologiacurso@gmail.com Muchas gracias.

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¡Ven Jesús!

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