El monte de las bienaventuranzas, la alegría espiritual

Hermanas y hermanos, aquí les dejamos este fragmento del libro “El eremitorio” que posteamos el otro día, para destacar este capítulo, que un hermano nos refirió como muy adecuado y quizá no lo hayáis leído. Un abrazo fraterno en Cristo Jesús.

Óyelo de una vez: no se puede morir a fuego lento sin notarlo…


La POBREZA es la soledad, el silencio, el abandono. Es la virginidad del corazón, el expolio de toda posesión aun de los favores de Dios en lo que tienen de sabroso. Es la acogida cordial dispensada a la aridez, a la noche, a la desolación. Es sufrir todo eso, sin saberlo los hombres, por el Amado, con una generosidad gratuita que sólo aspira a darle gusto.


La MANSEDUMBRE es la inalterable paciencia dentro y fuera, el amor apacible de los quereres que contrarían de Dios y de sus instrumentos: hombres y cosas. Es la sonrisa sincera que brota de un corazón roto pero sumiso.


El LLANTO es el gemido amoroso y benévolo a toda prueba del alma estrujada por la animadversión de los, hombres, las magulladuras de la existencia, la acción purificadora de Dios, esa que nadie adivina, ni comprende, ni compadece.


La JUSTICIA es el deseo lacerante de Dios, que El mismo atiza y que obra frutosadmirables de santidad. Es la “herida de amor” que no deja descansar, el tormento atroz del alma desterrada que muere de impaciencia por que se rasgue el velo que le oculta el rostro de su Dios.


La MISERICORDIA es la intuición perspicaz y entrañable de la indigencia humana, hecha necesidad de remediarla; la tierna compasión por la debilidad ajena, nacida del sentimiento agudo de la propia y de la actitud del Dios-Hombre para con los pecadores. Es la indulgencia que comprende, perdona todo y rehabilita con palabras y gestos de bondad…

La PUREZA es la aversión por el mal y la fealdad; el temor filial de ofender a Dios,el valeroso esfuerzo por expiar las propias faltas, la vigilancia heroica por evitar nuevas, la pasión de la gloria de Dios superior a toda otra intención, la oración instante por que sea lavada nuestra alma del polvo del camino.


La PAZ es, dentro de sí y fuera, la tranquilidad del orden en el respeto de la jerarquía de los valores, el cumplimiento, en la propia vida, de las tres primeras peticiones del Padre nuestro: que el Nombre de Dios sea santificado, que su reino venga, que su voluntad se haga. Es el advenimiento en nuestra alma del Reino de Dios.


La PERSECUCIÓN santificada es el dolor por la incomprensión de los hombres, la más penosa de todas, la de los buenos, de los que más amamos, aceptada con un corazón generoso, con agradecimiento no fingido para con los que así nos ayudan a despegarnos de nosotros mismos.


Bien mirado es el programa de la santidad auténtica, del que las Bienaventuranzas emergen a manera de cumbres, no muchas veces alcanzadas, pero a las que es preciso aspirar.

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Enlace:

El inicio y el fin del camino

Acerca de Blog El Santo Nombre

...Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos... (Hechos de los Apóstoles 17, 27-28)
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3 respuestas a El monte de las bienaventuranzas, la alegría espiritual

  1. Jose Antonio dijo:

    El camino de las bienaventuranzas es el camino de Jesús. cuanto mas vayamos por él, mas dichosos y bienaventurados seremos.. Yo no salgo de la primera bienaventuranza. En ella de alguna manera están todas las demás. Cuanto mas la medito, mas me doy cuenta de que la novedad a la que apunta Cristo es grande. No hay nada que se le compare. El dar la vida por el Amado es la secreta sabiduría que esconde. Dar la vida porque se ama es algo que no tiene parangón, pues se ama en todo momento y en toda ocasión y nada ni nadie nos puede apartar de ese amor . Creo que Siempre será necesario volver a este texto que nos permite morir al hombre viejo para renacer con Cristo a la vida que no conoce ocaso, que no tiene fin

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  2. Mariana dijo:

    Muy valioso. Gracias!

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  3. María dijo:

    Otra vez el Señor golpeando la puerta.
    Es un texto conocido, añorado, y olvidado…como tantos otros como “las puertas de silencio”, esos escritos leídos en la juventud, que me entusiasmaron y ya están en el baúl de los recuerdos, aunque nunca olvidados del todo,.
    Gracias, una vez más, siempre dando luz en el camino.
    Un saludo en Cristo

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