Renacer continuo en el Espíritu

 

“Cristo viene a nosotros siempre por un medio, es decir, su gracia y la diversidad de dones. Nosotros vamos también a Él por un medio: las virtudes y diferentes ejercicios. A medida que los dones concedidos por Él son más íntimos y más sutil su moción, nuestro espiritu se entrega a ejercicios más profundos y sabrosos.

Dios concede sus dones siempre nuevos y nuestro espíritu torna sin cesar a la unidad interior, conforme al modo con que Dios le solicita y llena de sus dones. En este encuentro recibe más regalos, cada vez más elevados. Así es como se crece sin cesar para alacanzar vida más alta. Este encuentro actual se hace siempre por intermediario.

Los dones de Dios, nuestras propias virtudes y la actividad de nuestro espíritu sirven de medio. Medio que es necesario a todos los hombre y a todo los espíritus. Sin este medio de la gracia de Dios y de la conversión amorosa libremente realizada, nadie podrá ser salvo.”

JUAN RUYSBROECK

[Cf.: Reseña Biográfica:]

 

 

 

 

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S. Bernardo, cazador de almas y vocaciones.

Hoy celebramos a San Bernardo de Claraval, el “cazador de almas y vocaciones”Su nombre significa “batallador y valiente”. Tenía una increíble capacidad de persuasión con la que llevó a cientos de hombres a los pies de Cristo, incluyendo a toda su familia. Fue consejero de reyes y Papas, escribió varios libros y una de las oraciones más famosas a la Virgen. Se le conoció como “El cazador de almas y vocaciones” y “El oráculo de la cristiandad”.

San Bernardo de Claraval nació en el castillo de Fontaine-les-Dijon, ubicado en Borgoña (Francia), en el año 1090. Su familia pertenecía a la nobleza francesa, ya que su padre Tescelino era uno de los caballeros del Duque de Borgoña y su madre Alice era hija de un poderoso señor feudal llamado Bernardo de Montbard. Fue el tercero de siete hermanos.

Desde niño tuvo una relación estrecha con su madre, quien durante su embarazo tuvo una visión sobre la vida del Santo. Bernardo era muy sensible y reservado. Junto a sus hermanos recibió una esmerada educación en historia, literatura y latín.

Cuando murió su madre, el joven volvió sus ojos hacia la Virgen María, a quien tuvo una fuerte devoción durante toda su vida. Compuso el “Acordaos”,  una de sus oraciones marianas más hermosas.

Durante su juventud desarrolló una personalidad alegre, inteligente, bondadosa y carismática. Su temperamento vigoroso lo llevó a inclinarse por atracciones y amistades mundanas, pero en el fondo se sentía vacío y hastiado.

Una noche de Navidad en el año 1111, Bernardo se quedó dormido. En su sueño apareció la Virgen llevando al Niño Jesús en brazos y se lo ofrecía para que lo amara y lo hiciera amar por los demás. Desde entonces tomó la decisión de consagrarse a Dios y de llegar a la santidad.

Para combatir las tentaciones carnales se revolcaba en hielo. En 1112 ingresó al monasterio cisterciense de Citeaux, fundado por San Roberto, San Alberico y San Esteban Harding, y era el primer lugar donde se practicaba con rigor la regla de San Benito. San Esteban, que era el prior, aceptó a Bernardo con alegría, porque no recibían vocaciones hacía 15 años.

Con solo 25 años fue enviado en calidad de superior a fundar, con otros doce monjes, un nuevo monasterio en Champagne al que llamó Clairvaux (Claraval – que significa valle claro).

San Bernardo estaba dotado de una increíble capacidad de persuasión y de fascinación. Llevó a muchas almas hacia la vida religiosa y por ello se ganó el sobrenombre de “El Cazador de almas y vocaciones”. Las jóvenes tenían miedo de que sus novios hablaran con el santo porque Bernardo iba a las universidades, a los pueblos y a los campos a hablar sobre las maravillas y ventajas de la vida religiosa y terminaba convenciendo a muchos.

Fundó cerca de 300 conventos y consiguió que 900 hombres profesaran los votos. Uno de sus discípulos, Bernardo de Pisa, llegó a convertirse en Papa bajo el nombre de Eugenio III.

La familia que alcanzó a Cristo

Aparte de pertenecer a una familia noble, Bernardo perteneció a una familia santa.

Su madre, la Beata Alice de Montbard, fue una mujer caritativa y entregada a la voluntad de Dios. Formó en la fe cristiana a sus siete hijos y murió rezando el rosario. Su padre, el Venerable Tescelino, perdonó a un caballero que lo retó a duelo y lo hirió con su lanza. Inculcó a sus dos hijos mayores, el Beato Gerardo y el Beato Guy, importancia de la misericordia.

Cuando San Bernardo manifestó ante su familia su decisión de hacerse religioso al inicio se opusieron, pero el Santo logró convencerlos y logró llevarse consigo a sus cuatro hermanos mayores, el Beato Gerardo, el Beato Guy, el Beato Andrés y el Beato Bartolomé, a su tío y a 31 compañeros. Cuando se iban, el Beato Nirvardo, el hermano menor, les dijo: “¡Ajá! ¿Conque ustedes se van a ganarse el cielo y a mí me dejan aquí en la tierra? Esto no lo puedo aceptar”. Años más tarde el benjamín de la familia ingresó como religioso.

Antes de ingresar al monasterio, Bernardo condujo a sus familiares y amigos a una finca para prepararlos espiritualmente. Tiempo después, su padre Tescelino ingresa al monasterio de Citeaux.

La esposa del Beato Guy, Isabel, también se hizo monja junto con sus dos hijas. La hermana del santo, la Beata Humbelina, que anhelaba la vida religiosa gracias a los consejos de su hermano, llegó a un mutuo acuerdo con su esposo, Guy de Marcy, de que ambos se consagrarían a Dios. Guy se fue junto a los demás familiares. Humbelina fundó varios conventos y su lema fue “Amar es servir”.

La fama de sus cualidades intelectuales y espirituales era tan grande que los príncipes y los obispos le consultaban para los asuntos más importantes y respetaban sus opiniones y decisiones. Lo llamaban “el Oráculo de la cristiandad”.

Bernardo murió el 21 de agosto de 1153, a los 73 años y había sido abad durante 38. Fue canonizado en 1174 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1830.

Más información de San Bernardo de Claraval:

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