El descanso del alma

77. Hijo, es tiempo de que aprendas – antes de cualquier otra cosa – que, así como aquel que desea saber como extender bien el arco no puede hacerlo sino tiene un centro al cual apuntar, quién desea aprender a vivir bien la hesiquía, debe mirar como centro al cual dirigirse el ser siempre manso de corazón.

En efecto dice San Isidoro: “No basta practicar la ascesis para obtener la virtud, es necesario también adecuarse a ciertas reglas para poder alcanzar la ascesis. Si perseguimos y luchamos por lograr la mansedumbre e interrumpimos la lucha con sentimientos tumultuosos, eso no es otra cosa que desear obtener la salvación, pero no querer hacer lo que contribuye a alcanzarla…

83. Sé, por ello, solícito para todas las cosas mencionadas, y, ante todo, invoca con calma, mansedumbre y conciencia pura al Señor Jesucristo en la profundidad de tu corazón, como hemos dicho. Así pues, avanzando por el camino, posees su gracia divina que reposa en el alma. Dice Clímaco: “Nadie que esté atormentado por la cólera y la presunción, la hipocresía y el rencor podrá osar contemplar jamás una traza de hesiquía, a fin de no ser atrapado por la confusión. Pero si uno está puro de esas cosas, desde sí mismo conoce lo que necesita. Yo mismo no creo conocerlo”.

Por consiguiente, no sólo tendrás la gracia de Dios que reposa en tu alma, sino que tu alma descansará perfectamente de los demonios y las pasiones que la atormentaban. Y si la atormentasen nuevamente, no podrían actuar porque esta no adhiere a ellos, ni desea el placer que de ellos proviene.

Párrafos 77 y 83 de Calixto e Ignacio Xanthopoulus; en páginas 298 y 304 del volumen IV de Filocalía; ed. Lumen, Buenos Aires 2012

Enlaces de hoy:

Homilía del domingo

Miedo, apego y deseo

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EL SILENCIO

Amada Fraternidad Monástica. Hoy les hago llegar este hermoso texto que nos compartió el hno Gabriel. Deseo les inspire y ayude.

Les abrazo invocando el Santo Nombre.

“Acéptame, Señor; cógeme este rato; y que se lleve el olvido los días huérfanos que pasé sin ti. Tiende este momentillo mío, descansadamente, en tu regazo, y tenlo bajo tu luz.

He vagado persiguiendo voces que me atraían, pero que no me llevaron a ninguna parte.

¡Déjame ahora que me siente, tranquilo, a escuchar tus palabras en el corazón de mi silencio!…

Cuando las horas espectrales del crepúsculo ensombrecen mi vida, no te pido ya que me hables, amigo mío, sino que me toques con tu mano.

¡Saca tu mano de la noche, y déjame tenerla, déjame sentirla en el vacío cada vez más grande de mi soledad!”.

RABINDRANAZ TAGORE

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El aburrimiento

El camino del corazón

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9 días para encontrar lo perdido

Hermanas y hermanos en Cristo.

Hoy les hago llegar esta propuesta que nos manda nuestra hermana Sofía de Hozana.org Espero del interés de todos los hermanos. Paz y bien en su corazón.

En el camino de nuestra vida cristiana necesitamos destellos de la santidad de Dios y modelos de seguimiento de Cristo para hacer de nuestra propia respuesta de fe, una experiencia significativa y coherente. De la mano de san Antonio de Padua podemos reflexionar sobre nuestra vida de cristianos hoy y, desde su testimonio darle sentido, nuevamente, a tantas situaciones que nos roban la paz y el gozo de nuestro corazón.

La propuesta:

💡San Antonio de Padua es el santo más popular del santoral católico. Es conocido por ser buscado como intercesor ante las cosas perdidas. Por eso este año haremos un itinerario de meditación entorno al ejemplo de santidad de Antonio de Padua, escuchando un texto de sus Sermones y aterrizando su mensaje en algunas situaciones de nuestra vida de cristianos que por muchos motivos hemos perdido o desfigurado en nuestra vida. Esto lo haremos acompañados por los Frailes Menores Conventuales (Franciscanos), desde Bogotá, Colombia.

Ver más Hozana.org

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Encuentro virtual de oración

Icono de Jesucristo Salvador en Monte Athos. (1423)

Estimadas hermanas y hermanos, saludos en Cristo Jesús. Queremos invitarlos a un encuentro virtual de oración, para practicantes de la oración de Jesús o para quienes se sienten inclinados a conocerla y andar los primeros pasos en ella. En esta ocasión, luego de una muy breve exposición sobre el propósito de esta serie de encuentros que iniciaríamos, rezaríamos el “Oficio de la oración de Jesús”.

Quienes estén interesados anotarse al correo de la Fraternidad para que puedan recibir el enlace oportunamente. El encuentro se llevará a cabo el sábado 26 de Junio a las 20 horas de España, 15 hs. De Argentina y equivalentes. Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Los interesados e interesadas pueden escribirnos a: fraternidad.monastica@gmail.com

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El pan bendecido, partido y compartido

-Bendecido

El pan es un alimento privilegiado. Sirve para los hombres y para los dioses: “Voy a traer un bocado de pan para que confortéis vuestro corazón” (Gn. 18,5). El pan es bueno, como todas las cosas creadas y trabajadas por el hombre. Pero el pan es mejor si se bendice. Cristo bendecía siempre el pan. Cuando al pan se unía la palabra alcanza un significado mayor.

No nos recoge el evangelio las bendiciones de Jesús sobre el pan, pero ¡qué hermosas las primeras bendiciones cristianas!: «Como este fragmento estaba disperso sobre los montes y reunidos se hizo uno, así sea reunida tu Iglesia de los confines de la tierra en tu reino» (Didache, 9,4).

La bendición, la palabra, es lo que convierte al objeto en signo. Las cosas pueden tener lecturas diferentes. El hombre puede escoger esa lectura, marcando las cosas con un espíritu y poniendo en ellas su sello personal. El trigo, por ejemplo, a mí no me dice nada, decía el zorro al principito. «Yo no como pan. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo» (XXI).

-«Compartir y amar»

Las cosas por sí mismas valen bien poco. Pero el hombre puede llenarlas de espíritu. Puede bordar en ella los más hermosos pensamientos y los más delicados sentimientos. Entonces las cosas se personifican, se convierten en signo y sacramento, en memorial y anuncio. Así las cosas adquieren un valor nuevo. Sí: las cosas pueden recordar al amigo: sus palabras y sus gestos, su figura y su presencia. Incluso podemos cambiar el fin y el signo de las cosas. Con ellas podemos regalar, ofrecer, compartir y amar. Entonces las cosas pueden tener mas valor por el recuerdo, la amistad y la ofrenda que por la materialidad en sí misma.

Es así el pan que Cristo bendice y nos ofrece. Ese pan queda transfigurado. En adelante será sacramento de Cristo: de su presencia y de su amor. No vale tanto como alimento, cuanto como recuerdo y presencia de Cristo. No es tanto para comer cuanto para acercar, unir y revivir. Ya no es pan, es Cristo-pan.

-Partido:

Cuando Cristo bendijo el pan, lo partió, y al partirlo nos recordó que su cuerpo también se rompería por nosotros. Ahora el signo se potencia. No sólo en el pan; presencia y alimento, sino el pan partido, que significa entrega y pasión. El pan partido nos habla del amor más grande, capaz de dejarse romper por los amigos y por obediencia. Este pan roto es mi cuerpo destrozado por amor. Enseguida se ofrecerá en comida.

Cristo nos dejó en memorial un pan partido y un vino repartido. Esto es, decía, mi vida entregada, mi amistad compartida, mi cuerpo que se inmola. Es mi espíritu y mi evangelio, mi manera de ser y de hacer, mi recuerdo y mi promesa, soy yo.

EU/FRACCION-PAN: A la Eucaristía se la llamaba la fracción del pan. Es un gesto impresionante. No sólo se parte para repartir, sino para significar la muerte del Señor. Tendríamos que temblar de amor y dolor cada vez que partimos el pan. Y tendríamos que asumir las mismas actitudes del que se dejó partir.

Entonces, «cada vez que partís el pan y bebéis la copa» me hacéis presente, comulgáis mi espíritu, revivís mi vida, anunciáis mi muerte, profetizáis mi vuelta, anticipáis mi Reino. Al mundo egoísta se le ofrece este signo de altruismo supremo. Un gesto que debe repetirse. Si cada vez que comemos de este pan recordamos su muerte por amor, también nos comprometemos a partirnos amando, a gastarnos dividiéndonos y a vivir muriendo.

Texto extraído de mercaba.org de CARITAS 1986-1.Págs. 152-156

Imagen de pinterest.es

Texto completo aquí

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Homilía padre José

Te mudarás en mí

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La hora de la Mística

Encuentro virtual con el Padre Pablo D´ors – 58° Clase de Filocalía

Hermanos y hermanas de nuestra hermosa fraternidad, les compartimos el encuentro de hoy con Pablo D´ors en el contexto de la 58 clase de Filocalía.

Agradecemos a Pablo el dedicarnos su tiempo y permitirnos este mágico encuentro.

Amigos del desierto

Monacato secular Tabor

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Desierto e identidad

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Ahora, si pensamos que nuestra vulnerable cáscara es nuestra verdadera identidad, si creemos que nuestra máscara es nuestro verdadero rostro, la protegeremos con fabricaciones aun a costa de violar nuestra propia verdad.
Ese parece ser el empeño colectivo de la sociedad: cuanto más diligentemente se dedican a ello los hombres, con mayor certidumbre se convierte en una ilusión colectiva, hasta que al fin tenemos la enorme dinámica, obsesiva e incontrolable, de las fabricaciones proyectadas para proteger meras identidades ficticias —es decir, los “yo”, considerados como objetos. Unos “yo” que se pueden echar atrás y verse divirtiéndose— (ilusión que les tranquiliza al convencerles de que son reales)”.

Thomas Merton, Incursiones en lo indecible, pág. 19.

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¿Qué es la ansiedad?

El crisol del alma

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La Santísima Trinidad


I

En el principio morava
el Verbo y en Dios vivía
en quien su felicidad
infinita posseýa.
El mismo Verbo Dios era
que el principio se dezía
él morava en el principio
y principio no tenía.
Él era el mismo principio
por eso dél carecía
el Verbo se llama Hijo
que del principio nacía.
Ale siempre concevido
y siempre le concevía
dale siempre su sustancia
y siempre se la tenía.
Y assí la gloria del Hijo
es la que en el Padre avía
y toda su gloria el Padre
en el Hijo posseýa.
Como amado en el amante
uno en otro residía
y aquese amor que los une
en lo mismo convenía.
Con el uno y con el otro
en ygualdad y valía
tres personas y un Amado
entre todos tres avía,
Y un amor en todas ellas
un amante los hazía
y el amante es el amado
en que cada qual vivía.
Que el ser que los tres posseen
cada cual le posseýa
y cada qual de ellos ama
a la que este ser tenía.
Este ser es cada una
y éste solo las unía
en un inefable nudo
que dezirse no savía.
Por lo qual era infinito
el amor que los unía
porque un solo amor tres tienen
que su esencia se dezía
qu’el amor, quanto más une
tanto más amor hazía.

De la comunicación de las tres Personas.

II

En aquel amor inmenso
que de los dos procedía
palabras de gran regalo
el Padre al Hijo dezía
de tan profundo deleite
que nadie las entendía
sólo el Hijo lo gozaba
que es a quien pertenecía.
Pero aquello que se entiende
desta manera dezía
—Nada me contenta, Hijo,
fuera de tu compañía.
Y si algo me contenta
en ti mismo lo quería
el que a ti más se parece
a mi más satisfazía.
Y el quen nada te semeja
en mí nada hallaría
en ti solo me e agradado
¡o vida de vida mía!.
Eres lumbre de mi lumbre
eres mi sabiduría
figura de mi substancia
en quien bien me complazía.
Al que a ti te amare Hijo
a mí mismo le daría
y el amor que yo te tengo
ésse mismo en él pondría
en razón de aver amado
a quien yo tanto quería.

De la creación

III

—Una esposa que te ame
mi Hijo darte quería
que por tu valor merezca
tener nuestra compañía
y comer pan a una mesa
del mismo que yo comía
porque conozca los bienes
que en tal Hijo yo tenía
y se congracie conmigo
de tu gracia y loçanía.
—Mucho lo agradezco Padre,
—el Hijo le respondía—
a la esposa que me dieres
yo mi claridad daría
para que por ella vea
quánto mi Padre valía
y cómo el ser que posseo
de su ser lo recevía.
Reclinarla e yo en mi braço
y en tu amor se abrasaría
y con eterno deleite
tu bondad sublimaría.

Prosigue

IV

—Hágase pues —dixo el Padre—,
que tu amor lo merecía.
Y en este dicho que dixo
el mundo criado avía.
Palacio para la esposa,
hecho en gran sabiduría
el qual en dos aposentos
alto y baxo dividía.
El baxo de differencias
infinitas componía
mas el alto hermoseava
de admirable pedrería.
Porque conozca la esposa
el Esposo que tenía
en el alto colocava
la angélica jerarchía
pero la natura humana
en el baxo la ponía
por ser en su compostura
algo de menor valía.
Y aunque el ser y los lugares
desta suerte los ponía
pero todos son un cuerpo
de la esposa que dezía:
Que el amor de un mismo Esposo
una esposa los hazía.
Los de arriva posseýan
al Esposo en alegría
los de abaxo en esperança
de fee que les infundía
diziéndoles que algún tiempo
él los engrandecería
y que aquella su baxeza
él se la levantaría
de manera que ninguno
ya la vituperaría
porque en todo semejante
él a ellos se haría
y se vendría con ellos
y con ellos moraría
y que Dios sería hombre
y que el hombre Dios sería
y trataría con ellos
comería y bebería
y que con ellos contino
él mismo se quedaría
hasta que se consumase
este siglo que corría
quando se gozaran juntos
en eterna melodía
porque él era la cabeça
de la esposa que tenía
a la qual todos los miembros
de los justos juntaría
que son cuerpo de la esposa,
a la qual él tomaría
en sus braços tiernamente
y allí su amor le daría
y que assí juntos en uno
al Padre la llevaría
donde del mismo deleite
que Dios goza gozaría
que como el Padre y el Hijo
y el que dellos procedía
el uno vive en el otro
assí la esposa sería
que dentro de Dios absorta
vida de Dios viviría.


Prosigue

V

Con esta buena esperança
que de arriva les venía
el tedio de sus trabajos
más leve se les hazía
pero la esperança larga
y el deseo que crecía
de gozarse con su Esposo
contino les affligía.
Por lo qual con oraciones
con suspiros y agonía
con lágrimas y gemidos
le rogavan noche y día
que ya se determinase
a les dar su compañía.
Unos dezían: ¡O, si fuesse
en mi tiempo el alegría!
Otros: Acava Señor
al que as de embiar embía.
Otros: ¡O si ya rompieses
essos cielos y vería
con mis ojos que baxases
y mi llanto cessaría!
Regad nuves de lo alto
que la tierra lo pedía
y ábrase ya la tierra
que espinas nos produzía
y produzga aquella flor
con que ella florecería.
Otros dezían: ¡O dichoso
el que en tal tiempo sería
que merezca ber a Dios
con los ojos que tenía
y tratarle con sus manos
y andar en su compañía
y gozar de los misterios
que entonces ordenaría!


Prosigue

VI

En aquestos y otros ruegos
gran tiempo pasado avía
pero en los postreros años
el fervor mucho crecía,
quando el viejo Simeón
en deseo se encendía
rogando a Dios que quisiese
dexalle ver este día.
Y assí el Espíritu Sancto
al buen viejo respondía
que le dava su palabra
que la muerte no vería
hasta que la vida viesse
que de arriva descendía
y que él en sus mismas manos
al mismo Dios tomaría
y le tendría en sus braços
y consigo abraçaría.


Prosigue la Encarnación.

VII

Ya que el tiempo era llegado
en que hazerse convenía
el rescate de la esposa
que en duro yugo servía
debaxo de aquella ley
que Moysés dado le avía
el Padre con amor tierno
desta manera dezía:
—Ya ves Hijo que a tu esposa
a tu ymagen hecho avía
y en lo que a ti se parece
contigo bien convenía
pero diffiere en la carne
que en tu simple ser no avía.
En los amores perfectos
esta ley se requería
que se haga semejante
el amante a quien quería
que la mayor semejança
más deleite contenía;
el qual sin duda en tu esposa
grandemente crecería
si te viere semejante
en la carne que tenía.
—Mi voluntad es la tuya
—el Hijo le respondía—
y la gloria que yo tengo
es tu voluntad ser mía
y a mí me conviene Padre
lo que tu Alteza dezía
porque por esta manera
tu vondad más se vería
veráse tu gran potencia
justicia y sabiduría
yrélo a dezir al mundo
y noticia le daría
de tu belleza y dulçura
y de tu soberanía
yré a buscar a mi esposa
y sobre mí tomaría
sus fatigas y trabajos
en que tanto padecía
y porque ella vida tenga
yo por ella moriría
y sacándola del lago
a ti te la bolvería.

Prosigue

VIII

Entonçes llamó a un archángel
que Sant Gabriel se dezía
y embiólo a una donzella
que se llamava María
de cuyo consentimiento
el misterio se hazía
en el qual la Trinidad
de carne el Verbo vestía.
Y aunque tres hazen la obra
en el uno se hazía
y quedó el Verbo encarnado
en el bientre de María.
Y el que tiene sólo Padre
ya también madre tenía
aunque no como qualquiera
que de varón concevía
que de las entrañas de ella
él su carne recevía
por lo qual Hijo de Dios
y del hombre se dezía.

Del Nacimiento

IX

Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer avía
assí como desposado
de su tálamo salía,
abraçado con su esposa
que en sus braços la traýa
al qual la graciosa madre
en un pesebre ponía
entre unos animales
que a la sazón allí avía
los hombres dezían cantares
los ángeles melodía
festejando el desposorio
que entre tales dos avía
pero Dios en el pesebre
allí llorava y gimía
que eran joyas que la esposa
al desposorio traýa
y la madre estava en pasmo
de que tal trueque veýa
el llanto del hombre en Dios
y en el hombre el alegría
lo qual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.

Romance sobre el Evangelio de San Juan de la Cruz

Extraído de Poemas del Alma

Imagen de alfayomega.es

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Homilía Padre Jose Antonio

La acción de la Gracia lo abraza todo

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“¿ME AMAS?”

Amada fraternidad: Nuestro hermano Gabriel nos hace llegar este hermoso texto que invita a la reflexión en este tiempo de Pentecostés.

Bendecido día hermanos y hermanas. Cristo brille en cada uno y en cada una.

“El misterio insondable de Dios consiste en que es un enamorado que quiere ser amado. El que nos ha creado, está esperando nuestra respuesta al amor que nos ha dado la vida. Dios no nos dice solo: ‘Tú eres mi amado’ , sino que también nos dice: ‘¿Me amas?’ , y nos proporciona innumerables posibilidades para responder ‘si’. En esto consiste la vida espiritual: en la posibilidad de responder ‘si’ a nuestra verdad interior”.

HENRI J. NOUWEN

Imagen de churchofjesuschrist.org

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Solemnidad de Pentecostés. Homilía Padre José.

Se llenaron todos de Espíritu Santo

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Cristología interior

Encuentro virtual con el Padre Javier Melloni SJ – 56° Clase de Filocalía –

Agradecemos al padre Javier su disposición a encontrarse con nosotros y el regalo que la gracia nos hace a través de sus palabras. ¡Un profundo y luminoso Pentecostés para todos!

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Necesidad del Espíritu Santo

Pureza de Corazón

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Conectarnos con la Presencia

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“La verdad que nos libera es saber que no procedemos del capricho de la nada, del azar o de la necesidad, sino de una Fuente indecible de amor, permanente y continua, que Jesús experimentó manando de una profundidad que llamó Abbá. Saber que procedemos de tal Origen nos abre a una confianza y a una libertad siempre por inaugurar. De esta verdad brota libertad porque nos revela que la existencia es puro don dado para dar. Lo que nos impide ser libres es el temor a perdernos.

Vivimos aferrados a todo sin saberlo, en estado de shock. Si descubrimos que la existencia es don, no hay nada que podamos perder, porque nunca lo hemos tenido. Sólo somos sus depositarios. Vivir así nos libera. Pero esta verdad, que es libertad, es difícil de alcanzar y está pendiente de ser desplegada en sus múltiples ámbitos y matices: en los complejos enredos con nosotros mismos, en nuestras relaciones de dominación o de dependencia de los demás, en el significado que damos a nuestras creencias y en los códigos de comportamiento que hemos aprendido para contenernos, creando identidades tanto personales como colectivas en las que quedamos constreñidos. Con frecuencia quedamos atrapados en todo ello en lugar de ser alas que nos impulsen a alcanzar mayores horizontes.

La capacidad liberadora de la verdad consiste en conectarnos con la Presencia que da consistencia a cada momento, posibilitando que alcancemos el núcleo de cada situación, persona y cosa sin aferrarnos a ellas. Cuando estamos arraigados en lo real, podemos fluir y co-crear. En cambio, la inautenticidad hace que vivamos en un mundo falso en el que nos replegamos para defendernos por temor a la pérdida…

No podemos apropiarnos de la vida. No podemos arrancarla. Sólo la podemos recibir. En Getsemaní, el Hijo del hombre renuncia a su pulsión de apropiación —hacer su voluntad a toda costa— para entregarse a una Voluntad que le sostiene. Getsemaní está a las puertas de Jerusalén, ciudad de la paz, puerta del Paraíso para la tradición hebrea. Para pasar por ella hay que ceder a la propia voluntad de afirmación y renunciar a toda forma de arrebatamiento: «No vine a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado» (Jn 5,30); «el que me envió está siempre conmigo, porque yo hago siempre lo que es de su agrado» (Jn 8,29)…

Como cristianos, exclamamos: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,20). Y él nos responde: «Yo vengo en la medida en que vosotros venís a mí». Nuestro venir a él pasa por vivir del modo como él vivió, dejando que se siga encarnando en nosotros. Vamos hacia El-que-viene. Así se va gestando el Cristo interior y vamos siendo engendrados como prolongación suya en el desarrollo del cosmos y de la historia, acercando esos cielos nuevos y esa tierra nueva que laten en la calidad de nuestro existir.

Extractos del libro “El Cristo Interior” de Javier Melloni SJ

Enlace de hoy:

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Atizar el fuego

Serie sobre la oración VI

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La oración de Jesús recitada vocalmente, de manera audible para uno mismo, es muy útil para enfocar la atención en ella y en cierto modo ponerse en “sintonía” orante. Sin embargo, una vez que uno se siente ya en estado de oración conviene seguir repitiéndola mentalmente. De otro modo puede suceder que mientras la boca repite la oración, la mente divague siguiendo otros pensamientos. Pero esto ha de alternarse según el momento de cada uno.

Como no es posible tener dos pensamientos al mismo tiempo, si uno puede llevar la atención hacia la repetición de la oración y seguir con el entendimiento las palabras de la frase elegida, las distracciones constantes de la mente no encuentran espacio para dilatarse en la forma de pensamientos. Seguirán apareciendo sin duda, pero al menos disminuirán mucho. Cuando la repetición de la oración de Jesús se hace junto al sentimiento ya todo cambia. Es decir, la repetición mental junto al sentimiento de devoción, compunción, amor o simplemente con el anhelo ferviente de búsqueda de Dios; modifica su cualidad, se hace más profunda y empieza a encarnarse y a descender hacia el corazón o el fondo del alma.

Después solo necesitas paciencia y perseverancia; todos los días regar el campo donde cultivas la oración. Así como alimentas tu cuerpo en diferentes horarios o limpias la casa un poco cada día o vas a comprar víveres con frecuencia; de igual manera debes volver a atizar el fuego de la oración hasta que se vuelve constante y cálido. Ese calor y esa luz abastecerán toda tu vida. Poco a poco te das cuenta que no necesitas nada más. O dicho de otro modo, que de allí surge sin interrupción todo lo que te haga falta, lo que es necesario y bueno para tu vida.

Más adelante, por obra de la gracia sucede un hecho extraordinario: Orar ya no requiere esfuerzo sino al contrario. Igual que comer cuando estás hambriento no implica esfuerzo o inspirar luego de cada expiración es algo del todo natural, así mismo se vuelve de fácil y grata la oración. Para disponerse a orar y tomar la oración como la actividad más importante de la vida fue necesario antes que te dieras de bruces una y otra vez con tu voluntad personal. Uno ha de haberse convencido de que todo depende de la voluntad de Dios y de que no hay nada que ocurra si Él no lo quiere o lo permite. El fracaso de las expectativas personales es una gran ayuda para la oración. En verdad, no conozco gracia más grande…

elsantonombre.org

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La plenitud de Cristo

Decubrir la espiritualidad ignaciana

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La cálida ternura

“Deben descender de la cabeza hasta su corazón. Por el momento, sus pensamientos están en su cabeza. Y parece que Dios está fuera de ustedes; también su oración y todos sus ejercicios espirituales permanecen en el exterior. En tanto que permanezcan en su cabeza, no podrán dominar sus pensamientos, que continuarán remolineando como la nieve con el viento del invierno o los mosquitos con el calor del verano…”

Teófano el Recluso

“Es esencial que en el momento de la oración el intelecto esté unido al espíritu y que reciten juntos la oración; pero en tanto el intelecto trabaja con las palabras, pronunciadas mentalmente o en voz alta, el espíritu ora por un sentimiento de cálida ternura o a través de lágrimas.

La unión de los dos es otorgada en el momento determinado por la gracia divina; pero, para el principiante, es suficiente con que el espíritu simpatice y obre con el intelecto. Si la atención es mantenida por el intelecto, el espíritu sentirá un verdadero calor y ternura. A veces, al espíritu se lo llama corazón, como a veces al intelecto se lo llama cabeza”.

Obispo Ignacio

“Sublimidad de la oración interior” – Antología de autores espirituales – Pág. 92 y 98 – Editorial Lumen (2011)

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VII Domingo Pascual. La Ascensión del Señor

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El lugar del Corazón

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“El tiempo de las búsquedas infructuosas termina por pasar y el feliz buscador encuentra lo que buscaba. Descubre el lugar del corazón y se instala allí con su intelecto, en presencia de Dios. Permanece ahí como un súbdito fiel ante su rey y recibe de este último el poder de gobernar su vida interior y exterior como le agrada a Dios. En ese momento, el reino de Dios ha entrado en él y comienza a manifestarse con su fuerza natural”. (Pág. 71)

“Preserva la atención interior y la soledad del corazón. Que Dios te ayude a permanecer siempre así, pues es lo más importante en nuestra vida espiritual. Cuando la conciencia está en el corazón, el Señor también se encuentra allí. Entonces los dos se unen y la obra de salvación avanza con éxito. la entrada al corazón está cerrada a los malos pensamientos, a las impresiones y emociones mundanas. El nombre del Señor por sí mismo, dispersa todo lo que le es extraño y atrae todo lo que está emparentado con él. ¿Qué temes por encima de todo? La propia estima, la satisfacción por uno mismo, la fatuidad por uno mismo y todo lo que ronda en torno a uno mismo…” (Pag 98)

“Debemos trabajar sin prisa, intensificando nuestros esfuerzos progresivamente, de manera que no sobrepasemos nuestras fuerzas. Sino nuestro trabajo será como una pieza nueva sobre un vestido viejo. La decisión de emprender un esfuerzo ascético debe provenir del interior. A veces ocurre que un enfermo encuentra por intuición el remedio o el antídoto para su mal, porque siente un poderoso deseo de ello”. (Pag.142)

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Virgen de Fátima

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GEOGRAFIA MÍSTICA

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“Del mismo modo, en la oración, la prueba de la aridez es la de la semilla que, antes de madurar y de dar frutos, debe podrirse y morir en la tierra. Semejante prueba forma parte obligatoriamente del aprendizaje siempre doloroso de lo que es la condición esencial para la oración, esto es, la humildad. Gracias a una comparación, totalmente “ecológica”, san Bernardo cantará las ventajas místicas de lo que él llama el “valle de la humildad”, que reconoce en las valles húmedos adonde a los cistercienses les gustaba establecerse, porque son el lugar fértil donde destellan las aguas que descienden a lo largo de los flancos escarpados de las montañas.

Ruusbroec, que le copiará la imagen, agregará otro rasgo a lo que alguien ha llamado la “geografía mística” de los cistercienses, un rasgo que es también muy ecológico. Él hace notar que las pendientes de un valle vuelven a enviar la luz del sol hacia el fondo y así redoblan su efecto: “Cuando el sol envía sus rayos a un valle profundo, situado entre dos montañas, y el astro se mantiene en el cenit del firmamento de modo que sus rayos alcanzan la depresión y el fondo del valle, ocurren allí tres cosas. El valle recibe más luz y la refleja mejor a causa de las montañas; se recalienta y es más fértil que la tierra llana de la planicie”.

Es un fenómeno análogo, considera, al que se produce en un corazón humilde que expone sus deseos no satisfechos ante Cristo, porque, frente a la humildad, la liberalidad de Dios no puede contenerse –afirma Ruusbroec–; ella debe fluir y derramarse casi como a pesar de sí. Y continúa: “Este valle que es el corazón humilde, recibe entonces tres cosas: es más iluminado e inundado de luz; es mejor recalentado por la caridad; se vuelve más fértil en virtudes perfectas y en buenas obras”.

Ya sea bajo la figura de la noche, del invierno o del valle, el hombre de oración se amolda así, no solamente a los ritmos exteriores de la naturaleza, a la sucesión de los días y de las estaciones, sino también a un dinamismo espiritual más profundo, a aquel que hace progresar el conjunto de la creación presente hacia su paso a la nueva creación. Ese paso es doloroso, y su dolor repercutirá en la oración…”

Extraído de “La vida de oración…” en “Cuadernos monásticos…”

Enlaces recomendados:

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El guía de las almas

Amados hermanos y hermanas:

Me complace compartirles este hermoso lienzo acompañado por reflexión y las dos clases de Filocalía y Fenomenología de nuestro hermano Mario.

Espera sean de su interés y ayuda. Quedamos a vuestro servicio.

Óleo sobre tela – 50 x 70 cms. – Propio del blog –

De esta manera, el monje, desde su misma «conversión» hasta su muerte, se sentía sometido a la constante acción del Paráclito. Las cartas de San Antonio ya subrayan con fuerte realismo esta acción santificadora. «No penséis»—escribe el Santo a sus discípulos—«que ni vuestro ingreso ni vuestro progresoen el servicio de Dios sea obra vuestra, sino de un poder divino que siempre os está asistiendo». El Espíritu Santo es quien los llama al combate, «fija el modo de la penitencia en los cuerpos y en las almas», les ilustra acerca de las pasiones y cómo vencerlas, les abre los ojos para que vean cómo la propia santificación es el fin de todo ascetismo. El es «el guía de las almas»; si el monje se deja conducir por él, alcanzará la victoria.

Los escritores del monacato primitivo coinciden asimismo cuando se trata de enseñar cómo prepararse para la recepción del Paráclito, la «fuerza de Dios», el «carisma máximo», el «don del Espíritu». Oigamos a San Ammonas: «Si queréis recibirlo, entregaos al trabajo del cuerpo [ = ascetismo corporal] y al trabajo del corazón [ = ascetismo espiritual]. Y dirigid vuestros pensamientos hacia el cielo noche y día, pidiendo de todo corazón el Espíritu Santo, y se os dará… Yo, que soy vuestro padre, rogaré por vosotros para que lo recibáis…»

Pero esto no será posible sin la perfecta pureza de corazón, sin la extinción completa del espíritu de vanagloria, sin la total abnegación de la propia voluntad y del propio juicio, sin mucho reposo, soledad y silencio en lo recóndito del desierto. «Purificarse de la fealdad adquirida por los vicios, escribe San Basilio, volver a la belleza de la naturaleza, restaurar, por así decirlo, la forma primitiva de la imagen real por la pureza: sólo mediante esta condición es posible acercarse al Paráclito». En una palabra, es necesario haber superado la empinada cuesta de la «vida práctica» tal como la exponen nuestros maestros. La gran ley para llegar a ser «espiritual» la formuló con clásico laconismo uno de los padres del yermo cuando dijo: «Da la sangre y recibe el Espíritu».

Sólo por el martirio de la praxis se obtiene esta calidad inapreciable. Para penetrar en el reino es preciso que preceda una muerte mística: «Si alguien pudiera, ya en esta vida, morir a causa de los trabajos [de la ascesis], se convertiría enteramente en la mansión del Espíritu.

Extraído de pags. 668/9 “El paraíso recobrado” dentro de “Historia del monacato primitivo” de G. Colombás

Enlaces de hoy:

Clase 54° de Filocalía – “La morada del corazón”.

Clase 11° de Fenomenología – “La ira, las compulsiones, el testigo ecuánime y otros temas.

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LA ESPERA DE LA AURORA

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“El hombre que no cree que cada día contiene una hora más temprana, más sagrada y rosada que la que él ya ha profanado, ha desesperado de la vida, y está avanzando por un camino descendente y oscuro. Luego de un paro parcial de su vida sensitiva, el alma de un hombre, o más bien sus órganos, se re-fortalecen cada día, y su genio de nuevo ensaya si puede hacer otra vida noble. Debiera decir que todos los sucesos memorables ocurren durante la mañana y en una atmósfera matutina…

Debemos aprender a volvernos a despertar, y a mantenernos despiertos, no con ayuda mecánica, sino por medio de una infinita espera de la aurora, que no nos abandone en nuestro sueño más profundo. No sé de un hecho que anime más que la incuestionable capacidad del hombre para elevar su vida gracias a un esfuerzo consciente. Es algo poder pintar un cuadro, o esculpir una estatua, y de esa forma hacer bellos unos pocos objetos, pero mucho más glorioso es esculpir y pintar la atmósfera a través de la cual miramos, cosa que podemos realizar moralmente. La más elevada de las artes consiste en alterar la calidad del día…

En la eternidad hay realmente algo verdadero y sublime, pero todos esos tiempos y lugares y ocasiones existen ahora y aquí. El mismo Dios culmina en el momento presente, y nunca, en el lapso de todas las edades, será más divino. Y podemos percibir todo lo que es sublime y noble tan sólo por la perpetua inspiración e instilación de la realidad que nos rodea…”

Extraído de “Walden o la vida en los bosques” de Henry David Thoreau

Invitación de Hno. Carlos:

𝗖𝗮𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗦𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼 𝘆 𝗢𝗿𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝗖𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗻𝘁𝗲
𝗥𝗲𝗽. 𝗗𝗼𝗺 invita:

RETIRO DE PENTECOSTÉS:


“Contemplando al Espíritu Santo en nuestro corazón”

𝗙𝗘𝗖𝗛𝗔 𝗬 𝗛𝗢𝗥𝗔𝗥𝗜𝗢: Sábado 22 mayo 9:30 am-1 pm y 5:30-8:00 pm Domingo 23 mayo, 9:30 am-1 pm
Hora Rep. Dominicana y Miami

POR ZOOM…Link directo a reunión…
https://us02web.zoom.us/j/6026775777?pwd=ZWw3MXpCZlRiSzltTUpXQmE2NHhUZz09

𝗜𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶ó𝗻
+1 8295211177 𝗔𝗺𝗲𝗹𝗶𝗮


𝗜𝗻𝘀𝗰𝗿𝗶𝗽𝗰𝗶ó𝗻
+1 8297500906 𝗠𝗮𝘆𝗿𝗲

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Adquiere la inocencia

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“Si un pensamiento te oprime, no te desalientes sopórtalo con valor diciendo: Todos me rodearon, pero yo en el nombre del Señor los rechacé (Sal 117,11). De improviso te llega el auxilio de Dios, los alejas de ti, Dios te protege y la gloria divina camina contigo, porque el coraje camina con el que es humilde y tú serás saciado como lo desea tu alma (Is 58,11). Los caminos de Dios son la humildad de corazón y la bondad. Pues está escrito: ¿A quién cuidaré sino al humilde y al pacífico? (Is 66,2). Si caminas por las sendas del Señor, él te custodiará , te dará fuerza, te colmará de ciencia y de sabiduría, pensara en ti en todo tiempo, te liberará del diablo y en tu muerte te dará la gracia en su paz”…

Adquiere la inocencia, sé como esas ovejas inocentes, que si se les quita la lana no dicen ni una palabra. No vayas de un lugar a otro diciendo: “Aquí o allá encontraré a Dios”. Dios ha dicho: Yo lleno el cielo, Yo lleno la tierra (Jr 23,24). Y de nuevo: Si pasaras a través del agua, Yo estoy contigo (Is 43,2). Y: Los ríos no te sumergirán (Is 43,2). Debes saber, hijo mío, que Dios vive dentro de ti, para que permanezcas en su ley y en sus mandamientos…”

Del catecismo de San Pacomio

Enlaces recomendados:

Retiro de preparación hacia Pentecostés

VI domingo de Pascua

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Cristo es aquí

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Tu redención es ahora mismo. No importa lo que ha pasado ni lo que vendrá; todo ello está en ti y reunido en este mismo punto, en el presente mismo. La acción del momento cambia los significados hacia el antes y el después. Tus gestos de hoy lo atraviesan todo, iluminan todo lo que has amado y purifican tus desamores. Cristo es aquí en el centro del corazón y sus latidos pugnan por hacerse gracia en movimiento.

Todo pensamiento acerca de ti, déjalo con ligereza, como se espanta una mosca repentina. Cualquier preocupación nos indica alguna soberbia, la de creernos capaces de alterar Su designio. Afincados en el deber del momento, concentrados en el mejor hacer posible, respiramos Su nombre, presentimos su cercanía. ¿Mi refugio? En el muy alto. Depositemos las prisas al amparo del Altísimo. Él sabe, Él ama; apenas velado en las cosas y las situaciones, no hace más que buscarnos.

elsantonombre.org

Comunicado de hoy que nos hace una hermana de la Fraternidad:

Los invito a vivir este maravilloso Retiro María Modelo de Fe, tiene una duración de 7 días, el horario lo elige usted, iniciamos el martes 11 de mayo. Abre este enlace para unirte a mi grupo de:

WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/IMeGWCxWgu30U4SOuqrfHS

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La obra del momento

La divinización de las actividades

“… Dios, en lo que tiene de más viviente y de más encarnado, no se halla lejos de nosotros, fuera de la esfera tangible, sino que nos espera a cada instante en la acción, en la obra del momento. En cierto modo, se halla en la punta de mi pluma, de mi pico, de mi pincel, de mi aguja, de mi corazón y de mi pensamiento. Llevando hasta su última terminación natural el rasgo, el golpe, el punto en que me ocupa, aprehenderé el Fin último a que tiende mi profunda voluntad.

Semejante a esas temibles energías físicas que el Hombre llega a disciplinar hasta lograr que realicen prodigios de delicadeza, el enorme poder del atractivo divino se aplica a nuestros frágiles deseos, a nuestros microscópicos objetos, sin romper su punta. Esta potencia es exultante y, por tanto, no perturba ni ahoga nada. Es exultante; por tanto, introduce en nuestra vida espiritual un principio superior de unidad, cuyo efecto específico es, con arreglo al punto de vista que se adopte, santificar el esfuerzo humano o humanizar la vida cristiana…”

Extraido de Escritos esenciales de Pierre Teilhard de Chardin

Enlace de hoy:

Reconocer al Señor

En la tormenta

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Conocimiento de sí mismo

“No podemos confiar excesivamente en nosotros mismos porque con frecuencia nos falta la gracia y el criterio. Poca lucidez hay en nosotros y ésta, muy pronto por negligencia, la perdemos. Muchas veces se nos pasa inadvertido lo ciegos que estamos interiormente. Muchas veces actuamos mal y peor lo disculpamos. A veces nos motivan las pasiones y estimamos que es afán por servir a Dios. Reprendemos a los otros por pequeñeces y pasamos tranquilamente sobre nuestras grandes fallas. Pronto sentimos y ponderamos lo que tenemos que soportar de los demás y no nos damos cuenta de lo mucho que los otros nos soportan. Quien bien y justamente califica lo propio no encontrará nada grave de juzgar en el otro.

La persona atenta a su vida en Dios antepone su propia vigilancia a la de los demás. Y quien se reconoce a sí mismo con atención con facilidad prefiere callar lo que corresponde a otros. Nunca serás persona interior y consagrada a menos que silencies lo ajeno y te examines especialmente a ti mismo. Si te orientas totalmente hacia Dios y hacia ti mismo muy poco te moverá lo que percibas de fuera. ¿Dónde estás, cuando no estás presente a ti mismo?. Y cuando terminaste de recorrer todo, olvidado de ti, ¿Qué aprovechaste?. Si deseas tener paz y unión verdadera conviene que pospongas todo hasta aquí y tengas ojos solamente para ti…”

de “La imitación de Cristo” de Tomás de Kempis

Imagen extraída de diakonima.gr

Enlaces recomendados:

Homilía dominical del Padre José Antonio

Un corazón puro

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Encuentro virtual

Queridas hermanas y hermanos, aquí les dejamos el vínculo al encuentro virtual para hoy Sábado 1° de Mayo, para quién desee conversar un rato; nos enfocaremos especialmente sobre lo tratado en la clase 52° de Filocalía o acerca del tema de la “No reacción” que publicamos ayer. Será si Dios quiere a las 15 horas de Argentina, 20 horas de España y equivalentes. Un abrazo fraterno, invocando el Santo Nombre de Jesús.

http://meet.google.com/yew-stip-dio

Enlaces de hoy:

Momentos de la oración

7 días con Santa Catalina de Siena

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Ite ad Joseph

Amados hermanos y hermanas: Les comparto este especial texto sobre San José que nos hace llegar la hermana Sofía de Hozana. Deseo lo disfruten.

Les abrazo invocando el Santo Nombre.

Tres días para pedirle a san José que vele por nuestras necesidades

Ite ad Joseph”, acudid a San José

La tradición cristiana ha tomado una frase del Antiguo Testamento para invocar a san José: “Ite ad Joseph”, acudid a San José. Estas palabras recuerdan la historia del patriarca José del Antiguo Testamento, el que en tiempos de angustia salvó al pueblo del hambre y de la muerte:

“Entonces la hambruna se extendió a todo el país de Egipto, y la gente gritó al Faraón por pan. Y el Faraón dijo a todos los egipcios: “Vayan con José, y hagan lo que él les diga”
(Gen 41.55; Sal 105, 16-20).

Id a José, fue la frase del faraón en el Antiguo Testamento en tiempos de crisis; en nosotros también hoy resuena esa frase en nuestro interior: acudamos a él especialmente durante el Triduo en línea a San José en Hozana. Cada día, quienes participen recibirán una meditación sobre San José, como modelo de los trabajadores; una pequeña jaculatoria y una imagen, del 28 al 30 de abril.

San José, al que conocemos por el Evangelio, es hombre de acción. Es hombre de trabajo. El Evangelio no ha conservado ninguna palabra suya. En cambio, ha descrito sus acciones. Acciones sencillas, cotidianas, que tienen a la vez el significado límpido para la realización de la promesa divina en la historia del hombre; obras llenas de la profundidad espiritual y de la sencillez madura. San José ha puesto toda su vida al servicio de Dios manifestada en la Sagrada familia, él no es tanto teórico si no práctico para con los menesteres de cada día. Nos enseña a poner toda nuestra vida en las manos de Dios.

San José, es modelo y patrono de los trabajadores, a él dirijámonos confiados, pidámosle ayuda para vele por nuestras necesidades de cada día, y no sólo por el alimento necesario, sino también aquello que nos conduzca a la vida eterna. Que trabajemos con espíritu de alegre, con esmero y paz, sabedores de cumplir la voluntad de Dios mientras caminamos por este éxodo hacia la tierra prometida. Y con toda la Iglesia imploremos la protección e intercesión de San José. Encomendémosle nuestras preocupaciones, especialmente los peligros que amenazan a la familia humana.

Que nuestra vida sea una jornada de esfuerzo y de siembra en la espera del descanso y de la cosecha en la eternidad, y cada día repitamos:

A ti bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio” (Papa León XIII)

Llenos de confianza y de fe en la obra de Dios, tomemos tres días para meditar con san José, protector de la Iglesia Universal, protector de las familias. Días de gracia, ya que este año el papa Francisco ha declarado el “Año de San José” con indulgencia plenaria para todos aquellos que recurran al santo Patriarca.

Padre Rollber Monzón, de Hozana.org

Imagen extraída de hogardelamadre.org

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La vida oculta en Dios

Sacred Print

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El corazón desierto

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Cuando uno no sabe a dónde va… y eres como un ciego caminando a tientas…

Él te coge de la mano y te lleva.

Cuando el pensamiento está vacío… y el corazón está Desierto…

Es cuando dejas espacio libre para que Él cumpla en ti la Divinidad.

Es sólo en estado de inocencia… que Él te concede la Gracia.

Es sólo cuando ya no quieres nada y permaneces completamente vacío y desnudo…

que Él puede llenar tu corazón con su aliento… con su Amor.

Y… entonces te llega una gran Joya…

La Fe, la certeza, la confianza.

Monasterio de Vallbona, Lérida.1980 Eulalia Framis

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Sentencia de los Padres del desierto

Las Ammas: Madres del desierto

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La calma posible

¿Qué vas a hacer hoy?

Pondré mi intención en hacer las cosas que tocan con la mayor calma posible. Buscaré cierta posición interior de confianza en la providencia. Cuando mi corazón se sitúa allí, todas las acciones son importantes, cobran significado aunque este permanezca sin formulación precisa. Los movimientos se vuelven tranquilos y armónicos. No me cuesta sentirme parte de una liturgia vital que se manifiesta en todos y en todas partes. Así da gusto vivir.

Pero hay dificultades, apremios, obligaciones, contratiempos… ¿Cómo hacer allí?

Dios quiere que lo encuentre en todo. ¿Puedes encontrarme en esto? ¿Y en esto otro? ¿Y también en esta situación particular? Su amor juega a las escondidas solo para que lo busque. Pretende que lo descubra también en la misma búsqueda. Quiero percibir su sagrada presencia en el día a día y a veces me doy cuenta de que ese “querer percibirlo” ya es Él mismo que me llama. Esta es una de las tantas formas de la oración.

elsantonombre.org

Imagen extraída de elcomercio.pe

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San Rafael Arnáiz

El Espíritu Santo ora en mí

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De todo saco una enseñanza

“Dios y su voluntad es lo único que ocupa mi vida. Lo que antes era deseo vehemente, por su infinita misericordia se va templando. Qué inmensa es la gracia de Dios cuando va llenando poco a poco un alma. Cómo se va precisando más y más la vanidad de todo lo humano, y cómo en cambio, se llega uno a convencer prácticamente de que solo en Dios es donde se halla la verdadera sabiduría, la verdadera paz, la verdadera vida, lo único necesario y el único amor y deseo del alma.

Pero si de veras estamos unidos por amor a su voluntad, nada desearemos que Él no desee, nada amaremos que Él no ame, y estando abandonados a su voluntad, nos será indiferente cualquier cosa que nos envíe, cualquier lugar donde nos ponga… Todo lo que Él quiera de nosotros no solamente nos será indiferente, sino que será de nuestro agrado. (No sé si en todo esto que digo hay error; en todo me someto al que de esto entienda. Yo sólo digo lo que siento, y es que en verdad nada deseo más que amarle a Él, y que todo lo demás a Él lo encomiendo; cúmplase su voluntad).

Cada día soy más feliz en mi completo abandono en sus manos. Veo su voluntad hasta en las cosas más nimias y pequeñas que me suceden. De todo saco una enseñanza que me sirve para más comprender su misericordia para conmigo. Amo entrañablemente sus designios, y eso me basta. Soy un pobre hombre ignorante de lo que me conviene, y Dios vela por mí como nadie puede sospechar”.

De los escritos espirituales de San Rafael Arnaiz Barón

Extraído del blog Anawim

Enlaces:

San Rafael Arnáiz

La calma posible

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Sed de Ser

Hermanos y hermanas queridos:

Hoy les comparto este hermoso cortometraje en colaboración con Javier Melloni inspirado en su libro Sed de Ser. Deseo lo disfruten y les ayude a seguir ahondando en la contemplación constante del Amor infinito de nuestro Señor.

Les saludo invocando el Santo Nombre.

Clase 52° de Filocalía – “El velo de las pasiones”

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IV Domingo de Pascua – Homilía Padre José

Presentación Yo Soy el buen pastor

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El velo de las pasiones

¿Cómo hacer con las pasiones del cuerpo? Con ese apego a lo sensible, con los apetitos varios, con la avidez de lo corporal?

Hemos consentido al cuerpo desde siempre por imperativo cultural. Lo hemos considerado lo más importante y lo hemos sobreprotegido. Nos pusimos al servicio de nuestro cuerpo en vez de situarlo como herramienta al servicio del espíritu. De tal manera, hoy se ha transformado en un niño malcriado y caprichoso, que nos tiraniza y que cuando no consentimos se pone a chillar para doblegarnos. Hemos de reeducarlo con astucia e inteligencia. Con afecto pero con firmeza. Hemos de ir quitándole caprichos muy poco a poco, hasta que se conforme con lo necesario, con aquello que le hace bien, que lo hace sentirse mejor de verdad. Cuando al cuerpo le damos solo lo necesario deja de ser un velo que oculta la presencia de Dios. Pero hay que ser pacientes y humildes. Puede llevar años dependiendo de cuan oprimidos estemos bajo su yugo. De todos modos, cualquier esclavitud por pequeña que sea de la que te libres es un buen alimento que hace crecer al espíritu.

¿Qué es lo que más daña al cuerpo?

La inmoderación, en cualquier aspecto y la preocupación mental; que se manifiesta como múltiples tensiones contractivas que impiden el buen funcionamiento orgánico. Has de apreciarlo correctamente. Si odias tu cuerpo por la razón que sea, termina sintiéndose mal como una mascota a la que no damos cariño. El cuerpo está a tu servicio y no a la inversa. Cuando lo acostumbras a esto se siente bien porque así fue creado, como instrumento al servicio del espíritu que es tu verdadera esencia, el hijo de Dios inmaterial que vive en ti.

En síntesis, no le pidas al cuerpo que cumpla el papel de Dios. No podrá darte la plenitud que buscas y que solo la presencia divina puede dar. Utiliza una ascética inteligente y humilde sumada a una oración fervorosa en la forma que tu prefieras y verás que empieza a hacerse dócil y a servirte…

elsantonombre.org

Imagen extraída de sp.depositphotos.com

Clase 52° de Filocalía – “El velo de las pasiones”

Filocalía de Editorial Lumen

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El Horeb del corazón

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El arte de la oración

INFINITAS VECES LA MISMA INVOCACIÓN

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“El Santo Padre también señaló que, la primera oración humana es siempre una recitación vocal. En primer lugar, se mueven siempre los labios. Aunque como todos sabemos rezar no significa repetir palabras, sin embargo, la oración vocal es la más segura y siempre es posible ejercerla. Los sentimientos, sin embargo, aunque sean nobles, son siempre inciertos: van y vienen, nos abandonan y regresan. No solo eso, también las gracias de la oración son imprevisibles: en algún momento las consolaciones abundan, pero en los días más oscuros parecen evaporarse del todo. La oración del corazón es misteriosa y en ciertos momentos se ausenta. La oración de los labios, la que se susurra o se recita en coro, sin embargo, está siempre disponible, y es necesaria como el trabajo manual…

En este sentido, el Santo Padre afirmó que todos tenemos que aprender de la constancia de ese peregrino ruso, del que habla una célebre obra de espiritualidad, el cual aprendió el arte de la oración repitiendo infinitas veces la misma invocación: “¡Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Señor, ten piedad de nosotros, pecadores!”. Si llegarán gracias en su vida, si la oración se hace un día suficientemente caliente como para percibir la presencia del Reino aquí en medio de nosotros, si su mirada se transforma hasta a ser como la de un niño, es porque ha insistido en la recitación de una sencilla jaculatoria cristiana. Al final, esta se convierte en parte de su respiración.

Por tanto, no debemos despreciar la oración vocal, concluyó el Papa Francisco, no es una cosa de niños o para la gente ignorante, no debemos caer en la soberbia de despreciar la oración vocal, ya que es una oración sencilla, nos la ha enseñado Jesús. Y sobre todo son las únicas, de forma segura, que dirigen a Dios las preguntas que Él quiere escuchar. Jesús no nos ha dejado en la niebla. Nos ha dicho: “¡Ustedes, cuando recen, digan así!”. Y ha enseñado la oración del Padre Nuestro…”

Extraído de Vatican News

Aquí el vídeo donde el Papa Francisco recomienda el Peregrino Ruso y la oración de Jesús

Los Salmos de hoy:

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San Jorge

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EL MURMULLO FILOCÁLICO

“Un murmullo, un impulso atraviesa esos mil años de oración, esos mil años de búsqueda: el deseo de contemplar la belleza de Dios oculta en la Creación y el deseo de contemplar esa Belleza que está por encima de toda creación. Una sed incontenible, una sed insaciable. Pero, al mismo tiempo, una sed serena, apacible, una sed humilde, que aprende a esperar, a alcanzar su meta sin violentar nada ni a nadie. Sed de ver a Dios…

Hablamos de «visión» para referirnos al conocimiento perfecto, al conocimiento que ha alcanzado su plenitud. Un conocimiento que es amor al mismo tiempo, porque conocer a Dios es conocer el amor, ya que Dios es amor (1 Jn 4,8). Y conocer ese Amor supone ir transformándose en él y dejarse transformar por él. Así se van los tres dilatando (el conocimiento, la visión y el amor), a medida que crece la humildad, esa disposición del corazón que permite ir acogiendo más y más a Dios. Disposición interior que no es otra cosa que la limpieza, la pureza de corazón.

«Los Padres vigilantes»

El término griego para hablar de la vigilancia es nepsis, una virtud que es condición fundamental para comenzar, mantenerse y progresar en la vida espiritual: «La continuidad engendra la costumbre, y ésta otorga a la vigilancia una cierta densidad natural», escribía Hesiquio de Batos. Esta atención continua es la que hizo prudentes y sabias a las vírgenes del Evangelio (Mt 25, 1-13). En la doctrina filocálica, la vigilancia presenta una progresión: para los que comienzan, está vinculada al miedo a la muerte y al Juicio Final: «Velad, porque no sabéis cuándo será el día ni la hora» (Mt 25,13). Después, la vigilancia se convierte en un austero ejercicio de atención frente a todos los pensamientos que asaltan a la mente, para suprimirlos de raíz.

Gracias a esta rigurosa vigilancia, el espíritu alcanza una claridad interior muy equilibrada y penetrante, que lo defiende de toda turbación. De este modo, la vigilancia introduce en la plena hesiquía, palabra griega de difícil traducción que significa, a la vez, una paz, una calma, una ternura y dulzura inefables y permanentes en el corazón, gracias a la cual todo pensamiento se apacigua, y el monje puede entregarse a la contemplación pura, sin ser distraído por ningún movimiento interior ni exterior. Con palabras de Hesiquio de Batos:

«La vigilancia es un método espiritual que, mantenido con perseverancia y ardor con la ayuda de Dios, libera totalmente al hombre tanto de sus pensamientos y palabras llenos de pasión como de sus acciones perniciosas. La vigilancia proporciona también un conocimiento certero del Dios incomprensible y abre a los misterios divinos y escondidos. La vigilancia hace observar todos los mandamientos de Dios, tanto los del Antiguo como los del Nuevo Testamento, y concede todos los bienes de la vida futura. La vigilancia es propiamente la limpieza de corazón… una pureza que raramente se encuentra hoy en día, por culpa de nuestra negligencia. Ésta es la vigilancia que Cristo exaltó cuando dijo: `Felices los limpios de corazón, porque verán a Dios’»…

Extraído del libro “Conocimiento espiritual en Filocalía” de Javier Melloni.

Imagen de everipedia.org

Haz click aquí para el audio del primer capítulo

Vídeo anexo de Filocalía – Fin del primer módulo

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Caprichos celestiales

Monasterio de Armenteira

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El vigor de tu empeño

“Cuando la oración salmódica es guiada por la constancia y la atención, la cantidad es una cosa muy buena; pero es la calidad lo que le da vida al alma y también da fruto. La calidad de la salmodia y de la oración es el orar con el espíritu y con el intelecto…

… Cuando te suceda algo parecido(1) mientras salmodias con destreza, no te dejes sorprender por la acedia a causa del desánimo ni tengas más en cuenta el descanso del cuerpo que la utilidad de la oración en virtud de la lentitud del paso del tiempo; pero, donde tu intelecto sea tomado prisionero, allí detente. Si ello ocurre cuando finalizas el salmo, recomienza con buena predisposición y, cuando hayas encontrado el principio, continúa nuevamente con el curso del salmo, aun cuando tu intelecto permanezca prisionero más de una vez en una hora. Si procedes de esta manera, los demonios(2), al no soportar la paciencia de tu constancia y el vigor de tu empeño, se alejarán de ti llenos de vergüenza.

Debes saber con certeza que la oración continua es aquella que no concluye en el alma ni de día ni de noche; la que no es percibida por quién mira, ni en la rigidez de las manos, ni en la firmeza del cuerpo o el sonido de la lengua; pero es comprendida por quién sabe comprender, en la meditación espiritual del intelecto activo y del recuerdo de Dios, mediante una perseverante compunción…

Caps. 70, 73 y 74 en la Segunda Centuria (Capítulos naturales) de Nicetas Sthetatos en Filocalía – Vol. III de Ed. Lumen, pág. 440/1.

Imagen extraída de pinterest.com

Notas: 1) Se refiere a lo dicho en el cap. 72 respecto del olvido respecto de lo que se está leyendo y a la sensación de que el tiempo pesa en cuanto a que transcurre con lentitud. 2) En Filocalía los demonios eran entendidos a veces como entidades angélicas caídas que asediaban al asceta; otras como medios de ayuda divina para percibir la debilidad del orante y quitarle su soberbia, o como los “logismoi“, es decir pensamientos erráticos y vagabundos. En ocasiones los monjes se referían a las propias tendencias encadenantes del alma del practicante tales como el apego a determinadas pasiones. (Comentario propio del blog)

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La consagración

Iniciación a la lectura de los padres

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Acción y gozo

Prestancia del hombre interior: su vivir en conciencia

“… Volvamos a nuestro propósito. Decimos: El hombre es semejante a Dios cuando puede unir al mismo tiempo acción y gozo.  Pero ¿Cuándo se alcanza esto? Esto tiene lugar cuando el hombre interior se une íntimamente a Dios, de manera inseparable, por su pureza e intención profunda.

Mas este deseo habitual de Dios no es lo que comúnmente se entiende por ello; difiere de ello como el correr del estar sentado. Ese deseo es un tomar conciencia de Dios presente en el fondo del alma y desearle vivamente. Es conciencia interior que causa gozo al hombre, y, si bajo el impulso de la buena voluntad se aplica a las obras exteriores, según sea necesario,  no sale de la conciencia interior más que para volver a ella.

Es así como el hombre interior guía por la mano, muy sujeto, al hombre exterior. Algo así como el maestro cantero que tiene a sus órdenes a muchos aprendices y operarios; él no trabaja directamente, aparece rara vez por el taller, rápidamente pergeña el plan y la disposición de la obra, que cada cual luego ha de ejecutar. Esta dirección y maestría bastan para considerarle como el autor de todo… La obra se le atribuye por razón de sus órdenes e indicaciones y le es más personal que a cualquiera de los obreros que la han ejecutado.

Eso es exactamente lo que hace el hombre interior y transfigurado. Interiormente está en su gozo y, gracias a la luz de su prudencia, con un golpe de vista supervisa las facultades exteriores y asigna a cada una su tarea, de suerte que no quede ni un punto, por pequeño que fuere, sin concurrir al mismo fin… Así las obras más diversas convergen en la unidad…”

Extraído de “Sermón 13” de Juan Taulero

Imagen extraída de pinceladasdeliteratura.blogspot.com

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La humillación

La vía del Desierto

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Amigos de la Hesiquía

Hermanos y hermanas: Hermosa reflexión la que nos ha compartido el hermano Mario hoy sobre la hesychía. Cuán importante es el amor, el silencio y la soledad para una total inmersión en la oración contemplativa.

Paz y bien para todos hermanos y hermanas.

“La hesychía es una realidad algo compleja. Los latinos solían traducir este vocablo por quies, pax, tranquillitas, silentium… El término griego significa en los textos monásticos de la época que nos ocupa y en otros posteriores: a) «tranquilidad, quietud, como estado de alma necesario para la contemplación»; b) «tranquilidad, como estado de separación del mundo», y equivale a «soledad». En esta última acepción implica una doble connotación de silencio y soledad, y a veces va unida a anachóresis; como término técnico designa la «vida solitaria del hesicasta, concedida a monjes que la desean, sea temporal, sea permanentemente».

«El amor del silencio y de la soledad—ha escrito Hausherr—es la dialéctica de la oración». La hesychía, en fin de cuentas, es el amor, efectivo y convertido en género de vida, del silencio y la soledad en orden a alcanzar la verdadera oración y la auténtica contemplación. Es llevar la lucha por la oración hasta el último extremo. «Cuando yo vivía en el estado monástico—escribe el obispo Teodoreto de Ciro—, a todos los bienes de la tierra prefería la hesychía». «Ante todo, sed amigos de la hesychía», leemos en una carta del gran hesicasta que fue San Arsenio. Las recomendaciones, los elogios de la hesychía, son frecuentes y entusiastas en nuestros autores. Hesychía, en los textos monásticos, suele tener dos sentidos principales, como hemos visto. A veces designa un estado de vida; otras, un estado de alma. Hay, por tanto, dos clases de hesychía: una física y otra espiritual.

Extraído de “Historia del monacato primitivo” de García Colombás, (BAC) pág. 692 – “Oración y contemplación”

Imagen de monacato.blogspot.com.es

Homilía del Padre José Antonio

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III Domingo de Pascual. Ciclo B

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Mística de la tiniebla

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Gregorio de Nisa elabora su teoría—llamada «mística de la tiniebla»—dentro del marco de las visiones de Moisés. Según la Biblia, Dios se manifestó a Moisés primero a la luz del día, luego en la nube y, finalmente, en la tiniebla. He aquí la imagen del progreso en la verdadera gnosis. La teofanía luminosa simboliza la remoción de toda idea falsa sobre Dios; la manifestación en la nube, la remoción de lo sensible para contemplar las realidades escondidas; en fin, la manifestación en la tiniebla, el ingreso del alma, despojada de toda ayuda humana, en el santuario del conocimiento de Dios.

Esta última es la gnosis verdadera y plena. «Dios permanece siempre infinitamente misterioso; la verdadera visión consiste en no ver; y, en este remontarse más allá de todo conocimiento, el alma experimenta el ‘sentimiento de la presencia’ divina en la noche. Presencia de Dios en el alma, y del alma en Dios. ‘Compenetración mutua: Dios viene al alma, y el alma, a su vez, se transporta en Dios’: la misma gnosis es dejada atrás» He aquí el texto tal vez más significativo:

«La gnosis religiosa es, en primer lugar, luz cuando empieza a aparecer… Pero cuanto más llega a comprender el espíritu, en su caminar hacia adelante, qué cosa sea el conocimiento de las realidades y se acerca más a la contemplación, tanto más comprende que la naturaleza divina es invisible. Habiendo dejado todas las apariencias, no sólo lo que perciben los sentidos, sino lo que la inteligencia cree ver, se dirige cada vez más hacia el interior, hasta que penetra por el esfuerzo del espíritu, hasta el Invisible y el Incognoscible, y allí ve a Dios. En efecto, el verdadero conocimiento de aquel a quien está buscando y su verdadera visión consiste en no ver, porque aquel a quien busca excede todo conocimiento, rodeado por todas partes por su incomprensibilidad como por una tiniebla»

De “El paraíso recobrado” en “Historia del Monacato primitivo” de García Colombás; pag. 659 (BAC)

Estimadas hermanas y hermanos en Cristo Jesús: Mañana viernes 16 de abril, estaremos disponibles a las 19 hs. de Argentina y horarios equivalentes, por si alguien quiere conversar sobre las temáticas que tratamos en el blog. Será en la aplicación Meet en este enlace:

http://meet.google.com/cva-bzkg-cme

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Música cristiana para orar

Película Conversaciones con Dios

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El recuerdo de sí

Serie sobre la oración II

Amada fraternidad:

Les dejo esta hermosa reflexión que nos comparte nuestro hermano Mario con valiosas recomendaciones para poder mantener, en lo posible, la oración constante.

Recuerden que pueden ir compartiendo, reflexiones, vivencias, dificultades que nos encontramos a lo largo del día que nos impide mantenernos en el recuerdo constante. Un saludo fraterno.

Hermano… ¿Cómo hacer para recordarnos a nosotros mismos durante la jornada y no caer en las divagaciones? Sobre todo al principio le pregunto, porque ya me dijo usted que una vez que se agarra la costumbre esto se hace más fácil, como cuando uno echa a andar una rueda por una pendiente. ¿Pero en los comienzos, cuando uno anhela la oración incesante y apenas si se acuerda del propósito durante el día?

Uno debe apelar a cualquier medio a la mano. A mi me ha servido mucho usar elementos que me llamaran la atención. Durante años he llevado una cruz pequeña de madera, lisa y simple nomás, entre los dedos de una mano. Durante todo el día en cualquier actividad, sostener esta pequeña cruz en una de las manos. ¿Qué sucedía? Que a cada rato se me extraviaba la cruz y por lo tanto caía en la cuenta que había perdido la división atencional. Me había ido tras los pensamientos interminables. Así es que me ponía a buscarla por todas partes. Y cuando la encontraba solía darme cuenta sin esfuerzo de como es que se había perdido el recuerdo de mí mismo y por lo tanto el recuerdo de la oración y el recuerdo de la presencia de Dios.

¿Qué entiende usted por recuerdo de sí mismo? Observar todo siendo consciente de que lo estás observando. Es como si te situaras como un sujeto que observa objetos. “Aquí estoy yo que miro las nubes o la flor o el perro… y allá está el objeto”. Esto es una fase inicial tan solo, te hace consciente del espacio entre las cosas y ya te lleva sin que te des mucha cuenta hacia una consciencia más global y amplia que es propiamente el ámbito de la oración. La oración que se da en ese espacio encarna en ti con mayor facilidad.

Antes de cocinar las verduras las debes lavar, pelar, poner la olla al fuego y demás. Del mismo modo, antes de la oración incesante debes preparar el ámbito en ti. Esto implica ser consciente de tu propia presencia durante la jornada. Te haces consciente de ser y estar y dejas de vivir en el piloto automático, en esa duerme-vela distraída donde la vida no se vive sino que pasa muy levemente como algo casi onírico. Antes de percibir la presencia de Dios hay que percibir la propia presencia que es consciencia. Luego cuando esto es fuerte e intenso llega el momento de vaciarse de sí mismo para ser consciente solo del Ser de Dios.

Utiliza un recordatorio como el de la cruz en la mano o poner carteles pequeños en diversos lugares de la casa o lo que a ti te sirva para recordarte, ponerte consciente y atento y volver a la oración. Por cierto esto no se puede hacer si vives muy de prisa. Introduce la calma en tus acciones, en la medida que puedas. Para percibir el espacio entre las cosas y eso que hay entre cada sonido o pensamiento hay que estar muy presente y vivo. Eso requiere atención decidida pero amable, sin forzamientos. Primero eres un sujeto que observa objetos mientras repites la oración. Luego eres como un testigo del sujeto y el objeto mientras la oración se hace casi por si sola. Mas tarde, por decirlo de algún modo, descubres que la oración o esa búsqueda de Dios es lo que realmente eres. Un acto en pos de lo divino, solo eso…

elsantonombre.org

Imagen extraída de fatherdavidbirdosb.blogspot.com

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Homilía sobre San Vicente Ferrer en la catedral de Valencia del Padre José Antonio

y Texto de la homilía en español

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Respirar el Nombre

Meditación y respiración acompasada en el Hesicasmo
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Dentro de la tradición cristiana, el «hesicasmo», expresión que deriva de hesiquía (quietud, paz), es la vía contemplativa que más ha desarrollado las técnicas psicofísicas de meditación. En cuanto que el objetivo inmediato de este método es el silencio de la mente, se puede hablar de “mística” hesicasta. Uno de los grandes místicos hesicastas, Gregorio Palamás († 1357), invocaba la autoridad de Moisés para legitimar tal práctica: “Estáte atento a ti mismo», dice Moisés (Dt 15, 9), ¿Con qué? Con la mente, bajo toda mirada.

Con nada más es posible estar atento a sí mismo de modo completo. Tal método se basa en fijar la atención de una manera especial: “Hay un arte espiritual, es decir un método, que conduce rápidamente a quien lo adopta a la impasibilidad y a la visión de Dios, es la atención (prosoché). Algunos santos han llamado a la atención custodia de la mente, otros custodia del corazón, otros sobriedad (nepsis), otros hesiquía mental” (Filocalia, vol. I, Simeón el nuevo teólogo). Como en otras tradiciones contemplativas, el método hesicasta propone reconducir la mente hacia el corazón mediante la quietud de los pensamientos, pero con la novedosa incorporación de la atención simultánea a la propia respiración como medio de sustraerse al flujo de los pensamientos mientras se mantiene ocupada la mente con la recitación de una oración: Si quieres “vivir en recogimiento espiritual, y tener un corazón sobrio con facilidad, que la oración a Jesús se una a tu respiración, y en pocos días verás cómo esto se verifica” (Filocalia, vol. I, Hesiquio, Discurso sobre la sobriedad). «Que cada respiración te recuerde a Jesús, y entonces tocarás con la mano las ventajas de la soledad» (San Juan Clímaco).

Tal práctica se basa en que resulta imposible respirar con un ritmo plácido y estar al mismo tiempo presos de la ira, la envidia, la gula, la lujuria, la soberbia, la avaricia y la deseación en general. Se afirma que la atención sobre la respiración tiene efectos espirituales porque ayuda a domeñar la mente-ego. Ciertamente, se trata de un método de respiración que encuentra antecedentes en otras tradiciones contemplativas como en el taoísmo o el hinduismo y que incluso prendió en órdenes religiosas católicas tan recelosas del recogimiento como la Compañía de Jesús. Así, su fundador, San Ignacio de Loyola, recomendaba como modo de orar “que con cada aliento o respiración se ha de orar mentalmente diciendo una palabra del Pater noster o de otra oración que se rece, de manera que una sola palabra se diga entre un aliento y el otro, y mientras durare el tiempo de un aliento a otro, se mire principalmente en la significación de la tal palabra, o en la persona a quien reza, o en la bajeza de sí mismo, o en la diferencia de tanta alteza a tanta bajeza propia; y por la misma forma y regla procederá en las otras palabras del Pater noster” (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales).

de pags. 331 y ss. en “Historia de los métodos de meditación no dual” de Javier Alvarado

La santa escala de Juan Clímaco

Debajo la VIII Clase de Fenomenología 2021

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El sitio de la oración

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– Pregunta acerca de las imágenes para orar y de cómo organizar el sitio destinado específicamente a la oración.

Estimado Amigo y hermano, te saludo invocando el Santo Nombre. Todo lugar es propicio para orar y nuestra vida misma es oración si nos ubicamos en la actitud correcta de confianza en Dios y de entrega a lo que percibamos como Su voluntad. Pero es cierto también, que mucho necesitamos de momentos especiales de oración y recogimiento, de dedicación exclusiva a la repetición del Nombre de Jesús, momentos en los cuales abrimos particularmente nuestros sentidos espirituales al abrazo de Su presencia.

Estos fragmentos de tiempo que intercalamos a lo largo de nuestra jornada, tienen también una expresión en el espacio. Un lugar consagrado a la oración y al silencio, a la espera de Su palabra. Es muy bueno, necesario y útil, reservar un sitio en nuestra casa solo para la oración. Este pequeño oratorio y sus disposiciones son sin duda muy personales, tanto como nuestros sentimientos al orar. Me pides algún consejo a este respecto; antes que nada ten en cuenta que en esto rige también, aquello que vale para la oración de Jesús y la frase a utilizar.

El modo será el que más nos facilite el contacto con lo sagrado. Personalmente utilizo iconos, de los cuales valoro sobre todo su peculiar morfología, que tiende a destacar las virtudes de aquél que se evoca a través de la imagen. Tienen los rasgos y la disposición de los gestos y la estilizada figura en general algo que nos induce a elevar el espíritu, aunque muchas veces ni nos demos cuenta. Representaciones de iconos antiguos, escritos por manos diestras y orantes, son de mucha ayuda; siempre y cuando su particular estética resuene en vuestro interior. Nuestra biografía nos “educa” un particular gusto y muchas veces lo bello para unos es desagradable para otros. Uno debe sentir afecto hacia la imagen, antes que nada por aquello que evoca, por lo que representa.

No adoramos a las imágenes sino lo que ellas nos traen a la memoria, lo que ellas suscitan en nosotros. Hay gente que prefiere las representaciones escultóricas, otros figuras al óleo, otros recurren a los crucifijos o a diversas estampas. En ocasiones no es la imagen en si lo que ayuda a recordar a Dios sino la persona aquella a la que la tenemos asociada. Organiza y dispone tu sitio de oración con verdadera unción y reverencia, con afecto hacia Quién nos ha dado todo lo que somos y tenemos. Es importante que sientas que se corresponde a tu espacio interior de oración, que en cierto modo, representa a tu corazón. Tal es así que muchas veces el oratorio va cambiando según la etapa espiritual que se atraviese. Los hay cargados y detallados, ornamentados y otros despojados, casi desérticos. Así somos, distintos y es desde nuestra diversidad como llegaremos a la unidad.

Es importante también, en la medida de las posibilidades, que no se utilice para otra cosa o lo menos posible. Es muy común reservar y cuidar mucho el ámbito para recibir a las visitas, ¿no merece otro tanto Nuestro Señor? Es cierto que tendemos al silencio, que queremos ir hacia lo simple, que la oración de Jesús nos va preparando para una concentración en lo único necesario. Pero aceptemos que estamos de camino y que mientras nos dirigimos a eso anhelado, todavía dependemos de algún sentido para orientarnos. Por eso, tanto las imágenes, como los lugares, las luminarias y hasta algún canto pueden servirnos para apoyarnos y desde allí, elevarnos.

Publicado originalmente en 2012 en el Blog Hesiquía

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Los dulces de mi convento

Del blog Caminante

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El recuerdo de Dios

Hermanos y hermanas:

Esta práctica del recuerdo constante de Dios, quizás sea de las prácticas “más retadoras”, pues el vagabundeo de la mente es una rutina en nuestra vida cotidiana que sucede a penas imperceptiblemente. Acostumbrar a la mente y re-dirigirla una y otra ver al “recuerdo de Dios” de una manera suave y con perseverancia ciertamente traerá grandes beneficios a medio y largo plazo.

Les animo a que, en la medida que lo sientan, nos compartan como han ido viviendo la práctica a lo largo de los días. Les saludo invocando el Santo Nombre de Jesucristo.

Óleo sobre tela 50 x 70 cms. con bastidor – bloghesiquia@gmail.com

La práctica del «recuerdo de Dios» ha sido y sigue siendo una de las más útiles para facilitar la rendición y anonadamiento del ego; “Cuando cerramos todas sus salidas con el recuerdo de Dios, el intelecto exige absolutamente de nosotros una obra que satisfaga su necesidad de actividad. Por lo tanto, deberemos darle solamente el Señor Jesús, como íntegra aplicación para su objetivo” (Filocalía, vol. I, Diádoco de Fótice, Definiciones)

La recordación, es decir, el hábito de tener la mente ocupada en pronunciar o invocar los nombres de Dios, debe prolongarse hasta llegar a ser casi incesante; “cuando andas, cuando comes, cuando bebes y cuando no haces nada”. Su fin es recoger los pensamientos dispersos en las preocupaciones terrenas para dirigir hacia Dios el espíritu concentrado y purificado. De esta manera, cuando la mente es privada de su alimento ordinario (los pensamientos erráticos) se vuelve sobre sí misma.

O dicho en otros términos, cuando el ego deja de apropiarse o de alimentarse de deseos y pensamientos, se debilita y acaba por fenecer de inanición; “Cuantas veces suceda que se multipliquen en nosotros los pensamientos, les arrojaremos nuestra invocación a nuestro Señor Jesucristo y los veremos de inmediato disueltos como humo en el aire, tal como la experiencia nos enseña; y entonces habiendo dejado solo al intelecto, empezaremos de nuevo con la atención continua y la invocación.

Y cada vez que pasemos por esta prueba, actuaremos así… manteniendo siempre la hesiquía (quietud) de nuestro intelecto, incluso respecto de los pensamientos que parecen ser buenos; teniendo cuidado de estar vacío de pensamientos, de modo que los ladrones no se escondan allí” (Filocalía, vol. I, Hesiquio, Discurso sobre la sobriedad).”

de pags. 329/330 en “Historia de los métodos de meditación no dual” de Javier Alvarado

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2° domingo de Pascua

Los salmos

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En la noche luce la estrella

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Os dejamos también aquí la publicación correspondiente al día de hoy, con un breve extracto de texto y una entrevista al Padre Moratiel, que nos parece muy clara, simple y profunda; la recomendamos mucho. Un abrazo fraterno, para todos invocando a Cristo Jesús.

“Frecuentemente me han preguntado cómo ha aparecido en mi vida el silencio; por qué me he decidido a vivir esta aventura. La respuesta, de repente, es bien sencilla. Por debilidad, por necesidad. Como si fuera mi punto flaco. No hay nada extraordinario ni asombroso en todo esto. Y es como una herida que no tiene cura. Hay edades en que uno vive más bien pasión por la palabra; otras, en cambio, se experimenta pasión por el silencio.

Uno se puede sentir como arrojado al silencio gracias a las insatisfacciones que es innecesario nombrar. Pero no puede por menos que confesar que la insatisfacción que preside las bienaventuranzas de Jesús, las que dice el evangelio y las que sugiere, son provocadoras del silencio. Y es cierto que se desembarca en el silencio al cerrarse todas las puertas y todas las salidas, aunque el verdadero callejón sin salida es el silencio mismo. Pues, ¿Dónde ir si estás en un mar sin costas, sin periferias?; pero esa plenitud es la más inmensa belleza…

… Otro interrogante que me han propuesto es cómo siendo dominico he puesto el acento, de alguna manera, en el silencio. Mi padre santo Domingo es el santo de la Palabra. Pero también, y antes, es el santo del silencio. Y es que la palabra no es nada sin el silencio. Como si la palabra buscara su contrario o su aparente enemigo, en el silencio. Y así el silencio viene a ser como el lecho y el alumbramiento de la Palabra. La misma oración se puede expresar como la alianza, las bodas, del silencio y la Palabra. Palabra y silencio no son rivales. En la oración, uno el hombre pone el silencio y Dios pone la Palabra. Es en la noche donde luce la estrella, y es en el silencio donde es vista la Palabra. La Palabra desprendida del silencio se vuelve plenamente palabra al ser acogida en el silencio que le da sonoridad”.

Extraído de “Conversando desde el silencio”

¡Gracias Andrea por enviarnos la entrevista!

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Sacred Print

Homilía del Padre Jose – 2º Domingo de Pascua

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Camino de Contemplación

Amados hermanos y hermanas de la fraternidad:

Nuestra hermana Encarna nos ha compartido este hermoso texto de Frank Jalics. Una palabras que nos direccionan directamente al verdadero silencio que habita en el corazón.

Recuerden que pueden compartir por aquí en la medida que lo sientan, todas las vivencias, obstáculos, experiencias, que se os vayan presentando. En el seno de la fraternidad todas son bienvenidas y acogidas. Allá donde un hermano o hermana encuentre una dificultad, al exponerlo quizás pueda verse respondida por la experiencia de otros hermanos que ya hayan pasado por lo mismo. Un abrazo fraterno.

Hay un silencio el cual es médico y terapeuta.

Hay un silencio ante Dios en el cual el recogimiento es un buscador de perlas, donde se sumerge en las profundidades del ser humano y asciende a la superficie con la herida que no había sanado ni reconocido y que le oprimía. Su descubrimiento duele, pero Dios puede hacerse cargo de la herida y sanarla, pues el recogimiento verdadero es Dios mismo.

Trae a la consciencia las heridas ocultas y desconocidas y puede curarlas por completo. Sólo debes dejar que emerjan a la consciencia y padecerlas ante la mirada amante de Dios. Esta mirada sanadora tiene una delicadeza que más de un terapeuta envidiaría. Trae a la consciencia las heridas en el orden en que se hallan en el interior del ser humano. Nunca expone una llaga más profunda que otras que deben sanar antes.

La persona no tiene que curar sus heridas por si mismas, ni tan siquiera analizarlas. No tiene necesidad de desmenuzarlas. Basta con que las contemple y las padezca en presencia de Dios.

Sólo su mirada…sólo Dios las disolverá.

Frank Jalics

Imagen de lecturaymusicaparaelalma.blogspot.com

¡Gracias Encarna por el texto!

“Haz la salmodia con la boca, pero con la voz en silencio y la guía del intelecto, no soportando dejar sin consideración nada de lo que dices; pero, si alguna cosa huye de tu intelecto, retoma el verso cada vez que suceda, hasta que tengas el intelecto atento a seguir lo que dices, puesto que el es capaz, mientras salmodias con la boca, de recordar a Dios”. Teolepto de Filadelfia en Filocalía

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Sta. Hildegarda de Bingen – Harpa Dei

Un corazón abundante

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El detenimiento

Serie sobre la oración I

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Una de las prácticas más útiles para la vida de oración que he conocido es la del detenimiento. Como pasa en esas películas que vienen en velocidad normal y de repente cambian la música y se enlentece el fluir de las imágenes. Todo se aprecia mejor. Uno ve la hoja que cae danzando detrás del actor y una paloma que vuela despacito como flotando allá detrás y a lo lejos. Y se observa mejor como se construyen los gestos del personaje mientras camina introspectivo… luego todo se detiene y la cámara mira desde diferentes ángulos.

Bueno eso mismo podemos hacerlo en nuestra vida. Efectuar pequeños altos a lo largo del día. Sencillamente disminuimos nuestro ritmo para quedarnos quietos unos momentos y permanecer presentes a ese instante completamente. Es decir me quedo quieto y atiendo. ¿A qué? A todo. Puedo ir focalizando en distintas partes o atender globalmente. Hay que ver lo que mejor le sienta a cada uno. El punto es parar y si hay verdadera atención en pocos instantes aparece la oración. Veamos con más detalle.

Uno puede detenerse en cualquier momento propicio sin llamar mucho la atención. Durante la caminata en el parque, en algún momento oportuno en la oficina o en casa durante las tareas, en fin, cuando se pueda. Tratamos allí de ser un punto fijo que mira el movimiento alrededor. Sentir el cuerpo ayuda para anclarse o por ejemplo sentir las plantas de los pies contra el suelo, eso nos sitúa. Luego miro el panorama que esta en frente. Lo que sea. Y puede ser mejor si trato de mirar sin fijar nada en particular sino la escena global.

Me hago consciente del cielo encima, con algunas nubes, de los árboles allá que se mecen suave, de un perro que se hace el distraído mientras se acerca, de los sonidos distantes de los coches, de la brisa en la cara, de las asociaciones de pensamientos que desde la memoria “hablan” sobre lo que se ve, etc. Aquí estoy yo, “el sujeto” que mira “objetos” diversos. Respirar, simplemente tratando de estar ahí, viendo, sintiendo, viviendo eso y nada más. Testifico. Cómo si fuera una cámara que registra algo para la posteridad, una milésima del tiempo en el espacio irrepetible.

Esto realizado con frecuencia provoca cambios; es curioso pero nos va transformando el modo de ser y de estar. En ocasiones, estando allí mirando, sintiendo, respirando y existiendo… aparece una especie de presencia envolvente, como si hubiera un espectador que no está a la vista. Que no es el sujeto ni los objetos. Uno se descubre mirado y a la vez amado. No se puede decir mucho porque sino se arruina lo que se quiere decir. En realidad todos sabemos de esto, de esta intuición o presentimiento de lo sagrado. Es como un aire que no es aire pero que está en todos lados.

¿Y la oración donde está en todo esto? La oración empezó en el momento mismo en que tuviste el coraje de detenerte. De salirte brevemente al costado del frenesí. O en el momento en que te diste cuenta que se te estaba llamando a la oración. Empezó como un mínimo acto de conciencia: “Voy a parar un instante”. Y se continuó en todo lo demás. Mirar con atención es orar con la mirada. Y lo mismo al escuchar, al sentir y lo demás. Y suele suceder, puede llevar algún tiempo; que en algún momento de este atender en cierta quietud, uno escucha algo extraño que parece venir del corazón. Como un ritmo o un aliento indefinible y sin saber porque se siente como sagrado.

Se siente sagrado lo visto y uno mismo parece sacralizarse y entonces se comprende mejor a los que dicen que dentro de todos hay un recinto secreto o un templo escondido en el cual se entonan los salmos de alabanza. ¿Y si hago esto pero sin embargo no siento nada de eso que se describe? ¿Si por el contrario me quedo quieto y no sé que hacer o me siento extraño y confundido? Buena pregunta. En ese caso miras la confusión y la extrañeza, las sientes, las vives enteramente y puedes decir:

¡Oh Señor no me doy cuenta de tu presencia… pero como me gustaría percibirte! ¡Cómo me gustaría que dejaras de ser idea o anhelo o creencia y que fueras para mí certeza inamovible… cómo me gustaría! Pues pocas oraciones dan tanto fruto como esa. Es un clamor milenario de la humanidad toda, presente en el propio corazón y que se hace desde el ahora.

elsantonombre.org

Leer algún salmo con voz audible, en la calma del cuarto, con tranquilidad y saboreándolo con el corazón, es una forma muy útil para acercarse a la profundidad del alma. Incluso, repetir su lectura varias veces, permite que afloren significados nuevos que dan luz a nuestras situaciones. La vida monástica se asienta mucho en la salmodia y los autores de Filocalía la utilizaban mucho también. Si tu practicas con frecuencia la salmodia y quieres contar tu experiencia o tienes alguna duda respecto al tema de la oración, escribe en los comentarios del blog. Un abrazo fraterno en la invocación de Jesús resucitado.

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De los nombres de Dios

Desierto y mirada purificada

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La meditación continua y el recuerdo de Dios

Queridas hermanas y hermanos: Iniciamos estos días de prácticas en torno al tema de la oración en sus diversas formas sugiriendo la lectura del texto que sigue. Nos parece adecuado para iniciar un intercambio sobre los varios temas que están incluidos en estos pocos párrafos. En base ellos basaremos las reflexiones de los primeros días en esta ejercitación. Cualquier comentario es bienvenido. También os dejamos abajo un audio con los cinco primeros salmos leídos con cadencia meditativa. Su lectura o escucha puede predisponer el ánimo a la oración para un posterior aquietamiento. Un saludo fraterno para todos invocando el Santo Nombre de Jesús.

“Si bien se aconseja la práctica de la meditación o de la contemplación durante ciertos momentos del día, el resto del tiempo puede ser empleado en evitar que la mente vague errática presa de sus ensoñaciones. Algunos maestros espirituales recomiendan ocupar la mente en la recitación lo más constante posible de una frase para propiciar el recogimiento continuo. Desde los primeros siglos del cristianismo han existido diversas fórmulas breves de oración para facilitar la recordación continua. Casiano recomendaba: “Oh Dios, ven en mi ayuda, Señor apúrate en socorrerme”.

La más antigua y común es Señor, ten piedad de mí, o también: Oh Dios, ¡ten compasión de mí, que soy pecador!, cuyo origen se hacía retrotraer nada más y nada menos que al propio Adán; “Que se siente vuelto hacia el oriente como antiguamente Adán y que medite así. Adán en su tiempo se sentó y lloró frente a las delicias del Paraíso. Con sus manos se golpeaba el rostro y decía: “Oh Misericordioso, ten piedad de mí que he caído” (Pedro Damasceno, Filocalia, vol. III). Con ello la mente va perdiendo paulatinamente el hábito de apropiarse de los pensamientos.

Así, al alejarse de los pensamientos, también se irá perdiendo progresivamente el interés por los objetos pensados. Ese es el camino del desapego. En suma, debemos “buscar la morada y golpear a la puerta, con perseverancia, mediante la oración [Mt 7, 7]” (Filocalia, vol. I, Marcos el asceta). De esta manera, “en cuanto Dios, está siempre dentro de mí, recógete en Dios, que toda la noche estás en oración o por lo menos se cuenta como si la tuvieras…”. Cualquier momento del día o de la noche es apto para la meditación, incluidos los momentos aparentemente más triviales; “Adonde quieras que te hallares que no tienes qué hacer, recógete con Dios, aun estando haciendo tus necesidades, has de procurar estar recogido”.

La verdadera paz interior consiste en tener el corazón “siempre fijo y firme en el amor de Dios por un continuo y nunca interrumpido deseo, de manera que ninguna otra cosa apetezca”. De esta manera, llegará un momento en que el otrora hábito de “estar en presencia de Dios” se tornará tan natural y espontáneo que acabará dando paso a una forma sutil, constante y superior de existencia en la que el ego es desactivado y transcendido para dar paso a un estado de autoconsciencia lúcida y serena. La oración continua, también llamada recordación de Dios, no es un exceso, sino un mandamiento del Señor: Hay que rezar siempre sin cansarse, rezad incesantemente.”

Pag. 328 en Capítulo XI de “La ciencia y el arte de la meditación en el cristianismo” en el libro “Historia de los métodos de meditación no dual” de Javier Alvarado

En los Salmos, encontramos dos formas principales de la oración: El pedido de ayuda y la alabanza a Dios. Sin embargo, atravesado el significado literal y luego el simbólico, la oración se convierte en silencio donde no hay necesidad de palabras y pensamientos.

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Orad sin cesar

Diversas prácticas de oración hasta Pentecostés

Hermanas y hermanos, queridos en Cristo Jesús: en el vídeo les presentamos la intención de estos próximos días de ejercitación, que iniciaremos mañana jueves; en torno a las diversas formas de oración que podemos practicar según la etapa espiritual en la que nos encontremos, según la preferencia personal y/o la circunstancia que atravesamos en nuestra vida. Utilizaremos para ello los salmos, los evangelios, textos de diversos místicos cristianos y haremos también nuestros propios comentarios y reflexiones. Están invitados a comentar, realizar aportes de vuestras propias experiencias de oración o meditación, a efectuar consultas y a participar en las reuniones virtuales que realizaremos. Quizá, ayudados por la gracia siempre presente, podamos profundizar en esta temática, para que nuestra vida misma se convierta en oración incesante del corazón. Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Próximos encuentros virtuales: Sábado 10 de abril a las 20 hs. de España (15 hs. de Argentina) y viernes 16 de abril a las 19 hs. de Argentina (00 hs. de España) y equivalentes. Será por la aplicación Meet a través del enlace que publicaremos esos mismos días, aquí en la portada del blog.

Si quieres mandar textos, audios o vídeos donde aportas sobre estos temas, o difundir un sitio web envíalos a bloghesiquia@gmail.com

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Domingo de Resurrección

-La gran fiesta que dura 50 días

Hermanas y hermanos: hoy es la gran fiesta cristiana, la mayor de todas. Una fiesta tan fiesta que no tenemos bastante con un día para celebrarla: por eso la Pascua dura nada menos que 50 días, siete semanas, hasta la Pascua de Pentecostés (que significa precisamente “cincuenta”). Y todo como una sola y única y gran fiesta.

En realidad, es la única fiesta de los cristianos porque es la que celebramos también cada domingo. Y es normal que así sea porque la Pascua significa aquello que ES EL NÚCLEO, LA RAÍZ Y LA FUERZA DE LA FE CRISTIANA: la gran afirmación de que Jesucristo ha resucitado, está plenamente vivo, es el triunfador de la muerte y de todo mal. Es la gran afirmación de nuestra fe y es una afirmación no para guardarla -como en el congelador para que se conserve- sino para sembrarla en lo más vivo de nuestra vida para que la renueve, penetre y transforme. Porque si Jesucristo vive, vive para nosotros y en nosotros.

Ayer por la noche la comunidad cristiana se reunió para aquella VIGILIA expectante que desemboca en el canto jubiloso del aleluya: la vigilia pascual, la más importante de las reuniones cristianas del año. Y allí los cristianos que pudieron asistir, renovaron su COMPROMISO BAUTISMAL -como haremos nosotros en esta misa- para expresar sencillamente esto: queremos compartir la muerte y resurrección de Cristo, es decir, LUCHAR contra todo lo que hay de mal en nosotros y en el mundo, ABRIRNOS A LA VIDA que es de Dios, que nos enseñó Jesús de Nazaret, que siembra en nosotros el Espíritu Santo.

-Pedro nos explica qué es la Pascua

Para entender y vivir más esta realidad central de nuestra fe, podríamos fijarnos unos momentos en la 1. lectura que hemos leído. Es un resumen de la fe y de la predicación de la PRIMERA COMUNIDAD cristiana. En las palabras de san Pedro encontramos los ASPECTOS PRINCIPALES de la afirmación de la fe. Es decir, de lo que es la Pascua. Esquemáticamente podríamos decir que encontramos tres aspectos.

1) En primer lugar la INICIATIVA, la acción gratuita y amorosa de Dios. Pedro insiste en que es Dios quien nos dio a Jesús de Nazaret, quien lo consagró con su Espíritu y su fuerza de verdad y amor. Jesucristo pasó haciendo el bien (dice san Pedro) y liberando del mal “porque Dios estaba con él”. Pero la acción de Dios se MANIFESTÓ SOBRE TODO RESUCITANDO A JESÚS, no permitiendo que el mal y la muerte triunfara sobre Aquél que se había entregado totalmente al bien y a la vida.

2) Esta acción de Dios sigue eficaz y actual hoy para nosotros.

Jesucristo está vivo y está con nosotros, por gracia, por obra de Dios. Pero NOSOTROS TENEMOS QUE RECONOCERLO, tenemos que descubrir su presencia. Y éste es el segundo aspecto que es preciso entender.

De nada nos serviría crecer y repetir que Jesucristo ha resucitado si no sabemos QUIÉN ES JESUCRISTO Y QUÉ es para nosotros. Jesucristo resucitado es el mismo Jesús de Nazaret que nos presentan los evangelios. El mismo que dijo: “YO SOY LA FUENTE del agua de vida que brotará dentro de vosotros”; “Yo soy LA LUZ que guía hacia la vida y vosotros también tenéis que ser luz que guíe”; “Yo soy la RESURRECCIÓN y la vida, y el que crea en mí nunca morirá”; “Yo soy EL REY y mi misión es dar testimonio de la verdad”. Aquella verdad que es simplemente: Dios es amor.

3) Este es Jesucristo para nosotros, en nosotros. Es necesario que lo encontremos, lo reconozcamos, en el evangelio y en nuestra vida. Y es preciso también (es el tercer aspecto que subraya san Pedro) QUE LO VIVAMOS, QUE DEMOS TESTIMONIO de él, que lo anunciemos. Es nuestra misión de cristianos, de Iglesia en el mundo. Una misión que es lucha por la verdad y el amor, por el Reino de Dios. Una misión que es un camino difícil, doloroso (como el de Jesús), pero que conduce HACIA LA PLENITUD de vida que la Resurrección de Jesucristo inicia y anuncia. Por eso es una lucha y un camino de esperanza e incluso de fiesta.

Extraído de mercaba.org

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La muerte no es lo que parece

El sentido de la Resurrección – Xavier Melloni

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El Reconocimiento en la oscuridad

Reflexión en Viernes Santo

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Sí. Es la hora de la más densa oscuridad. En pleno mediodía nada puede verse. Es el eclipse total de la razón.

Son los esquemas humanos, nuestras ideas sobre Dios engullidas por la oscuridad. La razón tropieza y se despeña y desaparece en el vacío del escándalo de la cruz.

Y en el instante de más impenetrable oscuridad brota la chispa inesperada. Cuando el alarido atroz del condenado se apaga en un silencio de muerte, he aquí que es nuevamente desgarrado por una voz: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”. Por fin alguien ha arrancado de las tinieblas la silueta auténtica de Cristo. El “reconocimiento” sucede en la oscuridad. La luz depende de nosotros. Debe estar en nuestra mirada.

No es que el centurión romano -de cuya boca salió esa confesión de fe que marca el momento cumbre del evangelio de Marcos- poseyera una mirada más penetrante que los demás. El Espíritu le había encendido algo dentro. Algo que le permitió ver claro, identificar al ajusticiado. La fe que nos posibilita la reconstrucción de la silueta del hombre, colgado en la cruz, que nos permite superar el escándalo de la cruz, más aún, que precisamente mediante el escándalo, el tropiezo, el extravío, nos hace permanecer en pie, gritando nuestro descubrimiento, es un don y sólo un don (como el relámpago genial del artista). De todos modos, ahora y sólo ahora es posible decir quién es Jesús.

Extraído de mercaba.org de ALESSANDRO PRONZATO

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El Sacramento universal

Pregón Pascual – Gregoriano Español

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Corazón de Dios

Jueves Santo

El Jueves Santo es, según un cantar popular castellano, uno de los tres jueves del año que relucen más que el sol.
Y no es para menos: en vísperas de dar su vida por nosotros, Jesús nos hace tres regalos preciosos de su amor, que son constitutivos, partes esenciales de su Iglesia:

1) Lava los pies a sus apóstoles, dándonos el “mandamiento nuevo” del Amor.
2) Instituye la Eucaristía, el “Amor de los amores”.
3) Instituye el Ministerio Sacerdotal, dando a los Apóstoles y a sus sucesores poderes verdaderamente asombrosos: especialmente consagrar la Eucaristía, y absolver los pecados.

  • Lavar los pies: El gesto en sí es verdaderamente asombroso (Tarea de esclavos)
  • Significación profunda: ni mera cortesía, ni gesto exterior de humildad demagógica; sino manifestación profunda de un amor servicial hasta la muerte…
  • Amor: palabra manoseada, ensuciada, oscurecida… Pero con Jesús, las cosas recuperan su lugar: “no hay amor más grande…”; “les doy un mandamiento nuevo: que se amen mutuamente como yo los he amado”…

El A.T. conocía ya el mandamiento del amor, pero con una medida humana: amar al otro como a sí mismo…
Ahora el Señor da una medida divina: “como yo los he amado…”

Más que un mandamiento, es una gracia, ésta de amar con un corazón nuevo: el Corazón de Dios: amar como Cristo implica ser servidor de todos, poniendo en actitud de disponibilidad todo lo que somos y lo que tenemos (es decir, toda nuestra vida, como Cristo y María). Y dar la vida no sólo en un momento esporádico de excepcional heroísmo, sino principalmente en el heroísmo de todos los días…

Link a texto completo

Extraído de Catholic.net

Imagen extraída de ivoox.com

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Homilía del Padre José

Conciencia de Cristo

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La semana grande

Entre todas las semanas del año, la más importante para los cristianos es la semana santa, que ha sido santificada precisamente por los acontecimientos que conmemoramos en la liturgia y consagrada a Dios de manera muy especial. La Iglesia, al conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo, se santifica y renueva a sí misma.

Esta semana se conoció también antiguamente como “la semana grande”, título que conservó hasta hace poco en el breviario romano 1. Es, en efecto, una semana grande, puesto que constituye el centro y el corazón de la liturgia de todo el año. En ella se celebra el misterio de la redención. Los cristianos de la antigüedad estaban bien persuadidos de su grandeza; un escritor de los primeros siglos la resumió en esta frase lapidaria: “Pascua es la cumbre”.

Uno de los más penetrantes comentarios a la semana santa es el de la monja benedictina alemana Aemiliana Lóhr, titulado precisamente The Great Week. Rebosa dicho comentario de contenido revelador y de pensamientos impresionantes, uno de los cuales puede servirnos particularmente de ayuda en esta sección introductoria. Se trata de que debemos entrar en la semana santa con un espíritu de paz interior y recogimiento. Sabemos por experiencia que los días precedentes a la pascua pueden ser un tiempo de actividad frenética; a menudo nos sentimos absorbidos con los últimos preparativos para la fiesta de pascua y dejamos el cumplimiento de nuestras obligaciones espirituales para un gran esfuerzo final.

Link a texto completo aquí

Extraído de mercaba.org

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Invitación:

El próximo miércoles 31 de Marzo a las 20 hora española, 15 horas de Argentina; puedes participar de un encuentro virtual a través de la aplicación “Meet”, para intercambiar sobre aspectos de Filocalía, Fenomenología o temas generales referidos a la temática del blog. Si quieres participar avisa a bloghesiquia@gmail.com

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El camino del amor

Domingo de Ramos

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En el segundo Isaías, encontramos cuatro fragmentos de especial belleza literaria y profundidad teológica: los «cánticos del siervo de Dios». La Primera lectura de este domingo es de Is 50,4-7. La fuerte personalidad del siervo realiza diversas tareas en el cumplimiento de su misión, pero la respuesta es la oposición, el enfrentamiento, el desprecio. Es una de las paradojas de la historia de la salvación. Recordemos a Moisés conduciendo al pueblo por el desierto hacia la libertad, pero sobre todo, lo vemos en Jesús, que no opuso resistencia a la voluntad del Padre ni se sustrajo a la maldad de los hombres, seguro – hasta la hora suprema del abandono en la cruz- de que el designio de Dios es don de salvación que se ofrece a todos. Las palabras del profeta-poeta, llamado segundo Isaías, tienen mucho que decirnos hoy a todos nosotros, inmersos en múltiples perplejidades, desconciertos, contradicciones e incomprensibles persecuciones en todos los ámbitos.

La segunda lectura es de Filipenses 2,6-11. Es un himno que Pablo ha tomado de la liturgia cristiana primitiva, con algunas adicciones que introdujo él. Pablo, recurre a este himno para reorientar la vida de la comunidad. Puede entenderse a partir de la expresión “alarde” (No hizo alarde de su categoría de Dios)

Se sobreentiende el parangón con Adán, quien no siendo de tal condición, quiso robarla. Pablo propone a la comunidad de Filipos el ejemplo del nuevo Adán, Cristo. Este aceptó reparar, mediante la humildad y la obediencia hasta la muerte más ignominiosa, la soberbia desobediencia del primer Adán, que precipitó a todo el género humano en el pecado y la muerte. En cambió, Cristo se vació de sí mismo y tomó la condición de esclavo, que es la nuestra. A dicho anonadamiento, responde la acción de Dios que lo ha exaltado hasta el extremo, de modo que ahora, todo el universo, está llamado a proclamar que Jesucristo es el nombre más alto en el cielo y en la tierra, porque es el nombre del Kyrios, Señor, es decir, Dios, y esta confesión es para gloria del Padre.

El Evangelio es de Marcos 1,14-15,47 y recoge la narración de la pasión, en la que encuentra respuesta la pregunta fundamental ¿Quién es Jesús? Es en la pasión donde se revela el misterio: Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios. La afirmación del centurión -un pagano- que lo ve morir «de aquella manera» (15, 39) indica el camino de la incredulidad a la confesión de fe, que cada uno de nosotros está llamado a recorrer contemplando al Crucificado y no pasar como la muchedumbre del «Hosanna» al «crucifícalo». Nos debemos preguntar, si estamos dispuestos a afrontar con nuestro Maestro y Señor, el camino del amor. Una senda que se manifiesta en su aparente debilidad e inutilidad en el abandono incondicionado a la voluntad del Padre. Pero si aquellos discípulos que, pese a haber estado y convivido con él no lo han comprendido y lo han abandonado y traicionado, nosotros ¿podremos ser fieles?

Es necesario huir y vencer todas las tentaciones de creer que la liberación y la felicidad del hombre se consiguen con la violencia. Pero también es una advertencia a quienes huyen de todo compromiso. Sólo a los pies de la cruz, podremos vivir en la fe del que es Dios y hombre verdadero. Un Dios que muere por amor. Solo así podremos vivir en la novedad que supuso aquel gesto y que puede regenerar nuestra vida, dando lugar a la emergencia del Reino de Dios que está en medio de nosotros.  

Extraído del blog del Padre Jose Antonio OP Contemplar y proclamar

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Quién es Jesus de Nazareth (Entrevista)

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Actitud de disponibilidad

Tiempo de Cuaresma

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La oración contemplativa es una respuesta a la gracia contemplativa, así como la fe es una respuesta al anuncio de la Buena Nueva, y así como el abrirse de una flor es la respuesta al sol y a la lluvia. La gracia de la contemplación despierta un ferviente deseo de acceder a la visión de Dios y requiere una respuesta.

Ésta consiste en que la persona se centra de manera cada vez más directa en la visión inmediata de Jesucristo o de Dios Padre. En la oración, esta respuesta es la oración contemplativa. Es un intento por reorientar hacia la visión de Dios todas las actividades
del pensamiento y todo lo que ocupa nuestra mente con proyectos, sentimientos e imágenes religiosas. En el cristianismo, la forma más conocida y practicada de la oración contemplativa es la oración a Jesús.

En el mismo sentido, me refiero a los ejercicios de contemplación. Ni la oración ni los ejercicios presuponen necesariamente la presencia de la gracia de la contemplación.
La oración y los ejercicios sólo tienen por objetivo orientarse prepararse – “disponerse” para esta gracia, sin importar que Dios confiera o no la gracia infusa. Naturalmente, Dios también puede obrar sin esta actitud de disponibilidad. Pero la disposición es lo único que puede
hacer la persona para allanar el camino a la gracia de la contemplación.

Extraído de El camino de la contemplación de Franz Jalics

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Escuchar a Cristo

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Llegando a Dios

Tiempo de Cuaresma

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Ninguna cosa «pensada» puede servir al hombre como medio para unirse con Dios porque en el momento en que Dios es pensado, lo convertimos en un objeto fuera de nosotros mismos.

Así, permaneceremos ciegos «en tanto gustamos de otra cosa» que no sea Dios. Por eso, «Dios a quien va el entendimiento excede al mismo entendimiento, y así es incomprehensible e inaccesible al entendimiento; y, por tanto, cuando el entendimiento va entendiendo no se va llegando a Dios, sino antes apartando».

Por consiguiente, como Dios apenas escucha la oración de quien tiene «el apetito y gusto asido» a los objetos sensibles, solo cabe seguir el camino de la «negación y vacío de formas», el rechazo de toda posesión de experiencias sensoriales para irse «poniendo en la posesión de la unión». Se ha de renunciar al conocimiento meramente natural o humano, pues «toda la sabiduría del mundo y habilidad humana, comparada con la sabiduría infinita de Dios, es pura y suma ignorancia», «todas las cosas le son nada, y ella para sus ojos nada. Sólo su Dios para ella (el alma) es el todo».

Extraído de Historia de Meditación No-dual de J. Alvarado

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5º domingo de Cuaresma – Padre José

Ejercicios espirituales ignacianos

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