La Fiesta de la Ascensión

Homilía del Padre José

La fiesta de la Ascensión nos pone en una fuerte tensión hacia el cielo, nuestra verdadera patria, y nos hace experimentar con mayor intensidad el deseo de la eternidad.

En la primera lectura tomada de los hechos de los Apóstoles 1,1-11, veíamos como Jesús que ha salido del Padre para venir a nosotros, regresa al Padre. Esto nos recuerda un poco la parábola del Hijo pródigo, con matices, claro está. Aquel que se fue y luego regresó. Y Jesus cuando regresa al Padre nos lleva a todos con él ¿Cómo? Dándonos el Espíritu Santo. «vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo». Este Espíritu que es Señor y dador de vida, es el que nos introduce en la vida nueva junto al Padre y el Hijo, nos hace partícipes de la divinidad y nos convierte en hijos.

Veíamos también, que el que ahora asciende es el que volverá de nuevo para cerrar la historia y manifestarse plenamente. En la Ascensión, hemos contemplado su gloria. La segunda lectura de Efesios 1,17-23, nos muestra que la Ascensión es como la rúbrica final del cumplimiento del plan de Dios en favor de los hombres. A partir de aquí,se pone en marcha la gran tarea de la evangelización, anunciando la extraordinaria grandeza del poder de Dios para nosotros los que creemos, según la fuerza poderosa que desplegó en Cristo. De este modo también la Iglesia que vive según los pasos del Señor, será también glorificada. Si bien experimenta la cruz, sabe que ésta no es su destino final.

El Evangelio de Mat 28, 16-20, nos muestra eso, que tras la Ascensión comienza la misión apostólica: el anuncio de Jesús como el único Señor. La Ascensión es la fiesta de la evangelización por todo el mundo y a todos los hombres, de todas las razas culturas y lenguas. Es también, el inicio de la perpetua presencia de Jesús que junto con la presencia del Espíritu hace posible y fecunda la tarea evangelizadora de la Iglesia Si nos fijamos bien, el Evangelista utiliza el verbo «estar» en presente (estoy) y no el futuro (estaré).

Es un presente de prolongación permanente, de continuidad. Jesús se va, pero no se desentiende de este mundo, sino que seguirá siendo siempre el compañero de camino de la humanidad hasta que lleguemos a esa su meta gloriosa. Mientras tanto le encontramos sobre todo en el pobre y en el que sufre. Ahora no le vemos glorioso, lo vemos en la humildad de las mediaciones humanas: cuando nos amamos, nos acogemos y cuando oramos unos por otros. Del mismo modo que cuando viene a nosotros no deja al Padre, cuando va al Padre no nos deja a nosotros.

Hermanas/os os pedimos oración por el eterno descanso de Esteban y de Juan, por la salud de Fabiola y por la fortaleza espiritual de Fernando, Raquel, Mario y Sonsoles.

Cada semana podéis poner vuestras intenciones en los comentarios para que podamos agregarlos aquí.

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LA RATONERA

¿Quién nos tendió la trampa? ¿Qué invisible mano nos cerró la puerta? Una amenaza silenciosa inundó la ciudad con una sombra de muerte pegada a la espalda, como un monigote macabro. El espacio, hasta ahora íntimo, pasó a ser una cárcel. Por primera vez la muerte no era algo aleatorio y ocasional que siempre sucedía a otros, sino una presencia cierta que pringaba las paredes de aprensión. Me podía tocar a mí o  a los míos. Y. ¿qué podríamos hacer, sino encerrarnos en esta ratonera?

La normalidad se trocó en un sueño distorsionado. Empecé a recorrer  mi ratonera buscando algo, pero sólo encontraba justo aquello de lo que trataba de huir: a mí mismo. Poco a poco se sentían las presencias de otros vagabundos que buscaban (o huían) igual que yo.  Todos callándose el espanto bien para no asustar a los demás, bien para no reconocer su propio miedo. Empezamos a oír noticias de héroes y aplausos. De repente, alguien dijo: “Todo va a ir bien”. Algo en mi interior despotricó: “¿Y cómo lo sabes?” Otro dijo: “De esta saldremos mejores”. Otro contestó: “No, todos no”. Y entonces me pregunté: ¿y yo?, ¿cómo quiero salir yo de esta ratonera?

Los días pasaban en una monotonía extraña. Una mano invisible nos arrojó encima todo el tiempo que anhelábamos, ahora como una condena. Empapados de tiempo, en puro hartazgo, nos ahogábamos en el aburrimiento. Para sobrevivir empecé a llenar el día de distracciones, cualquier video, cualquier cuento, cualquier mensaje parecí espantar el mal presagio. Sin embargo, el entretenimiento ¡cuánto harta!

Volvió a mi mente la idea de transformación. En esto llegó la cuaresma y su provocadora propuesta. Me atendí un poco, no demasiado. Me puse a la escucha no de muy buena gana. ¡Total, por ocupar el rato! Empecé a dejar de entretener el tiempo para habitarlo. Y así descubrí que el tiempo ya estaba habitado, habitado por Ti Comprendí que la ratonera existía ya antes de entrar en ella, la había construido yo con mis pretensiones, manías e intenciones. De la ratonera debía salir yo por el camino de la renuncia. Mirar desde dentro sin proyectar futuros egoístas, ampliar la mirada, percibir el dolor que inundaba las calles, humildemente hacerlo mío. De repente te encontré, allí, no donde te buscaba, entre mis seguridades y cer4tezas, sino en medio del dolor  de mis semejantes. Te anhelaba inmutable, inofensivo, y te encontré crucificado en medio del clamor de las UCIS y las morgues sin derecho a duelo.

Es allí donde te me apareciste, como a las buenas mujeres en el vacio del sepulcro.  ¡Cómo resonaron esas palabras en mí! “Buscáis al crucificado (hacéis bien), pero no está aquí”. NO ESTÁ AQUÍ. No en la ratonera. “Ha resucitado”. Y entonces, algo dentro de mí se despertó (despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos), se encendió tu llama en medio de mi herida, pasaste por mi llanto como solo el Viviente puede pasar: dando vida- “Me saciarás de gozo en tu presencia”, escuché ¡Tu presencia!, ¡tan patente, tan incuestionable ahora! Como el gozo sereno que deja: “¿No ardían nuestros corazones…?

Ahuyentada la sombra, comprendí que abandonar la ratonera dependía de mí pero transformarme, no. Llevado de tu mano resonaba tu voz: “Deja que sea yo quien te salve”. “La trasformación será transfiguración, cuando el sol de mi justicia brille sobre ti”. Se me había olvidado que eras del dios que salva. Pero ahora Tu me pedías permiso. ¿A mí? ¿Para salvarme? Pero entonces Tú dijiste: “Mira que hago nueva todas las cosas”. De repente sentí que mi oscuridad empezó, tímidamente, a billa como el mediodía.

La ratonera no era tal, sino crisálida. Y tu salvación se hizo cierta. Me desperté con un hormigueo en mi espalda, como i quisieran nacerme unas alas.

FRANCISCO JAVIER LUENGO, SCJ.

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El valor de la lentitud

Nunca olvidaré la conmoción que me produjo mi profesor de piano al decirme que cuando quisiera descubrir si alguien era buen músico le pidiera que tocara un adagio de Mozart. Para un adolescente obsesionado con el virtuosismo, eso representaba un ángulo completamente contrario a mi creencia central entonces: que rápido significa bueno.

A pesar de lo que pueda pensar, es mucho más difícil tocar una pieza lenta que una rápida en el piano. Con un studio presto de Chopin, después de las horas requeridas de práctica, los dedos básicamente ejecutan el trabajo por sí mismos en forma de piloto automático. Suena impresionante en la sala de conciertos, pero es bastante unidimensional. Un problema matemático resuelto con física y una inteligente elección en cuanto a la digitación.

Sin embargo, una pieza lenta, tierna y hermosa es un mundo completamente diferente. Importan la claridad y el peso de la melodía. La sutileza de la mano izquierda que lo acompaña, el equilibrio de los acordes donde cada pulsación marca una diferencia de peso minúscula e independiente: tan frágil que dos gramos adicionales de presión con un dedo pueden destruir todo.

Enviado por “Fernando del Santo Nombre” miembro de la Fraternidad Monástica Virtual

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¿Qué es la muerte?

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Eucaristía del 6° Domingo de Pascua

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Reconocer desde ahora la puerta abierta

Ves, oh Cristo, mi angustia, ves mi falta de valentía, ves mi falta de fuerza, ves mi pobreza, ves mi debilidad, y de mi, ¡oh Verbo, ten piedad!

Brilla ahora sobre mí como antiguamente, alumbra mi alma, ilumina mis ojos para verte, luz del mundo (Jn 8,12), tú, el gozo, la felicidad, la vida eterna, delicia de los ángeles tú, el Reino de los cielos y del Paraíso, corona de los justos, su Juez y su Rey.

¿Por qué escondes tu rostro? ¿Por qué te alejas de mí, tú, mi Dios
tú, que no quieres jamás alejarte
de los que te aman?

¿Por qué me huyes, por qué me quemas por qué me hieres y me aplastas?

Tú sabes que te amo y que te busco con toda mi alma..

Revélate, según tu palabra…  ¡Ábreme los dos batientes la sala de bodas, Dios mío; sí, no me cierres la puerta de tu luz, oh Cristo mío!

“- ¿Piensas tú, hijo de los hombres,
forzarme con tus palabras?

¿Qué es lo que estás diciendo, insensato: que escondo mi rostro?¿Sospechas tú, aunque sea solo un poco que cierro puertas y batientes?

¿Te imaginas tú que me alejo jamás de ti? ¿Qué es lo que has dicho: yo, verdaderamente, te enciendo, te quemo, te aplasto?

Tus palabras, es verdad, no son justas, y esta idea tampoco es justa.

Mejor que escuches las palabras
que te voy a decir: yo era luz, incluso antes de haber creado todas las cosas que ves.

Por todas partes, yo soy, por todas partes, yo era, y, habiendo creado toda la creación, estoy por todas partes y en todo…

¡Considera mis beneficios,
mira mis designios,
aprende cuales son mis dones!

Me manifesté al mundo
y he dado a conocer a mi Padre,
he derramado abundantemente
mi Espíritu santísimo,
realmente, sobre toda carne.

He revelado mi nombre
a todos los hombres,
y a través de mis obras, porque soy creador, porque soy el autor del mundo.

He dado a conocer y ahora muestro
Todo lo que es preciso hacer.”

Simeón el Nuevo Teólogo
Himno 53

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Colaciones de Casiano

Estimadas hermanas y hermanos, aquí os dejamos el pdf con las Colaciones de Casiano, tomo I y II, pueden ser de provecho para quienes gustamos de la vida monástica. La difusión es permitida temporalmente por Editorial Rialp

Tomo I

Tomo II

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La sociedad estaba enferma desde antes

Esta sociedad en la que vivimos ya estaba enferma antes de la pandemia, y yo creo que eso nadie lo puede dudar, aunque tal vez sí se trate de olvidar y de ocultar. Y esta sociedad con esta enfermedad profunda, que afecta a los valores más importantes del ser humano y a su madurez, nos quiere hacer creer que cuando salgamos de esta crisis seremos más fuertes. Es un eslogan que me canso ya de oír. 
No se trata de ser más fuertes con una fortaleza falsa basada en la prepotencia y en creer que el hombre puede superarlo todo. Una fortaleza que no pone su fundamento en la trascendencia no es fortaleza

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Hozana

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Contemplación y misericordia

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La contemplación está lejos de ser un estado amortiguado e insensible al hombre que vive al mismo tiempo que quien tiene una dimensión más radical de buscar en todo a Dios y trascender todas las cosas. Pero, sobre todo, hay  algo que sobresale en los que se adentran en la intimidad de Dios y que es para nosotros siempre una llamada y un atractivo.

Los que realmente se encuentran con Dios no se apartan nunca de la caridad; todo lo contrario. Dice el monje anónimo de la Iglesia de Oriente: la contemplación no es estado de perfección si no llega a ser estado de amor. Y el culmen de la contemplación es el culmen de la caridad. Por tanto, el culmen de la contemplación será el culmen de la caridad, el culmen de la perfección. (…) ¿Cómo entender entonces el ejercicio de la caridad por parte de las personas que tienen el don de la contemplación, y el don de la intimidad con Dios? (…) En el misterio de Dios intuyo que lo que yo más puedo hacer por los demás, en este sentido, es ser yo cada vez más lo que Dios quiere de mí, ser más El.

¿Sin embargo, cómo saber que mi camino es un sendero recto y progresivo hacia esa meta profunda e íntima? Nunca se puede saber si no por el grado de caridad, cuando no nos consolamos con pensar que el mero recuerdo material ante Dios, en la oración, es todo, y tampoco es vocación de todos ir a curar o a resolver materialmente los problemas humanos.

(…) ¿Entonces?

Si no me satisface totalmente el cumplir mi relación que debo a la humanidad en la oración. Si no soy yo quien puede realizar la solución a todos los problemas materiales. Si ahora tampoco quedo conforme con la dimensión de la hospitalidad como única expresión.

Empiezo a introducirme en la urgencia de la misericordia, en la carencia de juicio, en el sentirme pequeño e incapaz de juzgar a nadie e intuir que cada hombre en sus comportamientos, que, a veces, son tan opuestos a mi modo de pensar, tendrá sus razones, o en todo caso, que el acercamiento a Dios me da la experiencia de su perdón y de su misericordia para conmigo y, cómo si esto hace conmigo, puedo yo volverme de otra manera para con los demás.

Recuerdo el ejemplo de los Padres del desierto:

__”Un hermano que había pecado fue expulsado de la Iglesia por el sacerdote. Pero abba Besarión se levantó y salió con él, diciendo: “También yo soy pecador”.

__”Un hermano preguntó a abba Hiéraco: “Dime: ¿cómo puedo salvarme?”. El anciano contestó: “Siéntate en tu celda; si tienes hambre, como; si tienes sed, bebe; pero no hables mal de nadie; entonces te salvarás”.

__”Una vez cierto hermano cometió una pecado en Escete y los ancianos se reunieron en asamblea, pidiendo que el abba Moisés acudiera a ella. El, sin embargo, no quería ir. Entonces el sacerdote le envió un mensaje, diciéndole: “Ven, todos te están esperando”; al fin se levantó y se fue y cogió un cesto lleno de agujeros, lo llenó con  arena y lo fue arrastrando. La gente que salía a su encuentro le decía: “¿Qué significa esto, Padre? El anciano contestó entonces: “Mis pecados corren detrás de mí y yo no los veo. Y, sin embargo, hoy he venido a juzgar los pecados de otro.” Al oír esto, no dijeron nada al hermano y le perdonaron.

La misericordia, el no juicio, pero no como dádiva o como gesto de piedad, sino como pura necesidad personal de misericordia y de perdón es la reacción de estos hombres de Dios. (…) En todos los hombres de Dios será esta sensibilidad una huella del amor que contemplan. Un amor que no se rompe, ni reacciona como los humanos a infidelidad – infidelidad. El es fiel, y fiel a su misma esencia que es AMOR. (…) Cuando uno se queda solo, replegado sobre sí mismo, no se soporta, huye, o se desprecia y le acontecerá la depresión y la irreflexión, o podrá constatar si no se deja abatir, la fuerza en la debilidad, el perdón en el pecado, el amor que se le ofrece aun en la división de su corazón.

Quedar en la contemplación es exclamar: “Señor, ten misericordia”, como los leprosos, o como el ciego y sanar, ir sanando. (…) El contemplativo, si lo es, si de verdad contempla al Dios revelado, no podrá otra cosa que ir por la vida agradecido por perdonado, por amado y sostenido, e ir por los demás abierto al perdón y a la misericordia; en una capacidad, al menos, de intercesión, de no juicio, de perdón.

Sigamos escuchado a los Padres del desierto:

__”Un hermano preguntaba a abba Mateoes: “¿Qué he de hacer? Mi lengua me causa problemas y cuando me encuentro entre la gente no puedo controlarla. Yo condeno todas sus buenas obras y les llevo la contraria. ¿Qué, pues, he de hacer?” El anciano le contestó: “Si no puedes controlarte, apártate de la gente y vive sólo. Pues ésta es una debilidad. Los que viven juntos con otros no deben ser cuadrados, sino redondos, a fin de volverse hacia todos.”

El anciano le dijo también: “Yo vivo solo no por mi virtud, sino más bien por mi debilidad. Ya lo ves, los que viven entre la gente son los fuertes”.

__”Un hermano preguntó a un anciano: “¿Qué es la humildad?”, y el  anciano dijo: “Hacer bien a los que te ofenden”. El hermano repuso: “Si no se puede ir tan lejos, qué haría?” El anciano replicó: “Aléjate de ellos y mantén cerrada tu boca”.

Cuando se actúa así suceden dos cosas mal: la primera, que no se ha tenido misericordia; pero la segunda es que no se podrá rezar, ni parar la mente para la contemplación.

“Todo lo que hagas como venganza contra tu hermano que te ha herido aparecerá al punto en tu corazón a la hora de orar.”

La contemplación derivará en misericordia o de lo contrario no podrá uno progresar en la contemplación. Pienso en todos los pasajes de la Escritura en que Dios se manifiesta como misericordia y como perdón y la contemplación del mismo Crucificado me enseña que no ha querido juzgar, sino morir para el perdón de los pecados.

Extracto capítulo 9 de “Donde la fuente mana”, D. Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal. Publicaciones Claretianas. Madrid, 1988, pp. 83-89

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Misa del 4° Domingo de Pascua

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La verdadera libertad

En diciembre de 1936, en su monasterio, bordeado por una carretera muy transitada y una línea de ferrocarril que hace temblar todas las paredes, hno Rafael Arnáiz Barón redacta una meditación llena de humor que lleva por título “Libertad”. ¡Son tantos los viajeros que van y vienen a tanta velocidad! Se creen libres, pero «la verdadera libertad se encuentra a menudo encerrada entre los cuatro muros de un convento». La libertad –añade el hermano– «se halla en el corazón del hombre que sólo ama a Dios. Se halla en el hombre cuya alma no se encuentra apegada ni al espíritu ni a la materia, sino sólo a Dios».

Extraído de Abadía San José de Clairval

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Lo mejor es cerrar los ojos

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Misa del 3° Domingo de Pascua

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Vivir el confinamiento

Consejos de un monje

Aunque hay muchos expertos en confinamiento, son los monjes y las monjas quienes optaron por este estilo de vida… ¡libremente y con conocimiento de causa! Hemos tenido la oportunidad de pedirle a uno de ellos algunos consejos para vivir mejor este periodo inédito que no debe ser sinónimo de pasividad, sino de disciplina.

También en la abadía de Saint Wandrille, en el norte de Francia, viven tiempos de confinamiento. La tienda ha cerrado las puertas, los últimos huéspedes se marcharon hace unos días y los monjes, para rezar juntos, ocupan uno de cada dos asientos en el coro, en disposición de quince y a lo largo de cuatro hileras en vez de dos. Por el momento no hay enfermos en esta comunidad de treinta frailes de entre 24 y 93 años. Según nos asegura de inmediato uno de ellos, “para nosotros no ha cambiado gran cosa, salvo quizás el paseo fuera del claustro que debíamos haber hecho para mediados de Cuaresma”.

“Y luego, en un monasterio, todo se hace en el mismo lugar, la regla de san Benito lo tiene todo previsto, incluso confinados, tenemos un claustro de catorce hectáreas, grandes pasillos, un refectorio majestuoso…”. Parece fácil, entonces, respetar la distancia de “un metro”. Así que, según estos expertos, ¿cuáles son los secretos para vivir un “buen” confinamiento? “El confinamiento es un aprendizaje, hay que habitar el tiempo, vivirlo en el instante y no permitir que fluya de forma informe”, explica el monje de Saint Wandrille.

En la vida de los monjes, es bastante fácil implementar esto con la ayuda de una vida marcada por el ritmo de los oficios. “Dios se da en el instante presente, ¡incluso en tiempos de crisis!”. Pero para los otros confinados, también hay que aprender a vivir el momento presente, y este es el primer pilar de la vida confinada. “Concentrarse en lo que se esté haciendo, en el instante, y cuando el momento haya pasado, detenerse para pasar a otra cosa, esta es una forma constructiva” de pasar el tiempo… con disciplina.

El segundo pilar de la vida confinada es la disciplina. “Paradójicamente, un tiempo de confinamiento puede ser un tiempo de dispersión y de ansiedad, sobre todo en las redes sociales, que consumen tanto tiempo”. Sorprende oír hablar a este monje, “aislado del mundo” desde hace diez años, explicando con claridad y gran conocimiento el mundo de Facebook, Twitter e Instagram, donde tantos de nosotros malgastamos el tiempo. “La libertad interior puede ser exterminada por la vacuidad de Internet igual que por la ausencia de disciplina”. Por tanto, hay que jerarquizar lo importante y no desviarnos con lo que nos aleja de ello.

El hombre debe seguir siendo dueño de sí mismo, aceptar su debilidad, pero también dominarse. Así que, volviendo a las pantallas que a todos nos parecen indispensables para no estar aislados del mundo en este periodo de confinamiento, podemos usarlas, pero con buen criterio. “¡El rosario en directo con el Papa en la página web del Vaticano no es tiempo perdido! Pero son 30 minutos, no tres horas actualizando la página de Twitter…”.

Así que la relación con el tiempo es el auténtico desafío de este confinamiento. Encontrar una disciplina en el horario de la jornada, en una dedicación del tiempo prevista con antelación para dar ritmo al día. “Este confinamiento puede ser una oportunidad para hacer las cosas de otra manera, para replantearse las prioridades de la vida”. Y plantearse también preguntas pertinentes, como “¿qué hábito no tengo y que podría adquirir ahora?”.

Permanecer en comunión

La otra necesidad que este confinamiento pone de relieve es la necesidad esencial de que las personas estén en comunión. “El confinamiento afecta a nuestro deseo de sociabilidad, un deseo que también hay que cultivar”. Una vez más, nada vale más que el contacto humano, en estos momentos el teléfono, la voz, que comunica más que un medio social. ¡Prueba de ello son las numerosas y creativas iniciativas entre vecinos y feligreses!

Por último, si hiciera falta convencerse más, conviene saber que incluso los ermitaños se imponen una disciplina diaria. Y en lo que respecta a la comunión con los demás, ¡la viven a través de la unión por la oración! Ahí está el secreto, vivir en comunión con los demás, por alejados que estén. Y pensar también en quienes viven “la doble pena”, como las personas sin hogar, por ejemplo. “No descuidemos nunca la fuerza de la oración y la comunión de los santos”, concluye nuestro monje francés.

Texto enviado por el Hno. Gabriel de Santa María de nuestra Fraternidad

Texto extraído de Aleteia

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A Nuestra Señora de la Pascua

Señora de la Pascua:

Señora de la Cruz y la Esperanza.
Señora del Viernes y del Domingo,
Señora de la noche y la mañana
Señora de todas las partidas,
porque eres la Señora

Escúchanos:
Hoy queremos decirte:
«muchas gracias».

Muchas gracias, Señora, por tu Fiat:
por tu completa
disponibilidad de «Esclava».
Por tu pobreza y tu silencio.
Por el gozo de tus siete espadas.
Por el dolor de todas tus partidas
que fueron dando la paz
a tantas almas.

Por haberte quedado con nosotros
a pesar del tiempo
y las distancias

Tú conoces el dolor de la partida
porque tu vida fue siempre despedida.

Por eso fuiste
y fue fecunda tu vida.
Señora del Silencio y de la Cruz.
Señora del Amor y de la Entrega.
Señora de la Palabra recibida
y de la palabra empeñada,
Señora de la Paz y la Esperanza.
Señora de todos los que parten,
porque eres la Señora
del camino y de la Pascua.

Enséñanos, María, la gratitud y el gozo de todas las partidas.
Enséñanos a decir siempre que Sí, con toda el alma.
Entra en la pequeñez de nuestro corazón y pronúncialo Tú misma por nosotros.

Sé el camino de los que parten y
la serenidad de los que quedan.

Acompáñanos siempre mientras vamos peregrinando juntos hacia el Padre.
Enséñanos que esta vida es siempre una partida.
Siempre un desprendimiento y una ofrenda.
Siempre un tránsito y una Pascua.

Hasta que llegue el tránsito definitivo, la Pascua consumada.
Entonces comprenderemos que para vivir hace falta morir,
para encontrarse plenamente en el Señor hace falta despedirse.
Y que es necesario pasar por muchas cosas para poder entrar en la gloria (Lc 24, 26).

Señora de la Pascua:
en las dos puntas de nuestro camino,
tus dos palabras: fíat y magnificat.
Que aprendamos que la vida es siempre
un «sí» y un «muchas gracias.
Amén. Que así sea.

Cardenal Pironio

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Eucaristía del 2° Domingo de Pascua

Vísperas de San Vicente Ferrer

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La paz interior

Nuestra época es una época de agitación y de inquietud. Esta tendencia, evidente en la vida cotidiana de nuestros contemporáneos, se manifiesta también con gran frecuencia en el ámbito mismo de la vida cristiana y espiritual: nuestra búsqueda de Dios, de la santidad y del servicio al prójimo suele ser también agitada y angustiada en lugar de confiada y serena, como lo sería si tuviéramos la actitud de los niños que nos pide el Evangelio.

Por lo tanto, es fundamental que lleguemos a comprender un día que el itinerario hacia Dios y hacia la perfección que se nos pide es mucho más eficaz, más corto y también mucho más fácil cuando el hombre aprende poco a poco a conservar en cualquier circunstancia una profunda paz en su corazón.

Haz click aquí para descargar el PDF del libro

Entrevista al autor del libro

Estimadas hermanas y hermanos en Cristo Jesús: El próximo lunes 20 de Abril realizaremos un encuentro virtual para los lectores en general y también para quienes participan del curso de Filocalía. Lo haremos Dios mediante, a las 20 horas de España, 15 horas de Argentina, 13 horas de Colombia y 12 horas de México central. Aquí les dejamos el enlace de la aplicación Zoom, con la cual continuaremos, ya que se han realizado actualizaciones de seguridad y funciona mejor. Hacer click aquí para el enlace .

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Carta sobre la obediencia de San Ignacio de Loyola

Hermanas/os en Cristo Jesús; a raíz del texto sobre el Pseudo Simón de la undécima clase de Filocalía, donde se trata algo sobre la obediencia, Hno. Sergio Cardona de nuestra Fraternidad, nos envía este texto de San Ignacio que tiene mucha riqueza de contenido y puede suscitar comentarios e intercambio. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre del Resucitado.

… Y aunque en todas virtudes y gracias espirituales os deseo toda perfección, es verdad (como habréis de mí oído otras veces) que en la obediencia más particularmente que en ninguna otra, me da deseo Dios nuestro Señor de veros señalar, no solamente por el singular bien que en ella hay, que tanto en la Sagrada Escritura con ejemplos y palabras en el Viejo y Nuevo Testamento se encarece, pero porque (como dice San Gregorio) la obediencia es una virtud, que sola ella ingiere en el ánima las otras virtudes, e impresas las conserva; y en tanto que ésta floreciere, todas las demás se verán florecer y llevar el fruto que yo en vuestras ánimas deseo, y el que demanda el que redimió por obediencia el mundo perdido por falta de ella, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Haced click aquí para leer el texto completo

Dos enlaces:

Índice de catequesis sobre los Padres de la Iglesia

La desesperación

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Nos llevamos a donde vamos

Básicamente has de tener en cuenta que nos llevamos a nosotros mismos donde vamos.

Por eso, el monasterio o la ciudad, la vida solitaria o en matrimonio etc. no son demasiado relevantes como estado, en cuanto a la interiorización se refiere. Lo que es importante es la unión real con Dios; cuyo parámetro es la percepción de la presencia o la tranquilidad inalterable con que tomamos los acontecimientos o el grado de amor con el que percibimos a los demás.

Allí tienes tres criterios claros para discernir tu avance en la vía hacia la beatitud de Dios. No te juzgues, deja que Dios lo haga en su infinita misericordia. No importa cuanto hemos pecado o cuán esclavos nos sentimos de las pasiones; lo que es prioritario es el “hacia donde” tiende nuestra intención y nuestro deseo más profundo. No hay forma de hacernos dignos, solo Él nos da la dignidad por ser sus Hijos y eso basta. 

Perdónate hijo, trátate con el mismo cariño que Jesús nos pide para el prójimo. No olvides que el mandamiento dice “…como a nosotros mismos”. Si te quieres poco a ti mismo, ¿Cómo podemos amar al prójimo? o ¿Cuán poco lo amaremos?. Espero que me sepa explicar. Deja atrás el pasado, no te mires según lo hecho, aprecia tu existencia como maravillosa sólo por tu filiación divina, por nada más. Haz lo mejor posible y deja el perdón en manos de Dios, no olvides que Él te hizo como eres en su misterioso designio.

Más allá de lo anterior, nada impide que intentes entrar a un monasterio apenas tu deber de estado lo permita. En esta época extraña, que tal vez podamos llamar “de transición”, los monasterios están cada vez más vacíos. Quizá hay un llamado renovado a cristianos de todas las edades y géneros a esa vida de silencio interior en comunión contemplativa. Confía en Dios, deja actuar a la gracia, que si te quiere en el claustro allí te encontrarás tarde o temprano.

De todos modos, tu verdadero sitio es en la ermita interior, el lugar donde habita Cristo resucitado irradiando una luz imperturbable.

Un poema:

Atención refinada por el Divino Maestro

Dos vídeos sugeridos por Hna. María del Carmen:

Portrait of Monks

Grande Chartreuse

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La luz de Cristo ilumina al corazón

Estimadas/os hermanas/os en el amor a Cristo y la vida monástica: Que la resurrección de Jesucristo en el corazón permanezca iluminando nuestra alma y alentando nuestra entrega a la Santa Voluntad de Dios.

Os dejamos aquí dos vídeos enviados por el Hermano Heraldo, a quién agradecemos mucho. Pese a no estar en español, son igualmente elocuentes y nos parecen muy adecuados para todos aquellos que buscamos alimentar el monje interior; más allá de nuestra situación actual en la vida. Un abrazo fraterno para todas/os. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Dos enlaces recomendados:

Ha llegado el Reino de la vida

Hozana

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5° Meditación de Semana Santa

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4° Meditación de Semana Santa

El blog del Padre José

Enlaces

Para mí la vida es Cristo

Biblioteca de Alejandro

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3° Meditación de Semana Santa

Hermanas y hermanos, haced click aquí y podéis dejar vuestras peticiones de oración.

Dos enlaces

Para mí la vida es Cristo

Película sobre las apariciones Marianas en Garabandal

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1° y 2° Meditación en torno a la Semana Santa

Aquí el nuevo blog del Padre José OP, miembro activo de nuestra Fraternidad

La atención es libertad

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La Iglesia como comunión y sitios sugeridos

Estimadas hermanas/os en el amor a Jesucristo. A partir de hoy os invitamos a seguir la liturgia de Semana Santa a través del sitio Vaticano o la página de la diócesis correspondiente.

Aquí el sitio oficial de celebraciones litúrgicas

Aquí Vatican news y liturgia en vivo

La Iglesia como comunión

Texto enviado por el Hno. Gabriel de Sta. María

“Guillermo d’Auvergne (s. XIII) expresaba «una idea consoladora y estimulante: para no pocos la carga de la exclusión de la comunión es tan pesada de llevar como el martirio. Pero a veces uno, sin poder comulgar, progresa más en la paciencia y en la humildad que en la situación de participación en la comunión externa…

Por ello, el que está impedido de recibir la comunión «está sostenido por el amor del cuerpo vivo de Cristo, por el sufrimiento de los santos que se suman tanto a su sufrimiento como a su hambre espiritual, mientras ambos, comunidad terrena y comunidad celestial, son abrazados por el sufrimiento, el hambre, la sed de Jesucristo, que nos lleva y soporta el peso de todos nosotros. Por otra parte, el sufrimiento del excluido, su tender hacia la comunión (del sacramento y de los miembros vivos de Cristo), es el vínculo que lo mantiene unido al amor salvador de Cristo. Desde ambas partes, pues, el sacramento y la comunión eclesial visible construida a partir de él están presentes y son irrenunciables.

­ De esta forma, aquí también se lleva a cabo “la curación del amor”, la intención definitiva de la cruz de Cristo, del sacramento, de la Iglesia. Se comprende así cómo la imposibilidad de la comunión sacramental puede conducir paradójicamente al progreso espiritual en el sufrimiento de la distancia, en el dolor de la nostalgia y del amor que surge de ella, mientras que la rebelión –como dice con razón Guillermo d’Auvergne- disuelve necesariamente el sentido positivo, edificante, de la excomunión. Rebelión no es curación, sino destrucción del amor.”

JOSEPH RATZINGER: Convocados en el camino de la fe. La Iglesia como comunión

Aquí el texto completo en pdf

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Domingo de Ramos

Eucaristía del Domingo 5 de Abril de 2020

Padre José es sacerdote de la Orden de Predicadores y nos asiste desde la casa natalicia de San Vicente Ferrer, en Valencia, España. Es miembro activo de nuestra Fraternidad monástica virtual.

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Misa del sábado, un texto y un libro recomendado

4 de Abril, sábado de la 5° semana de Cuaresma

El silencio que florece (Un texto de M. del Carmen Piña)

El fruto de la Nada (Meister Eckhart)

Pequeña escuela de oración

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Misa del 3 de Abril, Viernes de la 5° semana de Cuaresma

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Hermanas y hermanos, la próxima reunión virtual, será este viernes, 3 de abril, a las 20 horas de España, (Se adelantó una hora), 15 hs. de Argentina, 13 hs.de Colombia y 12 hs. de México central. Debes descargar en tu ordenador la aplicación “zoom” y hacer click en el siguiente enlace, que estará operativo 5 minutos antes.

Click aquí para el enlace 

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Misa del 2 de Abril y Escuela de silencio

Jueves de la 5° semana de Cuaresma

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Escuela de silencio

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Eucaristía de hoy y enlaces recomendados

Miércoles de la 5° semana de Cuaresma – 1° de Abril de 2020

Desierto de los Anawim

San Clemente de Alejandría

Hermanas y hermanos, la próxima reunión virtual, será el día viernes próximo, 3 de abril, a las 20 horas de España, (Se adelantó una hora), 15 hs. de Argentina, 13 hs.de Colombia y 12 hs. de México central. Debes descargar en tu ordenador la aplicación “zoom” y hacer click en el siguiente enlace, que estará operativo 5 minutos antes.

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Eucaristía del Martes y texto recomendado

Misa del 31 de Marzo, 5° semana de Cuaresma

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El papel de un cristiano

Pastoresgregis

Donaciones

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Eucaristía del Lunes 30 de marzo y Carta a Diogneto

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Carta a Diogneto

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Eucaristía del Domingo

2° Clase abierta de Filocalía

San Ignacio de Antioquía

Donaciones

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Eucaristía de hoy

Sábado de la Cuarta semana de Cuaresma

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Homilía del Papa Francisco en el momento de oración por la pandemia

Blog “Escritura Sagrada”

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Confiar sin límites

“Lo propio de la confianza es vivir sin garantía, en todos los planos, abandonando todo lo que podría darnos seguridad. Es también el sentido de la pobreza, que abre a la posesión del Reino de los cielos.

En el Evangelio todo se empalma; no se puede orar al Padre en el nombre de Jesús sin fiarse de él, y para fiarse, hay que ser pobre y no mirarse a sí mismo; por lo tanto hay que llegar a ser humilde.

Desde el momento en que un hombre entra en esta actitud de pobreza absoluta, puede pedir todo a Dios, con una audacia sin límites”.

Jean Lafrance
El poder de la oración

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Misa del Viernes de la cuarta semana de Cuaresma

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Un texto y un vídeo

San Clemente Romano, tercer sucesor de Pedro

Entrenar la mirada

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Eucaristía y dos textos

Eucaristía del Jueves 4° Semana de Cuaresma

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Enlaces de hoy

Se necesitan gestos

El misterio de la encarnación

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Solemnidad – Anunciación del Señor

Miércoles 25 de Marzo de 2020

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Enlaces de hoy

¿Que queremos en la vida?

La página de María del Carmen

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Eucaristía del martes 24 de marzo, 4° semana de cuaresma

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Dos textos

La Práctica de la Presencia de Dios

La pertenencia del corazón

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Eucaristía – Lunes de la 4° Semana de Cuaresma –

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Hoy reunión virtual

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Eucaristía de hoy

4° Domingo de Cuaresma – Ciclo A-

Esta Misa ha sido oficiada desde la casa natalicia de San Vicente Ferrer, en Valencia, España, por el Padre José A. miembro de la Orden de Predicadores y miembro de nuestra Fraternidad Monástica Virtual

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Homilía del Padre José

4° Domingo de Cuaresma – Ciclo A –

La mirada de Dios y la nuestra son distintas. En la primera lectura tomada de 1Samuel 16,1b.4ª.6-7.10-13ª, Dios escoge al más pequeño de los hermanos. El detalle de elegir al pequeño aparece con frecuencia en la Historia de la salvación. Dios ama a los pequeños y a los pobres y los elige para llevar adelante su plan salvífico.

La segunda lectura de Efesios 5,8-14 hace referencia a la luz en clara alusión al bautismo, sacramento de la iluminación, por el que pasamos a ser hijos de la luz, es decir miembros de Cristo, luz del mundo. Las obras realizadas en su nombre, serán luz que penetra las tinieblas para transformarlas.

El Evangelio de Juan 9, 1-41, nos presenta a Jesús curando al ciego de nacimiento; toda una catequesis bautismal, pues no olvidemos que la cuaresma era la preparación de los que se iban a bautizar en la noche de Pascua.

En aquel tiempo, el sufrimiento estaba vinculado al pecado. Jesús afirma claramente que la ceguera (sufrimiento) es la situación del hombre que está enfermo (pensemos en la situación que estamos viviendo de alarma por el coronavirus) y que él es el médico que toma la iniciativa de curar al ciego con sus gestos y palabras, que nos recuerdan la creación (barro aplicado a los ojos). El ciego es curado y cree en Jesús, disponiéndose a seguirlo y dando así gloria a Dios.

El autor nos muestra asimismo el camino de la fe que el neófito o catecúmeno deberá recorrer.

1º El encuentro con Jesús que vivió reamente entre nosotros.

2º Un hombre que habla en nombre de Dios y transmite su Palabra que denuncia, anuncia y consuela.

3º Jesús como nuevo Moises, viene de Dios y realiza las obras de Dios.

4º Confesar que Jesús era el verdadero Mesías suponía ser expulsado de la sinagoga, lo que equivalía a quedarse en una situación de indefensión total jurídica y socialmente hablando.

5º La meta es el reconocimiento de que el hombre llamado Jesús es el Señor (Dios volcándose en la salvación de los hombres). El Señor de la historia y el que da sentido pleno al ser humano abriéndole el camino de la trascendencia a partir de la humanidad.

Que podamos hacer un acto de fe como el de Tomás al final del Evangelio: ¡Señor mío y Dios mío!

Haz click aquí para descargar la homilía

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6° Reunión virtual y dos enlaces recomendados

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Muy estimadas/os en el amor a Jesús y a la vida monástica. El próximo lunes 23 de marzo, realizaremos el 6° encuentro virtual para miembros de la Fraternidad y también para quienes participan del curso de Filocalía. Lo haremos Dios mediante, a las 20 horas de España, 16 horas de Argentina, 14 horas de Colombia y 13 horas de México central. Aquí les dejamos el enlace de la aplicación Zoom, con la cual continuaremos, ya que hemos empezado a funcionar mejor con ella. Hacer click aquí para el enlace .

Oración “A todas las personas que quiero” del blog “Soplo de vida”

Aquí un texto de Karol Wojtila de 1960 sobre San José

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Homilía del Padre José

San José

José es el hombre justo. En el Antiguo Testamento, justo es el que sigue la ley y la voluntad de Dios. La ley no es estrictamente el cumplimiento de los diez mandamientos, sino que es todo el Pentateuco, es decir, creer en el designio histórico y moral de Dios sobre los hombres, viendo en los acontecimientos la mano misericordiosa de Dios. De este modo, el justo es el que rompe también las cadenas injustas, como cuando decide no denunciar a María. José es el hombre que sabe escuchar desde lo profundo del corazón, por eso, hace caso del ángel que se le aparece en sueños y hace lo que le dice: «hizo lo que le había mandado el ángel del Señor».

José es el servidor fiel en quien el amo confía. Los buenos servidores son los que se ganan la confianza de aquellos a quienes sirven. José es en una palabra el hombre justo según la justicia que proviene de la fe. Abrahan y José tienen en común no solo la fe y el ser justos, sino su capacidad de escuchar y de obedecer. Abrahan será Padre de los creyentes y José será padre de Jesús. A él le corresponde darle nombre como padre que le reconoce como tal y que indica la misión que tendrá: salvar a todos los que creen en él.

Si Moisés nos revela al que «es», José nos muestra al que es el «Señor», cuyo nombre es: Jesús, el Señor, el Hijo de Dios. Dios le ha concedido ser Padre de su Hijo. Dichoso y querido José que acoge, da nombre y nos muestra al Señor, al que podemos llamar con el dulce nombre de Jesús. Pablo, Apóstol de los gentiles, dirá que: «al nombre de Jesús, toda rodilla se doble, en el cielo en la tierra, en el abismo y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre» (Flp 2,10-11).

Gracias a José nosotros podemos acoger y repetir este nombre como señal y camino seguro de salvación. Repetirlo es acoger al Salvador que él acogió en sus brazos y nosotros lo acogemos en nuestro corazón. Es también de alguna manera convertirnos en padres de Jesús, llevarlo a nuestra vida, a nuestro trabajo a nuestras preocupaciones a todo lo que somos y hacemos. Todo momento y toda ocasión, todo acontecimiento, como el que estamos viviendo estos días de confinamiento, es ocasión propicia para hacer por la recitación del nombre de Jesús, que viva en nosotros la presencia del Señor, nuestro Salvador y por tanto, de la salvación que viene de Dios.

Haz click aquí para descargar la homilía

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Lista de 8 audios sobre La Oración de Jesús

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Llamada al amor creativo

Estimadas/os en el amor a Jesús y la vida monástica. Os dejamos aquí un texto enviado por el hermano Sergio Cardona, miembro activo de nuestra Fraternidad, que aborda puntos de vista interesantes para acoger la situación actual. Debajo podéis hacer click y descargarlo. También os invitamos a participar del espacio de intercambio sobre las vivencias personales de cada uno ante esta particular situación, a la luz de la fe y de nuestra búsqueda constante de unión con Dios. También podrán encontrar debajo el enlace a una comunidad de oración creada por María Jesús, para enfrentar con oración comunitaria la situación actual

El coronavirus, desde la providencia: llamada al amor creativo

Espacio de intercambio

Comunidad de oración

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Homilía del Padre José

3° Domingo de Cuaresma – Ciclo A

Hambre y sed son dos constantes del camino por el desierto que es tierra y purificación, donde solo se puede avanzar por medio de la fe.

En la primera lectura de Ex 17, 3-7 el pueblo, en el desierto, desconfía de Dios y duda de que Moisés sea el hombre enviado para salvarle. Este acontecimiento tuvo una especial relevancia tanto en el pueblo como en la vida de Moisés, que solidarizándose con el pecado del pueblo deberá morir sin entrar en la tierra prometida, contemplándola de lejos y convirtiéndose en figura de Cristo que carga con el pecado de la humanidad.

La segunda lectura de Rm 5, 1.2,5.8 muestra cual es la razón de nuestra fe. Esta no es otra que el amor gratuito de Dios con que nos ha amado en Cristo, el cual, siendo enemigos, dio la vida por todos. Esta prueba o razón es incuestionable. Podemos afirmar que, toda la pedagogía y acción de Dios culmina en la vida y en la obra de Jesucristo. En él Dios nos lo ha dicho todo.

El Evangelio de Jn 4,5-42 nos recuerda aquel pasaje del Éxodo en que Moisés pide a Dios que le revele su nombre. Jesús cuando la mujer intenta indagar quien es, y le dice que: el Mesías vendrá, le responde: Yo soy, el que habla contigo. Yo soy, es la respuesta que Dios dio a Moisés en el Sinaí. La samaritana se asombra al ver que no está hablando con un simple judío, sino que es un profeta.

Todos nosotros, al igual que la samaritana buscamos saciar nuestra sed. Ella ha tenido cinco maridos y el que tiene ahora no es su marido. Todo indica que su sed de amor no puede saciarla sino Dios que por medio de Jesucristo nos da el Espíritu que nos enseña la manera de dirigirnos a Dios en Espíritu y Verdad. Pero antes Jesús debe cansarse y mucho para desenmascarar nuestra falsa sed, por la que cada día estamos dispuestos a recorrer un largo camino llevando cántaros pesados.

Todo esto nos muestra que la humanidad está representada en esa samaritana que ha tenido cinco maridos y que se encuentra con Cristo, el único y verdadero marido, el que puede salvarnos, el que nos ama y hace que todo concurra para nuestro bien.

Que en esta cuaresma podamos también adorar a Dios en Espíritu y verdad por medio del encuentro con Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, que nos llama a ofrecernos en un sacrificio de oración y alabanza continua y a vivir en su presencia. Que ese encuentro como el de la samaritana, nos permita reconocer nuestros ídolos, nuestros falsos dioses (maridos) los que ocupan nuestra existencia, pero no la pueden salvar.

Estemos ante la tentación como el pueblo en el desierto o ante la expectación como la samaritana, el Señor hoy se cruza con nosotros y nos muestra su amor en la cruz, allí donde su amor esponsal no tiene ninguna contradicción ni medida, allí donde nos muestra su sed, sed de ti, de tu salvación, de tu amor.

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Comunidad de oración a raíz de la pandemia de Corona virus

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Percibir la dimensión interior

Es preciso que nos habituemos, en la oración misma, a despertar en nosotros una atención constante a la vida divina escondida a nuestros ojos.

Prestarle atención es ya captarla y hacer que refluya hacia nuestro espíritu y  nuestro corazón. Es todo lo que Dios espera de nuestra parte, esa humilde atención a lo que El realiza en el universo y en la naturaleza humana. Prestamos nuestra atención, casi exclusivamente, a las apariencias de las cosas, sin percibir su prodigiosa dimensión interior.

Gracias a la fe, sabemos que este mundo no tiene sentido más que en Dios y por Dios. Eso mismo hay que decir de nuestra entera existencia. Todo acto humano tienen unas resonancias infinitas en el orden humano y más aún en el orden espiritual.

Yves Raguin, s. j .

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5° Reunión virtual

Estimadas/os en Cristo Jesús.

Quienes lo deseen pueden participar hoy lunes 9 de Marzo del encuentro virtual en torno a la temática de Filocalía, a las 20 horas de España, 16 horas de Argentina, 14 horas de Colombia y 13 horas de México central. Aquí les dejamos el enlace de la aplicación Zoom. 

https://zoom.us/j/3101503658

Esta será la última reunión a través de esta aplicación, ya que no podemos resolver el tema de la suscripción a la misma. Las próximas reuniones las realizaremos a través de Skype y les avisaremos del modo de ingreso oportunamente. Un abrazo fraterno para todos.

El Nombre entre nosotros

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Homilía del Padre José

2° Domingo de Cuaresma – Ciclo “A”

Dios llama a Abrahán a dejar su pasado, un pasado idolátrico y politeísta para comenzar el camino hacia el encuentro con el Dios único y verdadero. Un camino no falto de dudas, de búsquedas, de purificaciones y es así que comienza su vocación como el gran peregrino de la fe. Esa peregrinación, estará alentada por la búsqueda y la sorpresa, pero también, la dureza y la dificultad. De este modo, se convierte en el primer eslabón de un gran pueblo en medio de las naciones y un punto de referencia para todos los que invocan el nombre del Señor manifestado en Cristo Jesús, que con su muerte y resurrección ha derribado todos los muros y fronteras y en quien se cumple la promesa hecha a Abrahán, nuestro Padre en la fe.

En la segunda lectura, tomada de 2 Tim 18b-10, Pablo escribe a su discípulo Timoteo, advirtiéndole que la tarea evangelizadora no está libre de dificultades. Esta consiste en presentar ante los hombres la obra de Dios realizada en Cristo Jesús a través de su muerte y resurrección y que nosotros la actualizamos y hacemos viva en nuestra vida cotidiana y con nuestra oración continua. Al igual que Pablo y Timoteo, es inevitable que tengamos que sufrir por Cristo, pero no estamos solos: la gracia de Dios nos sostiene y nos fortalece en la debilidad.

El Evangelio de Mat 17, 1-9 nos presenta el relato de la Transfiguración que se enmarca después de la confesión de Pedro en Cesarea y del primer anuncio de la Pasión, que provocó en Pedro el rechazo, asustado por el escándalo de la cruz. Jesús aparece como un nuevo Moisés, cuando recibe las tablas de piedra en el Sinaí, mostrándonos ahora en el tabor, que la ley y los profetas se sintetizan en su nuevo mandamiento: el del amor a Dios y al prójimo. La nube y la voz que se oyen ponen de manifiesto que Jesus es el profeta más grande y lo es por ser el «Hijo predilecto de Dios».

Toda la escena nos permite contemplar que en Jesús, cielo y tierra se han unido y Él es el centro donde converge la realidad de lo alto y la realidad de lo terreno. Así podemos experimentar que Jesús es el auténtico mediador entre Dios y los hombres, al que hemos de escuchar y en cuyo Nombre todo se renueva. La promesa de la bendición divina colmó de esperanza la vida de Abrahán; la fuerza de Dios ayuda a Timoteo a obtener la gracia de Cristo para difundir el Evangelio con entusiasmo; la visión de Cristo transfigurado corrobora a los discípulos en la hora de la ignominia de la cruz y el Espíritu no deja de alentarnos a nosotros en la oración continua y en el seguimiento de Jesucristo.

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Enlace sugerido:

La epidemia del miedo

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El Reino está en nuestro corazón

En todo momento, en cada instante, guardemos nuestro corazón de los pensamientos que vienen a oscurecer el espejo del alma (Prov 4,23). Jesucristo, sabiduría y fuerza de Dios Padre pone su marca e inscribe su imagen luminosa sobre él (1 Cor 1,24). Entonces, sin reposo, busquemos en nuestro corazón el Reino de los Cielos (Mt 6,33). (…)

            Quien se libra a los malos pensamientos, es imposible que se guarde puro de los pecados del hombre exterior. Si de su corazón no extirpa de raíz los malos pensamientos, ellos lo llevarán a las malas obras. La causa de la mirada adúltera es que el ojo interior ya se ha librado al adulterio y a las tinieblas. La causa del deseo de escuchar infamias es que escuchamos a los demonios infames que están en nosotros. Debemos entonces, en el Señor, purificarnos en el interior y en el exterior, guardar limpios nuestros sentidos, mantenernos puros alejándonos de toda actividad inspirada por la pasión y el pecado. Anteriormente, dados a la vida mundana, en la ignorancia y vanidad de nuestra inteligencia, nos mostrábamos serviles con nuestra inteligencia y sentidos a la mentira del pecado. Ahora, retornando a la vida según Dios, con nuestra inteligencia y sentidos es necesario servir al Dios vivo y verdadero, a su justicia y voluntad (1 Tes 1,9). (…)

            Emprendamos el combate de la inteligencia contra esos demonios, para que su voluntad malvada no llegue a nuestras obras como pecados reales. Si extirpamos de nuestro corazón el pecado, encontraremos en él el Reino de Dios. Con esta bella ascesis, guardemos en nombre de Dios la pureza y la continua compunción de nuestro corazón.

 Filoteo el Sinaíta

“Capítulos Népticos” 23, 33, 36

De qué forma el espíritu penetra en el corazón

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Tres formas de afrontar una crisis

Muy buenos los comentarios y este autor, Casiano, totalmente desconocido para mí. Con respecto a la atención y al discernimiento quería dejar un comentario de Juan Taulero, beato dominico, místico de gran influencia en San Juan de la Cruz, que escribe sobre el año 1300 y se pregunta sobre la crisis de los monjes que a la edad de 50 años dejan el monasterio o abdican de su vocación. Para él una crisis es una coyuntura de cambio en cualquier aspecto de una realidad organizada, pero inestable. Un cambio crítico tiene incertidumbre en sus consecuencias que ponen en riesgo el desarrollo y crecimiento normal. En las crisis espirituales no hay gusto, no hay paz, uno queda agotado. No puedo hacer nada, sin embargo hay que ver que la crisis es obra de Dios. Descubrir mi fondo, es fundamental madurar… pero reaccionamos mal. Incluso no vale solo la oración ni la ascesis. Dios obra por mi vida.

Existen tres formas de afrontar una crisis:
* Primero la huida:
1. Me niego a mirarme, busco la reforma de lo externo. Que cambie otro.
2. Aferrarme a las prácticas de toda la vida de manera formal, no afronto lo interior.
3. Nuevas formas de hacer incesante. Espero solución de fuera, consumismo espiritual. La vida espiritual tiene un escalonamiento que no acepto ni entiendo.
De aquí provienen los famosos giróvagos, nada les contenta en donde están y cambian de lugar. Dice Tomás de Kempis: “El cambio de lugar a engañado a muchos.”

* Segundo inhibición y endurecimiento:
1. Endurecimiento de mis prácticas de piedad. Caigo en la dureza de corazón y la intransigencia. Solo vale la forma exterior, sin amor. Mis principios son mis ídolos. Mi seguridad son mis convicciones, no en el encuentro con el Dios vivo. Fariseísmo. Hay miedo.
2. Dios es un extraño, caemos en ser cisternas secas.
3. Las monjas de Port Royal, puras como ángeles y orgullosas como demonios.

* Tercera respuesta, la correcta: El autoconocimiento desde Dios, la madurez y la interioridad:
1. Es una vía dolorosa. Hay verdades que no deseo ni quiero escuchar, por eso me endurezco, pero debo seguir. Aquí es de donde San Juan de la Cruz saca la idea de la noche oscura.
2. Proyecto mis errores en los demás. Es una conmoción, sin embargo me ayuda a madurar.
3. El Espíritu Santo guía a la apertura. Y hay que pasar por apretura, como una serpiente que muda la piel.
4. ¿Cuáles son mis motivaciones y mis actitudes? Observarse, e imaginar. Aquí es donde la lectura del cuento del Padre Sergio y del monje que pone ejemplo Casiano en boca de Moisés cuando dice que deja la Pascua por su ascetismo… ¿a mí qué me mueve a hacer lo que hago?
5. Cuál es mi verdad sin autojustificaciones.
6. Autoconfianza. Descubrir mis mentiras. Focalizar la atención en Cristo.

De esta reacción sacamos un gran beneficio: La serenidad:
1. No es paz estoica.
2. Es entregar mi voluntad a la voluntad de Dios. Es dinámica.
3. Dejar incluso lo bueno, es como una novia que cambia el vestido. Hay cosas que me sirvieron espiritualmente de joven, de adulto son otras, lo anterior tuvo su valor, pero en el avance espiritual descubro nuevos métodos que me valen mejor que lo que hacía de niño y que me hacen crecer en la fe.
4. Disposición para sufrir, pasar por apretura. Como el cambio de piel de la serpiente.
5. Confiar en el Espíritu Santo. Madurar.
6. Hacer, hacer, hacer no vale, sino…….. dejar hacer a Dios. Entrega del corazón. Y entonces hay como una segunda conversión en la vida, es un nuevo nacimiento de Jesucristo en nuestro interior.

Creo que son ideas muy interesantes que incluso el mismo psiquiatra austriaco Carl Jung subraya: la crisis de la madurez, de los 40-50, es una crisis espiritual cuya respuesta está en la interioridad. De esta manera nuestro discernimiento y atención a lo esencial es bien distinta a la infancia espiritual y nos hace crecer.

Espero que estas líneas ayuden. Saludos.

El texto reproduce un comentario realizado por Sergio Cardona, en el ámbito de la 6° clase de Filocalía en elsantonombre.org Sergio es participante del curso y miembro de la Fraternidad Monástica Virtual

Link recomendado de hoy:

Vuestro nombre me consuela

Ejercicios de Cuaresma 2020

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